EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


lunes, 6 de junio de 2016

El tamaño no lo es todo: las 10 mejores novelas cortas que debes leerPor Julieta Sanguino febrero 12, 20

El tamaño no lo es todo: las 10 mejores novelas cortas que debes leer


Existen historias de ficción que por algunas horas nos trasladan a un lugar que nunca imaginamos. Las mismas que sin ningún impedimento nos atrapan inmediatamente y hasta terminarlas, no dejamos de sentir la emoción de estar plenamente inmiscuidos en el relato.

En el libro clásico de José Emilio Pacheco, “Batallas en el desierto“, Carlos, un pequeño niño, se enamora de la mamá de uno de sus amigos. Sueña, vive y anhela estar con Mariana, aunque más tarde se dé cuenta que ella sólo lo mira como un niño ingenuo. O qué decir de “El Principito” que nos cuenta la historia de un piloto que sin más remedio debe caminar por el desierto y de pronto encuentra a un pequeño niño que vaga solo después de llegar por un asteroide.

Estas historias nos hacen sentir en otro mundo, pero sobre todo son un gran remedio para aquellos a los que les da miedo tomar un gran libro porque están seguros de que tardarán semanas en acabarlo. Una novela corta tiene las palabras exactas para emocionarnos en breves instantes y con gran maestría, los autores hacen que todo desaparezca mientras leemos su historia. Te presentamos algunas que lo han dominado con maestría.


“La metamorfosis”, Franz Kafka

la metamorfosis

En la primera línea, esta novela nos ha atrapado y conquistado. Cómo olvidar la premisa que lo empieza todo: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Esas simples líneas nos hacen adictos a la novela y sin poder soltarla, debemos acabarla.
“El coronel no tiene quien le escriba”, Gabriel García Márquez

el coronel no tiene quien le escriba

Escrita por Gabriel García Márquez en París, esta novela fue rechazada por varios editores antes de que se publicara. Con un dominio de la economía de la escritura, Márquez logra brindarnos una novela pura y transparente sobre la injusticia y la violencia. Después de años de servicio, un coronel reclama a la patria todo lo que le debe, pero parece no haber respuesta.


“Noches blancas”, Fiódor Dostoyevski

noches blancas dostoyevski
Narrada en primera persona por alguien a quien nunca le conocemos el nombre, esta novela nos cuenta la vida de un joven soñador y solitario que imagina cómo será su vejez llena de soledad. Por cuatro noches y una mañana, nos damos cuenta del gran cambio del joven, que de la desolación, logra encontrar a la mujer ideal, Nástienka, quien lo hechiza absolutamente.

“Bartleby, el escribiente”, Herman Melville
bartleby el escribiente novela corta
Este libro es considerado uno de los mejores de Herman Melville. Publicado en dos partes en la revista “Putnam” y más tarde en una compilación de historias de Melville, “El escribiente” narra la historia de Bartleby, quien es contratado por un abogado en su oficina de Wall Street. Bartleby, con una figura “pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria”, se niega a revisar un documento y ahí comienzan todas sus desgracias.


“Rebelión en la granja”, George Orwell

rebelion en la granja novelas cortas
Esta novela que tiene más significados simbólicos que cualquier otra, cuenta la historia de un grupo de animales de granja que se revelan contra los humanos. Sin embargo, no falta mucho tiempo para que ese nuevo grupo a cargo vuelva a convertirse en una tiranía autoritaria. Escrita durante la Segunda Guerra Mundial, Orwell era un fuerte crítico a la dictadura de Stalin y esta novela hace un análisis a la corrupción que el poder provoca.


“El despertar”, Kate Chopin

el despertar novelas cortas
Ambientada en Nueva Orleans y Luisiana, en esta historia somos testigos de la vida de Edna Pontellier, una joven que lucha con sus pensamientos y aquellas reglas con las que creció. Esta novela, es considerada una de las mejores obras estadounidenses. Al publicarse, fue considerada polémica por la representación femenina, y así, es considerada por algunos como la primer obra feminista aunque el feminismo no existiera en ese momento.

Fahrenheit 451“, Ray Bradbury

faherenheit 451
¿Qué pasaría si los libros no existieran? En esta novela de una realidad distópica, Bradbury nos plantea eso. Los bomberos se encargan de quemar todos los libros a la temperatura perfecta: 451 grados Fahrenheit. Montag, un bombero que tiene esta laboriosa tarea, comienza a cuestionar su realidad, su felicidad y su matrimonio después conocer a una joven.
“Nocturno en Chile”, Roberto Bolaño
nocturno en chile
La séptima novela del escritor chileno Roberto Bolaño. Sobre esta obra aseguró: “es la metáfora de un país infernal, entre otras cosas. También es la metáfora de un país joven, de un país que no sabe muy bien si es un país o un paisaje”. Con las ganas de mostrar la falta de culpa de un sacerdote católico, nos muestra que todos somos malos, brutos y víctimas de la realidad.


“El amante”, Marguerite Duras

el amante novelas cortas
Con este libro, la carrera de Marguerite Duras se convirtió en una autora que todos querían leer. Una narración autobiográfica en la que expresa con gran deseo, la historia de amor entre una adolescente de 15 años y un millonario comerciante chino de 26. Un amor intenso que emana odio y que la hizo madurar. Cualquiera que lo lea, quedará rendido ante las palabras de Duras. 


“Habla”, Laurie Halse Anderson

habla
La protagonista de 14 años de edad ha sufrido un terrible incidente ese verano, una violación. No deja de pensar en esto y poco a poco se aísla del mundo con la decisión de no hablar más. Esta novela está en la lista de libros más vendidos del New York Times. Sin embargo, en las escuelas de Missouri fue prohibida y criticada por “glorificar la ingesta de alcohol, las groserías y el sexo premarital”.
- See more at: http://culturacolectiva.com/novelas-cortas-que-debes-leer/#sthash.qH4wyHZg.dpuf

viernes, 3 de junio de 2016

VIVIR EN LA PATAGONIA. Ana María Manceda, escritora patagónica argentina

Ayer he comido cerezas y soleadas frutillas con Vientos del bosque

Hoy he bebido nieve granizada con Cenizas del Puyehue.

Mañana las lágrimas no empañaran mi mirada y 

que podré observar el turquesa del Lago

cuando éste se acople en una entrega sensual e infinita

más allá de la Cordillera, con  el rojizo horizonte.***

jueves, 2 de junio de 2016

EL ALETEO DE LA MARIPOSA. Ana María Manceda

EL ALETEO DE LA MARIPOSA. Ana María Manceda


                                   JUANITO LAGUNA. ANTONIO BERNI


Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden ,
lo invisible se presenta inexorable. 
                                                             
Porque la nostalgia es perversa, parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
entonces...
El poema es incipiente y el temido llanto asoma.
                                                                                                               

Creí que estaba en reposo la nostalgia,

pero en algún lugar del universo

aleteó una mariposa.


******************************************************************
ANA MARÍA MANCEDA  ( La nostalgia desde el punto de vista del la Teoría del Caos) MENCIÓN DE HONOR CONCURSO INTERNACIONAL EDIT.NOVELARTE (CÓRDOBA.ARGENTINA) 2006 . EN ANTOLOGÍA “ ARTE EN TRES TIEMPOS”

martes, 17 de mayo de 2016

ACUÉRDATE,CUENTO JUAN RULFO. REVISTA AION. MÉXICO

“Acuérdate” es un relato breve publicado por Juan Rulfo en 1953, como parte de la recopilación de cuentos a la que tituló, El llano en llamas.
···
Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el “rezonga ángel maldito” cuando la época de la gripe. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos “el Abuelo” por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba un ataque de hipo, que parecía como si estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban fuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Esa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.
Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito, pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre música y coros de monaguillos que cantaban “hosannas” y “glorias” y la canción esa de “ahí te mando, Señor, otro angelito”. De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
La debes haber conocido, pues era muy discutidora y cada rato andaba en pleito con las vendedoras en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba gritos y decía que la estaban robando. Después, ya pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña “para que se les endulzara la boca a sus hijos”. Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella.
Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en el bolso: canicas ágata, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos. Nos traficaba a todos, acuérdate.
Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió tonto a los pocos días de casado y que Inés, su mujer, para mantenerse tuvo que poner un puesto de tepeche en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas refinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.
Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepeche que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.
Quizá entonces se vio malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre el risón de todos, pasándolo por una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándolos a todos con la mano y como diciendo: “Ya me las pagarán caro”.
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del molino, le arrimó una paliza que por poco y lo deja en parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en la banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando las campanas todavía estaban tocando el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos y la gente que estaba en la Iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde se estuvo tendido.
Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.

lunes, 21 de marzo de 2016

Se celebra el Día Mundial de la Poesía, hoy 21 de marzo

Se celebra el Día Mundial de la Poesía, hoy 21 de marzo

Hoy lunes 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, una fecha instaurada por la Unesco para promover los idiomas que existen. Mira su historia.
Día Mundial de la Poesía
Día Mundial de la Poesía (Foto: Especial)
Hoy lunes 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, una fecha instaurada por la Unesco para promover, entre otras cosas, los idiomas que existen y su manifestación oral como forma de defensa artística.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) celebra el Día Mundial de la Poesía desde 1999, tras su aprobación en la 30 reunión general celebrada en París, Francia, con apoyo de instituciones y gobiernos tanto públicos como privados del mundo.
El principal objetivo detrás del Día de la Poesía es sostener la diversidad de los idiomas a través de la expresión poética. Otra labor es la de reconocer la expresión oral como medio de defensa para los idiomas de comunidades amenazados, en riesgo de perderse.
En decenas de países alrededor del mundo se celebran este día diversos eventos como recitales, desde obras propias e históricas, como lecturas de libros completos y adaptaciones de obras de teatro.
"Es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación", dice la ONU en su sitio de internet por el Día Mundial de la Poesía.

lunes, 18 de enero de 2016

El mejor ensayo sobre poesía en una Carta de Octavio Paz

El mejor ensayo sobre poesía en una Carta de Octavio Paz

Octavio Paz es Dios, y todo lo que escriba será escritura de Dios y todo lo que respire también y todo por lo que pase y todo lo que pulula a su alrededor haciéndole reverencia también. Y precisamente porque es Omnipresente y vive después de la muerte es que -luego de morir- la editorial Seix Barral publicó un libro de cartas que este señor -Octavio Paz- escribió al escritor español Pere Gimferrer durante poco más de 30 años (1966- 1997), cartas donde  deslumbra una vez más con todo lo que muestra, cartas que son ensayos que son tratados sobre poesía y la vida y la muerte. Y cartas donde según el mismo Pere Gimferrer rescatan de su condición de inéditas “algunas de las mejores, más conmovedoras, más bellas y más apasionantes páginas de prosa que haya escrito jamás Octavio Paz”. Y que muestra este texto que debe ser leído por absolutamente todas las personas que escriban o piensen en escribir o leer poesía o cualquier cosa, un texto que explota y es una luz y es algo que debe acompañarnos para siempre y por siempre y que está aquí para todos nosotros. Aquí el texto.
Pere Gimferrer al lado de una fotografía de Octavio Paz
Pere Gimferrer al lado de una fotografía de Octavio Paz
[Embajada de México]
Delhi, a 23 de abril de 1967
Querido amigo:
Me apresuro a contestar su carta. De otro modo no lo haré nunca.
Espero con impaciencia la aparición de su artículo en Ínsula. Una impaciencia natural: su artículo anterior fue de tal modo generoso que no sé si le di las gracias como debía…
Recibí también Tres poemas.* Me pide usted un juicio sobre ellos. Le daré algo menos pero tal vez más directo: mi impresión. Ante todo: usted es un poeta (de eso no hay duda) y todo lo que usted escriba será escritura de poeta. La cita o epígrafe es irónica pero no sé si los poemas, salvo en momento aislados, lo sean realmente. El tono es muy distinto a Arde el mar. Quiere ser más recogido y proceder por alusiones más que por menciones. Quiere usted contar ▬no sucesos sino emociones o descubrimientos psíquicos dentro de un contexto real, preciso, prosaico. Todo eso me parece muy bien como programa ▬aunque me recuerde el programa de cierta poesía en lengua inglesa. Pero me parece que entre su programa y su lenguaje, entre su idea y su temperamento, hay un espacio en blanco. No lo veo en ese realismo psicológico ▬como no veo a Aleixandre, que ha intentado algo parecido recientemente. Además, su lenguaje no se presta a esa clase de realidades. Habría que hacerlo más sobrio, y más coloquial, por una parte, y, por la otra, más <<científico>>.** Ustedes ▬perdóneme la franqueza y acéptela como lo que es: interés apasionado▬ ven la realidad o como algo grotesco y terrible (ahí casi siempre aciertan) o de un modo sentimental. Y ese género de poesía reclama objetividad extrema. Es lo que no encuentro en sus tres poemas ▬ni en la mayoría de los que ahora se escribe en España bajo el rótulo del <<realismo>>, sea o no <<social>>. Habría que usar un lenguaje más ascético, más decididamente prosaico o más desgarrado, más seco… y sobre todo, que no se oiga la voz del autor, que la moral la extraiga el lector sin que el poeta se lo diga. Yo veo en la actual poesía española dos notas que no son modernas: el sentimentalismo y el didactismo ▬juicios sobre el mundo y expresiones sentimentales. Por otra parte, en sus poemas la frase, a mi juicio, es demasiado larga, abundan los adjetivos y muchas veces son los previstos. Pero como usted es poeta, una y otra vez la poesía vence al estilo, destruye la manera e irrumpe: <<planeta de agua incandescente>> = espejo con sol o luz, es memorable. La alusión a la muerte de Hitler también es eficaz pero la descripción que la precede es demasiado larga y convencional. (Ya sé que usted quiere que sea convencional pero podría lograrlo con mayor economía, y de una manera que hiera más al lector). Aquello de la iglesia saqueada, el dragón y demás, merecía más que una enumeración ▬y sustantivos y adjetivos más enérgicos… Pero es posible que me equivoque. A mí me gusta más, muchísimo más, Arde el mar. Ese libro me entusiasmó. Rompía usted, precisamente, con esa poesía a la que ahora regresa y con la que estoy en desacuerdo, ya le dije, por dos razones; la primera porque no encuentro en ella la precisión, la ironía, las iluminaciones de ciertas zonas sombrías del alma o de la vida diaria, que me da la poesía de lengua inglesa y de la cual la española es, a un tiempo, una adaptación y una amplificación, a veces romántica (Cernuda, usted) y otras, las más, retórica; la segunda, porque esa poesía, inclusive en lengua inglesa, no es moderna ni representa la <<vanguardia>> (para emplear ese vulgar y antipático término). La poesía moderna en lengua inglesa es lo que estádespués, no antes, de Pound y W.C Williams; en Francia, lo que viene después del surrealismo (que es bien poco); en lengua española, lo que hay después de Poeta en Nueva York, Altazor, La destrucción o el amor, Poemas Humanos, Residencia en la tierra. En Hispanoamérica sí han ocurrido cosas después de esos libros: Lezama Lima, Parra, Enrique molina y otros más. Pero ¿en España? En españa hubo un regreso y por eso yo saludé su libro con entusiasmo. Me pareció, me parece, que reanudaba la gran tradición moderna de la poesía de nuestra lengua y que no era un regreso ▬como dice la nota de Tres poemas▬ a la vanguardia de 1914 (eso es no saber lo que fue esa vanguardia), sino una ruptura del pseudorrealismo. Arde el mar fue inactual en España porque usted escribió un libro de poesía contemporánea y con un lenguaje de nuestros días, hacia adelante, en tanto que la poesía de la España actual es inactual por ser una poesía pasada. De nuevo: perdone la brutalidad de mis juicios pero crea que no se los comunicaría si no contase de antemano, primero, con su inteligencia y, en seguida, con su generosidad. Por último: los poetas contemporáneos en todo el mundo ▬excepto en España, en donde el realismo descriptivo, nostálgico y didáctico sigue imperando como si viviésemos a fines del siglo XIX▬ están fascinados por las relaciones entre la realidad y el lenguaje, por el carácter fantasmal de la primera, por los descubrimientos de la lingüística y la antropología, por el erotismo, por la relación ente las drogas y la psiquis y, en fin, por construir o destruir el lenguaje. Pues lo que está en juego no es la realidad sino el lenguaje. Y lo está de dos modos: la realidad del lenguaje y el no menos formidable lenguaje de la realidad. En ese sentido ▬no en el de la retórica verbal▬ el surrealismo ha pasado ▬aunque, como es natural y con otro nombre, reaparecerá, reaparece ya en la búsqueda de los poetas nuevos. Querido Gimferrer: ponga en duda a las palabras o confíe en ellas ▬pero no trate de guiarlas ni de someterlas. Luche con el lenguaje. Siga adelante la exploración y la explosión comenzada en Arde el mar. Hoy, al leer en un periódico una noticia sobre no sé qué película, tropecé con esta frase: el hombre no es un pájaro. Y pensé: decir que el hombre no es un pájaro es decir algo que por sabido debe callarse. Pero decir que un hombre es un pájaro es un lugar común. Entonces… entonces el poeta debe encontrar la otra palabra, la palabra no dicha y que los puntos suspensivos de <<entonces>> designan como silencio. Así, luche con el silencio.
El destino de un poeta ▬como el de todo ser humano▬ es imprevisible y misterioso. Quizá usted debería haber escrito Madrigales. Quizá sin Madrigales usted no escribirá lo que un día debe escribir y que será la negación de esos poemas y de Arde el mar. Si es así (y no lo dudo) esta carta es una necedad que no tiene otra excusa que ésta: la he escrito como si me la escribiera a mí mismo.
Su amigo,
Octavio Paz.
*Opúsculo mío publicado en Málaga en 1967 por Ángel Caffarena, con una nota de presentación de Alfonso Canales. Dos de estos poemas pertenecían a mi libro Madrigales, que he dejado inédito como tal, al igual que otros poemas de aquella època, a consecuencia de las observaciones de Octavio en esta carta y la siguiente. (Nota de Pere Gimferrer)
**Por ejemplo, en Lowell: lenguaje coloquial + lenguaje científico (psicológico) + Biblia + tradición poética europea. (Nota de Octavio Paz)
octavio paz
octavio paz
Octavio Paz Lozano (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 19 de abril de 1998) Premio Nobel de Literatura 1990. Poeta, Ensayista, Narrador, Dios. Ha escrito cosas alucinantes y geniales entre las que están Sor Juana Inés de la Cruz o las Trampas de la Fé, ¿Águila o Sol?, El Mono Gramático, El Laberinto de la Soledad, Libertad Bajo Palabra, La Llama Doble, entre Otros.
También puedes leer El Poema más desgarrador de Octavio Paz: Trabajos del Poeta, o su estupendo poema gigante Piedra de Sol. El Texto publicado aquí se encuentra en el libroMemorias y palabras. Cartas a Pere Gimferrer 1966-1997.

martes, 12 de enero de 2016

El sonido del universo Ana María Manceda

El sonido del universo

Universo

Me recosté en la camilla, el obstetra actuó. Un silencio parecido al instante previo de la caída de la nieve en los bosques cordilleranos aleteó en el espacio. Luego escucho la presencia de un tambor, de mi vientre sale el sonido. ¡Cuarenta años! Mi primer hijo. Los latidos de su corazón navegan entre las lágrimas ancestrales y siento, profundo, el sonido del Universo.

lunes, 4 de enero de 2016

UN PIEDRA EN EL DESIERTO. Ana María Manceda

              UN PIEDRA EN EL DESIERTO. Ana María Manceda

                     



                      El viento ardiente esparce la arena, mientras el sol dibuja en la atmósfera  millones de pequeñísimos arcoiris con las partículas danzantes. De pronto la  quietud y el silencio. Un pequeño insecto, cuyo color se confunde con el paisaje, deambula entre las olas de arena, sorprendido observó un obstáculo, para él una montaña, decidido comenzó su ascenso de manera pertinaz. Al llegar a la cima buscó una estrategia y finalmente se deslizó hacia el mar dorado.
              En ese espacio desolado el tiempo cobra otro ritmo, la temperatura no encuentra escollos civilizados y baja a medida que la luna se va desplazando en su nocturno viaje. La piedra, estática durante el día, se encoge durante la noche, como respuesta a la crueldad climática.
              En esos días sin horas, un guerrero montado en su negro caballo, cruza veloz, su cuerpo y cara protegidos evita el ardor de la arena. Sus armas en la espalda, su mente en la guerra. Las patas del animal tropiezan con una piedra  pero sigue su camino, luego todo sigue igual.
              Un mercader fatigado va junto a su camello cargado de valiosas mercancías. Los cálculos monetarios que realiza  pensando en las ventas que realizará en el pueblo del próximo oasis, lo estimulan a seguir el viaje. Mira de reojo a la piedra, es rara, no brilla, no tiene ningún valor, ni siquiera para adorno.
                               

              Siempre el sol presente y el aire que quema. Llega hasta la piedra un sabio. Éste recorre el desierto una vez al año con la esperanza de encontrar una señal divina, una revelación. Al sentarse observa la quietud de la pequeña roca, el viento sopla suave, aún así provoca el desplazamiento de las dunas de arena. Luego de varias horas de reflexión concluye que ese cuerpo,  ¿Inorgánico? No se mueve, a pesar de ese universo donde todo es movimiento, debe ser por algún mandato divino y debe quedar ahí.
              Las estaciones se suceden, pero en esos paisajes, las variaciones de solsticios y equinoccios apenas se detectan, el sol es el mago, sus juegos de luces son los que descubren los cambios. En dirección hacia el pueblo se acerca un jinete, es un guerrero malherido, las patas del animal atropellan la piedra, ésta no se mueve, sólo parece estremecerse ante las gotas de sangre que caen sobre ella.
             Una tarde, en la que el desierto agoniza en llamas, llega una mujer cuyo cuerpo y rostro delatan un gran sufrimiento, agotada se deja caer en la arena y rompe en sollozos. Las lágrimas caen sobre  la piedra, exangüe se adormece. El sol está en camino e ocultarse, la temperatura comienza a bajar, la mujer se despierta, le parece haber vivido una pesadilla, pero no, su marido, el guerrero, ha muerto. Súbitamente queda asombrada al mirar la piedra, ésta se había abierto en una perfecta simetría, transformándose en una bella flor. Le pareció una imagen esperanzadora, en medio de la aparente nada, sobrevivía ese extraño ser.
            En el horizonte comienza a divisarse el brillo de las estrellas, la arena se iba vistiendo de opacidad. La flor luego de eternizarse comenzó a desaparecer en la piedra quieta. La mujer, solitaria en su camino, retorna a su casa con una certeza; lo aparente no es lo real y  cuidará amorosa  su jardín de rocas.***