EL SUR TAMBIÉN EXISTE







"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


domingo, 28 de noviembre de 2010

José Agustin Goytisolo. Poeta y novelista nacido en 1928; representante de una nueva generación de escritores que luchan por la libertad.

Nadie Esta Solo


En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad.

Ignoro donde vive,
que lengua habla,
de que color tiene la piel,
como se llama,
pero en este instante
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oir su llanto
de animal acasado,
mientras muerde los labios
para no denunciar
a sus amigos, ¿Oyes?

Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio.

¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?

Nadie esta solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a tí y a mí
nos tienen maniatados.

José Agustin Goytisolo. Poeta y novelista nacido en Cataluña en 1928; representante de una nueva generación de escritores que luchan por la libertad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

LEYENDAS DE LA PATAGONIA"LOS PASOS DE LOS DUENDES SOBRE LAS HOJAS CAÍDAS DEL OT0ÑO" ANA MARÍA MANCEDA


Bienvenido otoño
LOS PASOS DE LOS DUENDES SOBRE LAS HOJAS CAIDAS DEL OTOÑO
En Antología “ EL COLOR DE LAS PALABRAS” 2009.SAN MARTÍN DE LOS ANDES. FERIA DEL LIBRO 2009 Y ANTOLOGÍA  BILINÜE FRANCÉS-ESPAÑOL"ARCOIRIS 27" EN BIBLIOTECA DE NUEVA YORK.
Autora: Ana María Manceda

Ser docente y atender a una familia no es poca cosa. Llego corriendo a cocinar, luego de tirar la cartera y los libros en un sillón, me coloco el delantal y comienzo a preparar la salsa, luego pondré el agua a hervir para los fideos. Me encanta sentir el olor del ajo, el perejil y el laurel dorándose con la carne picada ¡ Ay! se me fue la mano con la sal ¡ También! Me quedé enganchada con la clase ¡ Cómo me podría sustraer al apasionado mundo del cosmos! ¡Las caritas de los chicos cuando una explica el Big-Bang, la expansión del universo, los cuásares, los agujeros negros!
Al tomar conciencia me admiro de todo lo que podemos hacer las mujeres en una hora ¡ Ni que decir en un día! . Mientras abro la lata de Pomarola recuerdo que tengo que poner la ropa de color en el lavarropas. Con un pie cierro la heladera y cuando paso por un pequeño espejo que coloqué estratégicamente en un lugar aledaño a la cocina me asombra ver mi imagen. Antes de volver al colegio por la tarde, necesito un buen retoque, con este aspecto no puedo presentarme ante los alumnos.
Todo listo para comer, escucho la puerta, suena el cencerro de bronce, seguramente es mi eternidad. Siempre me emociona su llegada. ¡Lucio fue tan esperado!¡ Lo amo tanto!. Como todo pre-adolescente tiene días que está comunicativo y otros que las únicas palabras son; _ Bien; - Nada. Lo que sí le gusta y se devora es lo que cocino. Su padre llega más tarde y la vorágine cotidiana nos envuelve. Hoy es un día que no charla mucho, está pensativo, me sumo en mis pensamientos. ¡ Hm! Por la tarde tengo que dar fotosíntesis _ ¡ Chicos, este proceso es la base de la vida! Sin las plantas en el planeta no existiríamos, las hojas poseen clorofila para captar la luz del sol y las raíces absorben el agua de la tierra, con estos elementos... _¡ Mami....Fito escuchó a los duendes...! Mi mente parece un torbellino y aterriza.
_ Perdón hijo ¿ Qué me decías?.
_ Ves, después me decís que no te cuento nada.
_Bueno...bueno, te pedí disculpas, por favor explicame lo de los duendes.
_ Lo que pasa es que a vos no te gusta ir de campamento.
¡Hm! Pensé en mi pobre columna, en mi cómodo colchón y todo lo demás que necesitaba para el bienestar.
_ Lucio, sabés que los fines de semana corrijo trabajos, el tiempo me es escaso.
_ ¡ No! A vos te gusta estar con los libros, además no creés en los duendes para vos si todo no está comprobado no existe.
Me sentí angustiada y culpable, como todas las madres que trabajan.
_No es tan así Lucio, por favor, contame la historia de los duendes. Su cara se iluminó.
_ La Abuela de Fito, que tiene ciento tres años, cuenta que los duendes que andan por el bosque, son pequeñitos, como gnomos. Resulta que una vez Dios tenía un ayudante que era su mano derecha pero éste era muy ambicioso y egoísta, él quería tener todo el poder. Dios, enojado, lo echó del cielo y al cerrar las puertas quedaron fuera muchos ángeles que seguían al malvado. Al vivir tanto tiempo en la tierra éstos perdieron sus alas, ahora vagan arrepentidos por los bosques. La abuela vivió siempre en el campo y dice que los vio, ahora que no se puede mover vive en el pueblo, pero Fito fue de campamento con los padres y me juró que los escuchó.
Seguimos charlando sobre el tema, en esta zona de la Patagonia es muy común escuchar leyendas de origen mapuche, historias de ovnis u otras con matices mágicos. Llegamos a un acuerdo, el próximo fin de semana largo iríamos de campamento ya que pronto llegaría la temporada de lluvias y nevadas.
Camino hacia la escuela se mezclaban en mi mente dos temas; la fotosíntesis y el campamento...¡ Uy...uy..! Utensilios, víveres, antiflamatarios. En fin, debo dejar de rumiar los preparativos y poner manos a la obra. En algo tenía razón mi hijo.
Y llegó “ El Gran Día”, elegimos Semana Santa, que para nuestra suerte cayó los primeros días de abril. San Martín De Los Andes es muy estable, climáticamente hablando, para esta época, noches y mañanas frías, soleadas y tibias a la hora de la siesta. El colorido impresiona los sentidos, uno se enfrenta con luminosos colores verdes, ocres, rojos, amarillos... el cielo azul...muy azul.
Durante el trayecto a Yuco, lugar elegido para acampar, observamos con detenimiento el paisaje. El Cerro Chapelco empieza a mostrar manchones de nieve y los senderos del bosque se alfombran de Otoño. Ni bien llegamos nos dedicamos a armar la carpa, el tiempo apremiaba, teníamos que ganarle al crepúsculo. En realidad este trabajo no me gusta mucho pero es tanto lo que hay que hacer y el entorno es tan bello que mi fastidio se esconde en las tareas. Sammy, la perrita Fox_terrier, tan querida por nosotros, corre como loca hasta el lago y vuelve alegre a recibir mimos para luego retomar su circuito. Los animales captan de manera extraordinaria la libertad de la naturaleza.
Desde la entrada a la carpa se ve el majestuoso lago Lácar ¡ Cuánta belleza y misterio encierra! Dejo volar mi mente recreando la época de las glaciaciones que lo formaron y una agradece que el destino nos haya traído millones de años después a vivir en esta geografía. Hay que hacer la hoguera, Lucio y su padre buscan ramas para alimentar el fuego. Preparo el mate, lo compartiremos junto a la fogata mientras se hace la comida, la noche se está anunciando y el frío también.
Comemos cordero con papas, a la olla y bien condimentados, bebemos vino, gaseosas y charlamos. Las ideas surgen como una lluvia benefactora, nos olvidamos de discutir sobre la economía hogareña, la ropa tirada, los platos sucios. Conversamos sobre leyendas, sobre el “ Cuero del lago” que muchos nativos vieron flotar en distintas épocas, de los ovnis que estacionan detrás de algún cerro, o de los que salen velozmente desde las profundidades del lago. No puedo con mi genio y al mirar el cielo espectacular, con la Cruz Del Sur indicando soberana nuestro hemisferio, pienso en voz alta lo maravillosos que es estar viajando en esta nave azul, acompañando al sol en su viaje por el espacio ¿ Qué seres de otras galaxias o desde la nuestra, nos acompañarán en este fascinante deambular por el cosmos? Los ojos de mi hijo se encuentran con los de su padre, cómplices, como resignados a esta mujer educadora. Luego, el silencio. Al acostarnos solo se escucha el murmullo del bosque.
La mañana nos sorprendió muy fría, vigorizante y le devolvimos la sorpresa con nuestras risas, no es común que despertemos con tan buen ánimo, siempre apurados y conscientes de nuestras obligaciones. Sammy, feliz con los paseos. Lucio y su padre tratando de aprovechar los últimos días de pesca permitida. Me deleito observando la vegetación, la riqueza de este bosque patagónico, la mente medita y goza.
En vísperas de nuestro regreso al hogar decidimos como cena de despedida asar las truchas pescadas. ¡ Un manjar! Luego de las tareas posteriores a la cena nos preparamos para dormir, hacía frío, me acerqué para abrazar el cuerpito caliente de mi hijo ¡ Doce años! ¿ Cuántas ilusiones jugarían en su cabeza? El tiempo pasaba y seguía abrazada a él, pensaba que la rutina no nos permite preguntarnos estas cosas ¿ O será que el futuro nos da cierto temor? Los padres siempre estamos ayudándoles a construir su propio destino pero pocas veces tratamos de conversar con ellos sobre sus sueños, sus anhelos, sus miedos. Es como si quisiéramos empujar el tiempo, pero en realidad ellos nos necesitan¡ Ya!¡ Ahora!
Mi marido dormía y Sammy estaba descansando arrollada a los pies de Lucio, cuando en el silencio de la noche se escuchó el crujir de las hojas sobre el suelo otoñal. La perra se incorporó, movió las orejas como buscando la dirección de los sonidos. Lució se sentó como un resorte y me miró, nuestras miradas se cruzaron y recordé que se parecían a las milagrosas miradas de ese único e irrepetible momento en que lo amamantaba. Con una voz casi quebrada me dijo. _ ¡ Los duendes! . Escuchamos juntos, abrazados, cómo los reposados pasos hacían sonar las hojas, como teclas de un piano. Luego se alejaron, suavemente, dejándonos una milagrosa melodía en nuestros oídos y en nuestros espíritus. Lucio seguía mirándome, en ese momento quise atrapar el instante en que su niñez huía hacia la adolescencia y supe que sea cual fuere su destino, jamás olvidaría que cuando escuchó el paso de los duendes sobre las hojas caídas del Otoño, estaba abrazado a su madre.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La biblioteca: MANCEDA, Ana María

La biblioteca: MANCEDA, Ana María: "Ana María Manceda Tucumán-Argentina//San Martín de los Andes-Neuquén-Argentina Libros publicados: Derrumbe y otros cuentos (Premio Inter..."


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miércoles, 3 de noviembre de 2010

POLVO DE ESTRELLAS EN MIS MANOS. ANA MARÍA MANCEDA. ESCRITORA PATAGÓNICA





Cuando estuve cerca del río

soberbio, creyéndose mar

no lo supe valorar.

¿Qué haría el mar sin los ríos?

La luna llena cegaba

luego el descubrimiento

existían otras regiones, otros fantasmas

existían otros olores y la asepsia...

El desgarro y la esperanza.

tuve en mis  dedos estrellas

que jugaban a huir

hoy las tengo aferradas a mis puños

¡ Me iluminaron de tal manera!

Ahora lo sé

Quizás perdí la pericia del juego

Una estrella que salta titilando

Y mis dedos buscan su salto

Así es ahora...

Tengo polvo de estrellas en mis manos.


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sábado, 30 de octubre de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNANDEZ A LOS 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO.


    JURAMENTO DE LA ALEGRÍA

Sobre la roja España blanca y roja,
blanca y fosforescente,
una historia de polvo se deshoja,
irrumpe un sol unánime, batiente.

Es un pleno de abriles,
una primaveral caballería,
que inunda de galopes los perfiles
de España: es el ejército del sol, de la alegría.

Desaparece la tristeza, el día
devorador, el marchitado tallo,
cuando, avasalladora llamarada,
galopa la alegría en un caballo
igual que una bandera desbocada.

A su paso se paran los relojes,
las abejas, los niños se alborotan,
los vientres son más fértiles, más profusas las trojes,
saltan las piedras, los lagartos trotan.

Se hacen las carreteras de diamantes,
el horizonte lo perturban mieses
y otras visiones relampagueantes,
y se sienten felices los cipreses.

Avanza la alegría derrumbando montañas
y las bocas avanzan como escudos.
Se levanta la risa, se caen las telarañas
ante el chorro potente de los dientes desnudos.

La alegría es un huerto del corazón con mares
que a los hombres invaden de rugidos,
que a las mujeres muerden de collares
y a la piel de relámpagos transidos.

Alegraos por fin los carcomidos,
los desplomados bajo la tristeza:
salid de los vivientes ataúdes,
sacad de entre las piernas la cabeza,
caed en la alegría como grandes taludes.

Alegres animales,
la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas,
se desposan delante de los hombres contentos.
Y paren las mujeres lanzando carcajadas,
desplegando su carne firmamentos.

Todo son jubilosos juramentos.
Cigarras, viñas, gallos incendiados,
los árboles del Sur: naranjos y nopales,
higueras y palmeras y granados,
y encima el mediodía curtiendo cereales.

Se despedaza el agua en los zarzales:
las lágrimas no arrasan,
no duelen las espinas ni las flechas.
Y se grita ¡Salud! a todos los que pasan
con la boca anegada de cosechas.

Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto
en una muchedumbre de bocas y de brazos.
Se ve la muerte como un mueble roto,
como una blanca silla hecha pedazos.

Salí del llanto, me encontré en España,
en una plaza de hombres de fuego imperativo.
Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña...
Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.

Miguel Hernández, 1937

miércoles, 27 de octubre de 2010

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sábado, 9 de octubre de 2010

“ LOS VIENTOS DE LA DIMENSION AZUL” ANA MARÍA MANCEDA (Cuento seleccionado por editorial DE LOS CUATRO VIENTOS,Bs.As.Argentina para Antología “POETAS Y NARRADORES CONTEMPORÁNEOS 2007)




           Las hábiles manos manipulaban los tiestos dispersos sobre la arena, luego la arqueóloga se sentó en cuclillas y con su carpeta de croquis sobre las piernas comenzó a dibujar con trazos seguros el material encontrado. Su cuerpo en tensión disfrutaba concretando en el papel lo hallado en el sitio. Isabel se enjugó la frente, el calor comenzaba a ser insoportable, la arena brillaba con ese resplandor alarmante que anunciaba el fuego. Al  levantar la cabeza sonrió a Enrique, éste sacaba fotos, Uriel merodeaba por el lugar observando y haciendo anotaciones. Experto y eficiente el grupo sabía que era eje fundamental la tarea de campo que estaban realizando, la etapa final se realizaría en el laboratorio.
                 Al caer la noche el equipo rodeó la hoguera mientras comían las exquisiteces preparadas de Don Ramón, el cocinero. Isabel estaba muy cansada como para participar de la enérgica charla que sostenían sus colegas, los admiraba profundamente, eran sus maestros. Enrique y Uriel discutían técnicas de datación, cronologías posibles...todo apasionante, pero como era esperado subieron el tono al seguir confrontando conocimientos. Parecían dos pavos reales en celo, los dos con justificados galardones académicos, lanzaban una retahíla  de frases intelectuales de profusos conocimientos que agotaban la mente de los que escuchaban. La luz que emitían las llamas iluminaba los rostros de estos viriles y cultos hombres que compulsaban sus intelectos. De pronto, los gladiadores, discutiendo sobre el descubrimiento de los restos de Abbeville, en Francia, hecho  por el cual los historiadores marcan el final de la Prehistoria, no recuerdan el nombre del científico que realizó el hallazgo, seguramente iba  haciendo efecto el buen vino, Isabel  dijo_ Boucher de Perthes. Se hizo un silencio absoluto, la miraron como si estuvieran descubriendo que una vaquita de San Antonio pudiera hablar. Luego de la sorpresa proyectaron el trabajo del día siguiente, le dieron instrucciones a Isabel respecto a los croquis que realizaría y la cena terminó.
               La joven durmió poco, estaba ansiosa por las tareas que faltaban realizar, los resultados de la prospección, observaciones y demás estudios les daba esperanzas de hallar las piezas arqueológicas tan buscadas. Fueron tres años de preparación con planteos teóricos, organización rigurosa previos al viaje y la agotadora recaudación del dinero para financiar la expedición. El objetivo principal era el descubrimiento de una de las riquezas arqueológicas  más importantes de las últimas décadas. Aún más, cambiaría las teorías sobre la antigüedad  de las culturas de las poblaciones originarias, como corolario la gloria para estos extraordinarios arqueólogos y por lo tanto para ella como integrante del grupo.
                  Al amanecer  los integrantes del campamento comenzaron su febril actividad, pero un contratiempo oscureció el entusiasmo. Uriel amaneció descompuesto por un ataque biliar. El científico tuvo que quedar al cuidado del cocinero en el campamento, los demás debían seguir con el trabajo y  en busca de sus objetivos. Durante el trayecto hacia el sitio arqueológico ocurrió otro suceso que trajo gran disgusto al equipo. Enrique ante una imprudencia incalificable, ya que conocía perfectamente el terreno, se dislocó un tobillo, fue atendido inmediatamente, el dolor no cedía. Tuvieron que armar una carpa de emergencia con las comodidades necesarias para que descansara, de todas maneras él insistió en trabajar clasificando los datos hasta ese momento obtenidos. El resto del equipo, dirigidos por Isabel, siguieron con la expedición hasta llegar al lugar de excavación.
                  La carpa de Enrique no estaba lejos y el arqueólogo divisaba desde su cómoda pero enojosa postura, la actividad de sus compañeros. Cada tanto Isabel lo saludaba con la mano y él le contestaba levantando el pulgar para darle ánimo. El trabajo era difícil, estaban en la parte más delicada, la arqueóloga sentía el peso de la responsabilidad, los croquis que ella realizaba  ahora los hacían alumnos aventajados de la carrera, otros sacaban las fotos, todos trabajaban manera incansable y con pasión. La tierra arenosa se deslizaba suave por las espátulas y los utensilios de los trabajadores.  En algunos momentos Isabel no podía concentrarse, pensaba con ternura en los dos guerreros en reposo obligado y luchaba contra el pánico que le produjeron las circunstancias que la había llevado a tener la responsabilidad de la expedición.
                    Al atardecer, cuando la arena y los rostros se habían coloreado de un reflejo rojizo, Isabel tocó de manera cuidadosa una superficie porosa, miró a sus compañeros, su gesto puso en alerta al equipo que comenzó a preparase como para una cirugía de alta complejidad. No tenían conciencia del tiempo, cuando el sol iba desapareciendo la arqueóloga levantó en sus manos una maravillosa vasija cuyas figuras zoomorfas brillaban con un espléndido colorido bajo la luz crepuscular. Como si fuera una ceremonia religiosa la levantó lo más alto que pudo en dirección donde estaba recostado Enrique. Las lágrimas inundaban su cara, vio a lo lejos el pulgar de su maestro y hubiera jurado que también estaba llorando.
                Ya restablecidos, Enrique y Uriel tomaron las riendas de la investigación. En esos días llegaron reporteros científicos, el campamento derrochaba entusiasmo y energía. Una tarde, Isabel sintió la necesidad de quedar a solas en el lugar de la excavación donde habían encontrado la pieza tan valiosa, el sol pegaba ardiente y ella acariciaba la arena como si fuera polvo sagrado. Pensaba en el éxito de la expedición, en  sus colegas, en la exaltación que los dominaba y sentía que la emoción ahogaba su garganta. Quiso pensar en su familia, pero las imágenes se difuminaba, como si viajaran en otra dimensión. Sintió que el calor la agobiaba y a la vez como si alguien estuviera acompañándola en el lugar, al levantar la vista se encontró con la figura de una anciano indígena de piel moreno-rojiza, párpados muy arrugados en los que se destacaban dos líneas de brillante oscuridad. Una voz sonora de una acústica antinatural se escuchó en un espacio que Isabel no podía delimitar._ La nave viaja con sus vidas y con sus muertos ¿ Porqué hollar las tierras de reliquias sagradas? Isabel lo miraba sin miedo, absorta. El  anciano prosiguió._ Respira el aroma que mezclan los vientos de arena que juegan en círculo. No pueden salir al espacio, sal tú y azul será tu destino.
                Regresó al campamento como en trance, por el momento no iba a comentar sobre el misterioso encuentro, pero sabía que no podría dejar de regresar al sitio.
                Por esos días llegó la familia de Enrique, su mujer se pavoneaba orgullosa, como si hubiera participado del proyecto. El hijo era un émulo de su madre, molestando a todo el mundo con sus impertinencias. Se sucedían las charlas sobre el descubrimiento en la que participaban los científicos, técnicos, periodistas. La mujer de Enrique se lucía comentando anteriores investigaciones de su marido en las que ella había colaborado, todos se preguntaban de qué manera. A Isabel le resultaba insoportable la mujer, decidió dar unas vueltas por los alrededores, faltaban pocos días para terminar el trabajo y levantar el campamento.
                Al pasar las horas, el grupo advirtió que la arqueóloga no había regresado, se pusieron en alerta y comenzaron a buscarla. Se dispersaron estratégicamente pero los resultados fueron infructuosos. Recién al atardecer, cuando la arena todavía reflejaba la luz del sol y la luna llena iba apareciendo en otro ángulo del cielo, Enrique llegó al sitio del yacimiento. Sentía cierto temor, algo no era normal, como si el espacio y el tiempo no respondieran a la sucesión de fenómenos que ocurrían en los alrededores.
                 Uriel y los demás componentes de la búsqueda llegaron al rato. Les extrañó ver a Enrique, parado, inmóvil, mirando la arena en la zona de excavación. Se acercaron, temerosos. Isabel yacía acostada sobre la arena, una brisa levantaba partículas  formado círculos que la rodeaban como moldeándola, el pelo extendido se confundía con el color del desierto. Del inerte cuerpo surgía una suave radiación azulada y su cara otrora  tan joven y bella parecía la de una anciana.

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viernes, 8 de octubre de 2010

LA DUEÑA DEL MUNDO. ANA MARÍA MANCEDA . SAN MARTÍN DE LOS ANDES. ARGENTINA


Es irónico, al menos risueño, ir en un bus hacia el trabajo
una mañana de primavera y sentirse la dueña del mundo
porque sí, porque los ojos inmensos brillan , el cerebro bulle de proyectos y las hormonas esclavizan el cuerpo.
Soy la dueña del mundo.  Vivo al límite, por eso he llorado y he escrito un poema esta mañana, tan solo esta mañana por la guerra de Viet-Nam.
 El otro día, la semana pasada fue por lo de la FAO.¡ Hay hambre en el mundo! Mientras la lluvia cae insobornable sobre la historia, arrasando las espigas y las esperanzas. La sequía acecha, el desierto acecha. Y los pájaros  cantan sobre la tierra.
Soy la dueña del mundo, no me alcanza el tiempo, aún a los dueños del mundo no les alcanza el tiempo.
Por la tarde, mientras el sol se cuelga e insiste empujando los vitrales del subsuelo , ayudado por los aromas de las flores del bosque que abraza  a la Facultad, me sorprende extasiada mirando por el microscopio ; una célula vegetal o la espora de un hongo o el perfecto cristal de una roca.
 Yo extasiada, y no me alcanza el tiempo.
Por la noche el azar me lleva , el tiempo tampoco alcanza
las estrellas se alejan, mis manos, mi cuerpo no pueden seguirlas
quizás mi cerebro. sí mi cerebro, sí mi cerebro.
Amanece. La dueña del mundo comienza su ebullición.
Ocurren tantas cosas en el planeta y la familia sigue la estúpida, nociva
tarea de autodestruirse, mientras ocurren tantas cosas en el planeta.
La lluvia cae y el desierto acecha. Los pájaros siempre cantan.
Olores, jazmines, río , noche húmeda. sabores, panchos, pizzas, asados.
Crepúsculo y cerveza. Amores. Libros, libros, libros. Música, amigos,
se juega a ser hippie, bellos, comprometidos. Recitamos poemas en francés.
Es irónico, al menos risueño ir en un bus y sentirse, porque sí,
la dueña del mundo. Hace mucho, mucho tiempo. Ahora es más irónico aún.
Amanece,  caen copos de nieve en mi jardín
 en la cama, un cuaderno,  una lapicera y mi cerebro
sí , mi cerebro ¡Flasch! Y soy la dueña del mundo.******

ANA MARÍA MANCEDA . SAN MARTÍN DE LOS ANDES. ARGENTINA






jueves, 23 de septiembre de 2010

LAS MUJERES DE MI EDAD. ANA MARÍA MANCEDA. SAN MARTÍN DE LOS ANDES. PATAGONIA ARGENTINA





NACIMOS EN EL SIGLO PASADO, CUANDO LA RADIO UNÍA A LA FAMILIA
Y LAS COMILONAS DE LOS DOMINGOS ENFRENTABAN A LOS PARIENTES POR CUESTIONES DE FÚTBOL Y POLÍTICA. PERO ESTÁBAMOS ACOMPAÑADAS. LOS ROLES FAMILIARES ERAN DEFINIDOS,
LOS ABUELOS, LOS TÍOS, LOS PADRES,  LOS HERMANOS, LOS PRIMOS, LOS VECINOS.
LA EDUCACIÓN, LA SALUD, LA “MORAL” ERAN PRIORITARIOS. ANTE UNA EMERGENCIA AHÍ ESTABAN TODOS LOS “ PELEADOS” PARA AYUDAR EN LO QUE FUERA. CUMPLEAÑOS, CASAMIENTOS, VELORIOS, TODA UNA COMUNIDAD FAMILIAR UNIDA, AÚN CON EL DEJO DE HIPOCRESÍA INHERENTE A LAS SOCIEDADES HUMANAS.
AHORA, NUESTROS HIJOS TRAJERON LA NUEVA COMUNIDAD, LOS TUYOS, LOS MÍOS , LOS NUESTROS. LOS PADRES SEPARADOS, SOLOS.
 SI ALGUIÉN MUERE LOS HIJOS NO LLEGAN, ESTÁN MUY LEJOS O LOS PADRES COBIJAN A SUS HIJOS, NO ALCANZA EL PRESUPUESTO PARA SU INDEPENDENCIA, NO TIENEN ESPOSAS SINO COMPAÑERAS, Y SUS HIJOS LOS LLAMAN POR SU NOMBRE, NO SON PAPÁ Y MAMÁ. ALGÚN NIETO ENCUENTRA LA FELICIDAD CON UNA PAREJA DEL MISMO SEXO.
LO QUE EN NUESTRA JUVENTUD NOS GUIÓ FUERON LA FILOSOFÍA EXISTENCIALISTA O EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS  LA SANTA MADRE IGLESIA, HOY NOS GOBIERNA  EL POSMODERNINSMO.
 LA HIPOCRESÍA SE DESDIBUJA EN BRUTALES VERDADES, LAS TEORÍAS COGNITIVAS Y OTRAS TEORÍAS DEL SICOANÁLISIS PARA CURAR EL PÁNICO, LA ANSIEDAD ETC..ETC.  QUIZÁS HAYA UN “MIEDO A LA LIBERTAD”  Y NOSOTRAS, AÚN FUERTES, AÚN VIGENTES, AÚN PENSANTES, Y  POR QUÉ NO AÚN HERMOSAS,  NADANDO ENTRE DOS SIGLOS, VARIAS GENERACIONES Y MILES DE CAMBIOS DEBEMOS AFONTAR LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE DE NUESTROS VIEJOS, LA VIRTUAL INDEPENDENCIA DE NUESTROS HIJOS, LA NUEVA SEXUALIDAD DE NUESTROS NIETOS, NUESTRA PROPIA EXISTENCIA DE ANTIOXIDANTES, ANTIINFLAMATORIOS Y ANGUSTIAS ANCESTRALES. AQUÍ SEGUIMOS, ESTOICAS, ADAPTÁNDONOS A TODO, PORQUE SOMOS MUJERES DE ESAS QUE TUVIMOS EL PRIVILEGIO DE UNA EDUCACIÓN DE EXCELENCIA, UN AMOR DE COMIDA CALIENTE,  MÉDICO DE FAMILIA, RETOS MORALES, ROPA LIMPIA POR EL ESFUERZO ESTOICO DE NUESTRAS MADRES, LIBROS COMPRADOS CON MUCHO SACRIFICIO Y ABUELOS PRESENTES CON ARRUGAS SIN BOTOX Y LA MIRADA MARCADA POR UNA ARDUA VIDA.  PERO,  POR ALGÚN MISTERIO BIOQUÍMICO NUESTRO CEREBRO VIAJA VERTIGINOSO PARA AFRONTAR LO QUE NOS QUEDA DE VIDA Y EN ESO NO VAMOS A CLAUDICAR. CON AFECTO PARA TODAS LAS MUJERES DE MI EDAD.


PD; AHORA ENTRE OTRAS VENTAJAS TENEMOS A INTERNET, EL MEDIO MÁS DEMOCRÁTICO DE COMUNICACIÓN PARA LOS QUE NO TENEMOS EL PODER DEL PERIODISMO.
 ANA MARÍA MANCEDA

miércoles, 22 de septiembre de 2010

PAZ...PAZ...PAZ.... Ana María Manceda



Estamos locos…locos…locos

Mientras nuestra tarea  destructiva

sigue su curso

digamos racismo,

digamos odiar a los dioses del hermano

digamos despreciar a los humillados

quitar tierras a los desposeídos

abandonar a nuestros hijos

arrasar con la biosfera

la naturaleza ya comenzó  su venganza..

Nuestro futuro, si es que lo tenemos

solo tiene una esperanza.

PAZ…PAZ…PAZ…

The Mamas & The Papas - California dreamin

MI PROYECTO. ANA MARÍA MANCEDA. PATAGONIA ARGENTINA

  MI PROYECTO.          ANA MARÍA MANCEDA


 Anhelé una casa redonda
donde la armonía tuviera un fluir sin tiempo
más mi hogar resultó gajos expandidos
por territorios muy vastos.
En el recorrido, he ido agarrando
casi con desesperación
la historia que iba creando.
A veces…muchas, sentí
que se escurría como lágrimas de aceite
entre mis dedos.
Evadí dejarme diluir asiéndome a mis sueños,
a la eternidad que trasciende mi carne
a imágenes y recuerdos.
Supe que en los cinturas del silencio
se esconde la oscuridad de mi tristeza:
Supe que en la mirada de las voces
se escondían los fracasos.
En el laberinto del pensamiento fértil,
cual tierra negra, he ido sembrando fortalezas
 me nutren para resucitar, para ilusionarme,
para amar.
No logré aún la arquitectura de la casa redonda
pero está aquí, adentro, entre luces y sombras
está aquí, es mi proyecto.*************