EL SUR TAMBIÉN EXISTE







"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


domingo, 19 de junio de 2016

ANÁLISIS “CONTINUIDAD DE LOS PARQUES” Publicado el 19 junio, 2016 por Revista Contextos

ANÁLISIS “CONTINUIDAD DE LOS PARQUES”

Ilustración de Dámaris Macaris.
Cúcuta | Colombia | Sudamérica (Contextos) — Continuidad de los parques.
Por Fernando Chelle
Son muchos los aspectos literarios en los que podríamos reparar a la hora de acordarnos de Julio Cortázar, nos podríamos detener en la importancia que tuvo como novelista y en lo que significó su novela dentro de la literatura latinoamericana, en sus ensayos de carácter social, en su poesía y  hasta en su función como docente. Abordaré, en cambio, un cuento que apareció publicado en el año 1964 y que forma parte de la segunda edición del libro Final del juego, editado por la Editorial Sudamericana, se trata del cuento Continuidad de los parques.
La elección de este cuento breve, se basa fundamentalmente en que en él podemos encontrar las principales características que hacen del escritor de Rayuela uno de los grandes maestros de la literatura latinoamericana y mundial. En las escasas líneas que comprende el cuento está el maestro de la narración breve, el autor que rompió los moldes, cánones y estereotipos de la literatura imperante en su época, está la transgresión temporal y discursiva, como así también el corte exquisitamente discreto entre lo real y lo fantástico.
El tema central del cuento es la continuidad que se establece entre dos mundos de ficción. El primer mundo, al que podríamos llamar ficción primaria, y que corresponde a la realidad de un hombre que está leyendo una novela, termina por comunicarse con un segundo mundo ficcional correspondiente a los acontecimientos que suceden en la novela que está leyendo. El lugar donde van a converger los mundos es precisamente en los parques, el del lector de la novela (ficción primaria) y el del bosque de la cabaña de los amantes (ficción secundaria), que terminarán fundiéndose, fusionándose, continuándose. De manera que ya en el título del cuento está presente el tema central de la narración.
En cuanto a la estructura externa o formal  del relato vemos que está dividido en dos párrafos, que de alguna manera se corresponden con el contenido temático de los mismos. Si bien internamente hay tres momentos en el relato, los dos primeros aparecen juntos en el primer párrafo y el último momento estaría comprendido totalmente en el último párrafo.
El primer momento del relato se centra en lo que llamaré ficción primaria y comprende la presentación del hombre lector y el mundo que lo rodea. Dentro del mismo gran primer párrafo también encontramos el segundo momento, al que llamaré ficción secundaria, y cuyo centro de interés son los acontecimientos de la novela que el personaje lector está leyendo. Por último, en el tercer momento, correspondiente al último párrafo, encontramos el elemento fantástico del relato, la fusión de las dos ficciones.
…”Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes”…
…”Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles”…
La intención del autor del relato está planteada desde el principio, le interesa que centremos nuestra atención como lectores activos en aquellos aspectos que hacen a la idea central del cuento, la fusión de dos mundos ficcionales. Es así que elige no brindarnos datos físicos (grafopéyicos) o psicológicos (etopéyicos) del personaje lector, no interesan para la trama del relato, lo único que importa es la funcionalidad del personaje. No obstante esto, el narrador omnisciente y exterior va a ir brindando cierta información de la vida del lector, pero esta va a estar siempre al servicio de la trama. En la primera frase del cuento, y en unas pocas palabras, ya se referencian las dos ficciones, el lector y la novela. Lo importante aquí es centrar nuestra atención rápidamente en la importancia que va a terminar teniendo para este lector la lectura que está realizando. Las referencias que se hacen sobre los negocios urgentes, sobre el apoderado y sobre el mayordomo cumplen una doble función, por un lado muestran el mundo de riquezas y bienestar que rodea a este lector y por otro lado muestran como este hombre se ocupó de resolver todas las tareas que tenía pendientes antes de ponerse a leer en total tranquilidad. Para los acontecimientos que se van a suscitar en el relato, era necesario que el personaje lector se encontrara totalmente relajado, de forma que la ficción que estaba leyendo lo atrapara completamente. La tranquilidad que le ofrece el estudio que mira hacia el parque de los robles hace de ese lugar el sitio ideal para dejarse envolver por la trama de la novela.
…”Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos”…
En esta breve pero contundente narración, todos los elementos que van a ir apareciendo forman parte del conjunto, no están allí como mero decorado.  Lógicamente que Cortázar al planificar su relato sabía perfectamente la manera en que se daría lo fantástico, la fusión entre los dos mundos de ficción. En este sentido, vemos como hay dos elementos significativos en el pasaje, el sillón de terciopelo verde y el hecho de que el lector se haya ubicado de espaldas a la puerta para no ser interrumpido. Cuando el asesino de la novela, perteneciente a lo que he denominado ficción secundaria, irrumpa completamente en el mundo del lector, lo hará precisamente por esa puerta y lo encontrará de espaldas sentado precisamente en ese sillón. Las bases para que se dé lo fantástico ya están echadas desde aquí, hay un lector que intenta por todos los medios concentrarse y meterse en el mundo de una novela pero lo extraordinario del caso es que el mundo de la novela se terminará metiendo en el mundo de él.
…”Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles”…
Poco le costó al lector dejarse seducir por la novela, había buscado el lugar propicio donde leer los últimos capítulos y recordaba perfectamente lo que allí sucedía. Todo su entorno es de una comodidad absoluta y está directamente vinculado con el placer, pensemos en la suavidad del terciopelo, en los cigarrillos al alcance de la mano y hasta en la danza del viento personificado que contribuye con el deleite del momento. La metáfora de irse desgajando línea a línea, por un lado nos muestra como el lector se iba desprendiendo de su entorno y por otro lado prepara el terreno para que el narrador comience a contar lo que sucedía en la novela. Otro elemento significativo de este pasaje y que también está al servicio del elemento fantástico que se va a establecer en el cuento, es la referencia a la hora del día en que están sucediendo los acontecimientos. En la ficción primaria es el atardecer mientras que en la ficción secundaria se nos va a decir que empezaba a anochecer. Si prestamos atención a las dos ficciones que se van a fusionar en el relato vemos que la hora es la misma, de manera que la continuidad también está presente en este aspecto.
…”Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte”…
Este pasaje es muy importante porque es el que cierra el primer momento del relato. Hasta aquí, hemos asistido a la presentación del hombre lector y su mundo, su entorno. Hemos ido viendo como el escritor ha ido preparando el terreno para ingresar de lleno a la ficción secundaria, a los acontecimientos que suceden en la novela que el lector está leyendo. La primera frase que refiere a la novela es “sórdida disyuntiva de los héroes”, aquí ya estamos en el mundo de la ficción secundaria. Este es un pasaje donde, muy sabiamente, se van a ir alternando gramaticalmente expresiones de los dos mundos ficcionales. Por un lado tenemos un personaje “absorbido”, “dejándose ir”, expresiones que refieren a la ficción primaria, y por otro lado tenemos la “sórdida disyuntiva de los héroes” y el “color y movimiento” de las imágenes que pertenecen al segundo mundo ficcional.
La temática de la novela, por la cual el lector se siente fascinado, absorbido, refiere a un encuentro muy especial. Los personajes de la ficción secundaria están en una disyuntiva, enfrentando una encrucijada, tienen un  dilema que resolver. A su vez esa disyuntiva es calificada de “sórdida”, lo que implicaría algo miserable, perverso, sucio.
Otra anticipación de lo que va a ocurrir a continuación en el segundo momento, es el hecho de que las imágenes de la novela “adquirían color y movimiento” es como si la ficción secundaria comenzara a cobrar vida propia y el lector pasara a ser un mero espectador, de ahí la elección de la palabra “testigo” con que se cierra el pasaje. Para que alguien sea testigo tiene que estar presente en el lugar, y este lector está tan absorbido en lo que está sucediendo en la novela que es como si estuviera viendo lo que está pasando. Por último se refiere el lugar donde se dan los acontecimientos de la ficción secundaria, la cabaña del monte.
…”Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada”…
Lo primero que notamos al entrar en este segundo momento de la estructura interna del relato es el cambio en el punto de vista del narrador. Los sucesos que se van a ir contando son los que el lector está leyendo y nosotros a su vez como lectores pasamos a ser “testigos” de esas imágenes que por sí solas han adquirido color y movimiento. Aquí se presenta, con más detenimiento, a los héroes que se habían encontrado en la cabaña para resolver esa “sórdida disyuntiva”. Se trata de una pareja de amantes que utiliza este lugar solitario para sus encuentros amorosos, aunque esta vez el encuentro parece tener otra finalidad.  La presentación de los personajes se hace de forma directa, los conocemos por sus acciones y al igual que como sucede con el personaje lector no hay en ellos descripciones físicas ni psicológicas que los caractericen.
La primera en llegar a la cabaña fue la mujer, se la ve desconfiada, prevenida, temerosa por el encuentro. El amante llega lastimado por una rama, lo que muestra la espesura del lugar oculto donde se encuentra la cabaña. Es interesante la escena de vampirismo que se da entre ambos, donde la mujer detiene con sus besos la sangre del amante, aquí la sangre podría funcionar como un elemento simbólico que por un lado refiere a la pasión de los amantes y que por otro lado estaría adelantando el tema de la muerte. El rechazo de las caricias por parte del amante, muestra que este encuentro es muy distinto a los anteriores, es para llevar a cabo algo trascendental, no es un encuentro más. Hay ahí un puñal como símbolo de libertad, un puñal que se va entibiando y una prosopopeya en el concepto de libertad que al igual que un animal espera agazapado el momento de dar su zarpazo final.
…”Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir”…
Se continúa utilizando la prosopopeya o personificación, ahora para atribuir características humanas al diálogo que se está dando en la novela. Este diálogo es “anhelante”, afanoso, deseoso y a la vez se lo compara con la metáfora “arroyo de serpientes” lo que implicaría que es también peligroso, traicionero. Se nos dice que el diálogo corría por las “páginas” y estas páginas no son otras que las del lector, se introduce nuevamente una palabra que hace referencia a la ficción primaria en medio del segundo momento. Es importante que nosotros como lectores no perdamos de vista que los amantes de la cabaña son personajes de una ficción secundaria, el narrador nos lo recuerda haciendo referencia a las páginas de la novela.
La idea de destino está presente en la frase “todo estaba decidido desde siempre”, las acciones que estaban llevando los personajes de la novela y la actitud pasiva de ese lector que está leyendo acontecimientos en los que va a terminar involucrado. Y es que ese “otro cuerpo que era necesario destruir” es el del propio lector. De nada valen los intentos de la mujer para intentar detener a su amante, era necesario cumplir el objetivo y lograr la libertad y eso estaba decidido desde siempre.
…”Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer”…
Este es el último pasaje del segundo momento de la estructura interna del relato. Ya todo está listo para que se dé el gran paso final de fusionar definitivamente y fantásticamente las dos ficciones que se han venido desarrollando. Los amantes de la cabaña del monte tienen todo absolutamente planificado para consumar su crimen “coartadas, azares, posibles errores”. En medio de esa minuciosa planificación solo les quedaba tiempo para manifestarse la pasión que los unía.
Otro elemento significativo en el cierre de este segundo momento del cuento, es la referencia a la hora del día en que suceden los hechos. Recordemos que el lector se sentó frente al parque de los robles al “atardecer”, y ahora, los amantes están listos para llevar adelante su empresa cuando “empezaba a anochecer”, de manera que la hora es la misma en las dos ficciones.
…”Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto”…
De esta manera comienza el segundo párrafo del cuento que coincide con el tercer momento de la estructura interna. Hemos llegado al punto donde se dará definitivamente lo fantástico, donde sucederá lo imposible, donde se mezclarán, fusionarán, continuarán las dos ficciones.
Ahora los amantes se separan físicamente, porque en lo que se refiere a los planes, a los sueños de libertad y al objetivo de cometer el asesinato están “atados rígidamente”. El único instante que quizá no tenía su empleo minuciosamente atribuido era el del amante volviéndose para mirar a su amada correr con el pelo suelto. Es como si la imagen de ella corriendo en plena libertad le diera fuerzas para cometer el crimen que los llevaría a conseguir una libertad mayor.
…”Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa”… 
Al comienzo de este análisis literario, cuando definí el tema central del cuento, dije que se trataba de la continuidad que se establecía entre dos mundos de ficción, y que esa continuidad se daba precisamente en los parques que terminaban fusionándose. Pues bien, esos árboles, esos setos y esa alameda que está viendo el personaje de la novela, son precisamente los de la casa del lector.
Los árboles de la cabaña del monte, ficción secundaria, se continúan en estos árboles que llevan hasta la casa del lector, ficción primaria. “La bruma malva del crepúsculo” tiñe toda la escena de carácter fantástico, generando un espacio indefinido donde la continuidad se hace posible.
…”Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer:primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela”…
Encontramos aquí estructuras gramaticales que podrían referir alternativamente a los dos mundos ficcionales, pero que ahora han pasado a ser un solo mundo, estamos en el  terreno de lo fantástico, por ejemplo: “Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba”
Este último fragmento es importantísimo porque nos permite establecer el móvil del crimen pasional. Si bien es cierto que en ningún momento del relato se vincula a la mujer de la cabaña con el personaje lector es indudable que ella mantenía una relación sentimental con él. No se nos dice que esta mujer fuera la esposa o la amante del lector, pero es lógico pensar que ese “otro cuerpo que era necesario destruir” para que ella junto con su amante lograran la anhelada libertad fuera el de su marido. Aparte de esto, tenemos aquí suficientes muestras de que ella conocía a la perfección todos los movimientos de la casa. Son las palabras de la mujer las que están presentes en el amante “desde la sangre galopando en sus oídos”, fue ella quien dio las indicaciones a su enamorado y cómplice de como tenía que proceder y de las cosas que se iba a encontrar.
El amante recuerda las palabras de la mujer y las imágenes se van sucediendo, el asesino avanza por la casa hasta llegar al salón. La referencia al sillón de terciopelo verde es el clímax de lo fantástico, mostrando que quien está leyendo la novela es inequívocamente el personaje lector de la ficción primaria. El cuento tiene un final abierto, de todas maneras todo indica que el crimen se consumó y que aquel hombre sentado en un sillón de terciopelo verde estaba leyendo su propia muerte.

sábado, 18 de junio de 2016

                               “EL BARCO DE PLATA”
AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA.



                  El Barco de Plata se desliza suave por el Océano Atlántico. Al amanecer hasta el anochecer brilla de manera intensa al reflejar la luz del sol, contrastando con las azuladas aguas del océano. A medida que avanza una estela blanca rodea su triangular estructura.
                 Dentro del barco la actividad es febril. Los marineros acatan las órdenes de sus superiores y trabajan de manera afanosa. En algunas   oportunidades se producen motines por lo que fuere; falta de alimentos, mala distribución de los mismos, injusticias en la sanción de delitos, los entregadores siempre tienen privilegios. Estos  actos de insurrección   son solucionados rápidamente, se da la orden de fusilar a los cabecillas y todo vuelve a la normalidad. El Barco de Plata sigue su rumbo majestuoso, brillante, por el Océano Atlántico.
               A pesar de la belleza  del entorno y de la riqueza que contiene, los tripulantes nunca tienen tiempo de disfrutarlos, siempre están atareados y de espaldas al mar, hasta ignoran el verdadero valor que lleva, no solo en su carga sino en su propia estructura.
            Una noche, en la que la Cruz del Sur brillaba como nunca, llegaron hasta el barco los sonidos de las voces de un coro cuyas voces  sonaban angélicas. Los primeros en detectarlas fueron los marineros,  ya que la superioridad estaba en los camarotes de los Almirantes y Capitanes  festejando, quién sabe bajo qué pretexto, una de sus periódicas fiestas. Instintivamente se pusieron en alerta, presintieron  la catástrofe  que sobrevendría si acudían al llamado  de las embrujadas voces. Pero la casta superior, la de las Almirantes, Capitanes y acólitos  de pronto las escucharon, eran dulces y penetrantes, atravesaron los sentidos enturbiados por el alcohol y la moral pulverizada por la codicia. En tropel subieron  a la proa, inquiriendo desesperados sobre el lugar de donde provenían los cantos. Éste se veía lejano, como si  las sirenas estuvieran en un montículo de rocas, más allá de los límites de la razón. A pesar que tuvieron conciencia de la lejanía y que debían desandar el rumbo impuesto, ordenaron viaje hacia el  utópico paraíso, solo les importaba alcanzar la morada que ofrecía lo que ellos codiciaban, eran cantos de promesas, de riquezas y lujurias infinitas.
                La vida en el Barco De Plata cambió, si bien siempre había sido dura, de alguna manera se cumplía con los códigos dispuestos por normas establecidas en la “ Constitución”. Ahora imperaba la intemperancia, el desorden y la violación a todos los derechos.  Los marineros se sentían cada vez más desprotegidos, trabajaban totalmente a desgano, adoptando actitudes semejantes a los de sus superiores. Ante cualquier amenaza de motín se castigaba duramente a los subversivos. La represión era indirectamente proporcional;  a mayor caos en las altas esferas, mayor castigo hacia los marineros que osaban en protestar.
                  Al pasar los días el canto de las Sirenas  se escuchaba más nítido y seductor. Los Almirantes y Capitanes lucían como nunca condecoraciones de oro y bronce en oposición a los marineros que deambulaban harapientos. Esta antinomia era evidente de manera vergonzosa, ahora las autoridades vivían recorriendo la proa, aturdidos, confusos, soberbios, mostrando sus medallas de  honores  supuestos. A medida que se acercaban al lugar encantado,  el caos en el Barco fue aún mayor. Éste ya no brillaba a pesar del sol y el azul del mar, hasta fue perdiendo la estela blanca que lo rodeaba.
                    Ante tanto paroxismo, los marineros decidieron ponerse algodones en sus oídos, les resultaba insoportables el sonido de esas voces, no sentían placer escucharlas, al contrario, los invadía el terror. Llegó un momento que los Almirantes y Capitanes, que habían adherido cada vez más a sus trajes con condecoraciones, se tropezaban y caían por el peso de éstas, pero no se daban por vencidos, no claudicaban.
                     Asustados por lo que veían y a sabiendas que el envilecimiento de sus superiores ya no les permitía controlarlos como antaño, los marineros se sacaron los algodones y se acercaron a la proa. Por primera vez disfrutaron de la belleza del mar. En esos momentos el canto de las sirenas se entremezcló con el ruido estremecedor que producían  los Almirantes y Capitanes al caer, derrotados por el peso de sus trofeos,  como estatuas de bronce, con los ojos muy abiertos, sin ver nada.
           Luego del estrepitoso ruido, el barco y sus tripulantes quedaron devastados, como si una bíblica tempestad los hubiera sorprendido.
           La quietud ondea sobre el mar calmo, pero el barco no se detiene, sigue lento y sin pausa hacia su destino; el paraíso de rocas. Desde allí, bellas, estáticas, inalcanzables, las sirenas los esperaban, pero sucede que ellas poseen una terrible arma más poderosa que su canto. Los esperan con su silencio.
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(EN ANTOLOGÍA “ EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS” DE ANA MARÍA MANCEDA. EDITORIAL CENTRO DE ESCRITORES NACIONALES. 2014









jueves, 16 de junio de 2016

Richard Ford, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016

Richard Ford, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016: Richard Ford ha obtenido el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016, concedido por la Fundación Princesa de Asturias. En palabras del jurado: «Su obra se inscribe en la gran tradición de la …

miércoles, 8 de junio de 2016

TAPA Y PRÓLOGO DEL LIBRO "EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS" LIBRO 1º PREMIO EN NARRATIVA DE ANA MARÍA MANCEDA, ESCRITORA DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES. PATAGONIA ARGENTINA

                                 



Prólogo

Es con beneplácito que desde las antípodas decidí aceptar la solicitud de la laureada escritora argentina Ana María Manceda de escribir un prólogo al libro con el cual obtuvo Primer Premio de narrativa en el certamen internacional “Huellas Contemporáneas – CEN Ediciones 2013”; el mismo  tuvo lugar en Córdoba, Argentina, con participación de escritores de dentro y fuera de fronteras.
Nacida en Tucumán, a la edad de un año su familia se trasladó a la ciudad de La Plata, donde cursó estudios primarios, secundarios y universitarios graduándose en Ecología. Posteriormente se estableció en San Martín de los Andes donde realizó trabajos de investigación como docente de nivel secundario en el C.E.P.E.N. No. 13 en las cátedras de geografía y biología.
Hace unos catorce años Manceda inició lo que llegaría a ser una promisoria carrera literaria al intervenir con éxito en distintos certámenes a nivel nacional e internacional; el logro de obtener con facilidad menciones de honor y primeros premios en diversos concursos la llevó a figurar en varias antologías. Es significante destacar su participación en el Libro de los Cien Años, –premio especial de editores argentinos–, que comprende una amplia temática de la educación en San Martín de los Andes. En el pasado ha recibido lauros que la han proyectado fuera de fronteras, tanto en el género de prosa como en poesía. No me es posible mencionar aquí todas las distinciones alcanzadas, pero es de destacar que en 2008 obtuvo Primer Premio en el Certamen Internacional “Artes y Letras” de dicho año en narrativa por su obra “Derrumbe”, (Editorial Novelarte de Córdoba).
Sus relatos han aparecido en antologías y revistas tales como Hontanar, de Australia, que desde 1991 y durante varios años se publicó impresa, y desde 2003 en formato digital, hoy leída en no menos de treinta y cuatro países, ya que la diáspora de inmigrantes procedentes de países hispanos se ha extendido a muchas naciones.
En El eclipse y los vientos Manceda despliega su imaginación y su vena poética en una forma por demás persuasiva, con pinceladas de diversas tonalidades en las que destaca la música. Si bien se inicia con un viaje, lo cual puede ser interpretado en más de un sentido como se podrá apreciar más adelante, es la ciudad de Buenos Aires la que se nos presenta como telón de fondo al comenzar esta historia. La acción se inicia en los famosos “conventillos” mencionados en tantas obras que hoy son verdaderos clásicos, ya sea en la literatura como en la música popular –en especial el tango– que en la cultura rioplatense llegó en las postrimerías del siglo pasado a cumbres que resonaron como ecos en Europa, en toda América y otras regiones del planeta.  En esos “hoteles improvisados”, encontramos en El eclipse… inmigrantes que recalaron en el Río de la Plata durante tantas décadas, de una diversidad tal que se nos aparecen como peones de una partida de Ajedrez, pero la música, en este caso las Cuatro Estaciones de Vivaldi, se va a convertir en el verdadero núcleo de un ambiente de gran diversidad étnica.
La agitada vida de la sociedad argentina es proyectada aquí con nostalgia, con gran destreza y sin tonos hiperbólicos, pues la historia de su país ha sido de una  gran complejidad, con altibajos –trágicas actitudes del grupo castrense–, seguidos por períodos de calma que permitían un desarrollo más equilibrado y positivo. Estos eventos pueden justificar la idiosincrasia de un pueblo noble que acepta su destino, confía en el Sumo Hacedor y procura mirar hacia adelante. Es la vehemencia de uno de los personajes en mantener la obra de Vivaldi como su meta primordial, el motor que mantiene la trama de un relato que pese a su claro realismo admite metáforas.  En la mente del protagonista se produce un “eclipse”; algo inusitado cubre por un instante el brillo de su reflexión, para que sin una explicación racional, comience a “vagabundear por caminos incomprensibles”.
El tema de la política y sus vaivenes surge en el deseo de aquel personaje de conocer al músico que ha logrado con su violín hacer de la obra de Vivaldi una maravilla que llena de felicidad a los afortunados que lo pueden escuchar. Aquel verdadero genio se encuentra en el Sur de la nación, y no importa la enorme distancia que deberá recorrer el obseso personaje, que con determinación no vacila en iniciar su viaje –y aquí se puede percibir el metafórico medio de que se vale la autora pora compararlo con la vida del ser humano–, para alcanzar lo que le dará felicidad.  ¿Es nuestra existencia desde que nacemos hasta nuestra partida al más allá un simple viaje? En los primeros párrafos se nos indica que el protagonista Leía y releía un libro de Alejandro  Dumas que su padre había encontrado en el asiento del tren:  “El Conde de Montecristo”.  El lector podrá dilucidar sus propias conclusiones.
Manceda da a esta historia un final inusitado; logra traernos a la mente algo que no figura en la misma, pero que posiblemente todos hemos podido percibir en el ciclo primario de nuestros estudios; aunque no exista ninguna atadura con lo que sucede en este interesante relato, es un prodigio que muchos hemos apreciado en la naturaleza. Se puede percibir en el ámbito de las larvas de los lepidópteros: una oruga gris que a nadie llama la atención procederá a construir su capullo que la convertirá en crisálida, para finalmente salir y exhibir todos los vibrantes colores que le dan la asombrosa belleza de una casi inexplicable aunque natural transformación.
Sin duda la lectura de esta historia enriquece nuestro espíritu, y al igual que otros trabajos de Manceda, es un aporte más a la excelente literatura que se produce de continuo en Argentina y en el resto del mundo hispano.

Michael Gamarra,  editor y autor
REVISTA HONTANAR. SIDNEY .AUSTRALIA

lunes, 6 de junio de 2016

El tamaño no lo es todo: las 10 mejores novelas cortas que debes leerPor Julieta Sanguino febrero 12, 20

El tamaño no lo es todo: las 10 mejores novelas cortas que debes leer


Existen historias de ficción que por algunas horas nos trasladan a un lugar que nunca imaginamos. Las mismas que sin ningún impedimento nos atrapan inmediatamente y hasta terminarlas, no dejamos de sentir la emoción de estar plenamente inmiscuidos en el relato.

En el libro clásico de José Emilio Pacheco, “Batallas en el desierto“, Carlos, un pequeño niño, se enamora de la mamá de uno de sus amigos. Sueña, vive y anhela estar con Mariana, aunque más tarde se dé cuenta que ella sólo lo mira como un niño ingenuo. O qué decir de “El Principito” que nos cuenta la historia de un piloto que sin más remedio debe caminar por el desierto y de pronto encuentra a un pequeño niño que vaga solo después de llegar por un asteroide.

Estas historias nos hacen sentir en otro mundo, pero sobre todo son un gran remedio para aquellos a los que les da miedo tomar un gran libro porque están seguros de que tardarán semanas en acabarlo. Una novela corta tiene las palabras exactas para emocionarnos en breves instantes y con gran maestría, los autores hacen que todo desaparezca mientras leemos su historia. Te presentamos algunas que lo han dominado con maestría.


“La metamorfosis”, Franz Kafka

la metamorfosis

En la primera línea, esta novela nos ha atrapado y conquistado. Cómo olvidar la premisa que lo empieza todo: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Esas simples líneas nos hacen adictos a la novela y sin poder soltarla, debemos acabarla.
“El coronel no tiene quien le escriba”, Gabriel García Márquez

el coronel no tiene quien le escriba

Escrita por Gabriel García Márquez en París, esta novela fue rechazada por varios editores antes de que se publicara. Con un dominio de la economía de la escritura, Márquez logra brindarnos una novela pura y transparente sobre la injusticia y la violencia. Después de años de servicio, un coronel reclama a la patria todo lo que le debe, pero parece no haber respuesta.


“Noches blancas”, Fiódor Dostoyevski

noches blancas dostoyevski
Narrada en primera persona por alguien a quien nunca le conocemos el nombre, esta novela nos cuenta la vida de un joven soñador y solitario que imagina cómo será su vejez llena de soledad. Por cuatro noches y una mañana, nos damos cuenta del gran cambio del joven, que de la desolación, logra encontrar a la mujer ideal, Nástienka, quien lo hechiza absolutamente.

“Bartleby, el escribiente”, Herman Melville
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Este libro es considerado uno de los mejores de Herman Melville. Publicado en dos partes en la revista “Putnam” y más tarde en una compilación de historias de Melville, “El escribiente” narra la historia de Bartleby, quien es contratado por un abogado en su oficina de Wall Street. Bartleby, con una figura “pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria”, se niega a revisar un documento y ahí comienzan todas sus desgracias.


“Rebelión en la granja”, George Orwell

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Esta novela que tiene más significados simbólicos que cualquier otra, cuenta la historia de un grupo de animales de granja que se revelan contra los humanos. Sin embargo, no falta mucho tiempo para que ese nuevo grupo a cargo vuelva a convertirse en una tiranía autoritaria. Escrita durante la Segunda Guerra Mundial, Orwell era un fuerte crítico a la dictadura de Stalin y esta novela hace un análisis a la corrupción que el poder provoca.


“El despertar”, Kate Chopin

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Ambientada en Nueva Orleans y Luisiana, en esta historia somos testigos de la vida de Edna Pontellier, una joven que lucha con sus pensamientos y aquellas reglas con las que creció. Esta novela, es considerada una de las mejores obras estadounidenses. Al publicarse, fue considerada polémica por la representación femenina, y así, es considerada por algunos como la primer obra feminista aunque el feminismo no existiera en ese momento.

Fahrenheit 451“, Ray Bradbury

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¿Qué pasaría si los libros no existieran? En esta novela de una realidad distópica, Bradbury nos plantea eso. Los bomberos se encargan de quemar todos los libros a la temperatura perfecta: 451 grados Fahrenheit. Montag, un bombero que tiene esta laboriosa tarea, comienza a cuestionar su realidad, su felicidad y su matrimonio después conocer a una joven.
“Nocturno en Chile”, Roberto Bolaño
nocturno en chile
La séptima novela del escritor chileno Roberto Bolaño. Sobre esta obra aseguró: “es la metáfora de un país infernal, entre otras cosas. También es la metáfora de un país joven, de un país que no sabe muy bien si es un país o un paisaje”. Con las ganas de mostrar la falta de culpa de un sacerdote católico, nos muestra que todos somos malos, brutos y víctimas de la realidad.


“El amante”, Marguerite Duras

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Con este libro, la carrera de Marguerite Duras se convirtió en una autora que todos querían leer. Una narración autobiográfica en la que expresa con gran deseo, la historia de amor entre una adolescente de 15 años y un millonario comerciante chino de 26. Un amor intenso que emana odio y que la hizo madurar. Cualquiera que lo lea, quedará rendido ante las palabras de Duras. 


“Habla”, Laurie Halse Anderson

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La protagonista de 14 años de edad ha sufrido un terrible incidente ese verano, una violación. No deja de pensar en esto y poco a poco se aísla del mundo con la decisión de no hablar más. Esta novela está en la lista de libros más vendidos del New York Times. Sin embargo, en las escuelas de Missouri fue prohibida y criticada por “glorificar la ingesta de alcohol, las groserías y el sexo premarital”.
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