EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


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viernes, 11 de octubre de 2019

DIPLOMA DE EMBAJADORA DE LA PALABRA

¡ GRACIAS FUNDACIÓN CÉSAR EGIDO DEL MUSEO DE LA PALABRA!MADRID! , FEBRERO, 2018.-










jueves, 6 de septiembre de 2018

REVISTA ALMIAR, VIAJE HACIA LA CURVATURA DE LA LUZ, ANA MARÍA MANCEDA

Viaje hacia la curvatura de la luz


N
o es lo mismo, desde ya, pero siento una caricia en la piel, este viejo zaguán con su puerta vidriada dejando fluir la luz del crepúsculo, con sus macetones repletos de flores me devuelven el olor de las plantas del pasado. La casa me espera con sus fantasmas, si no fuera por la alarma que parece presentirme y se apaga sola, creería que los años se hubieran detenido en mi niñez. Al entrar en la cocina-comedor siento un escalofrío, ahí está, la pantalla gigante, apagada, sin embargo te veo Yunus, estas ahí, ofreciéndome una copa de champaña y una sonrisa. Te eternizaste Yunus. ¿Cómo poder vivir sin vos? Aquí estoy, tratando de aceptar esta existencia que atraviesa condiciones tan distintas de vida, pero existe algo que el hombre aún no ha podido cambiar, los sentimientos, y eso es un gran triunfo de nuestra condición de humanos.
Nuestra historia comenzó un atardecer de primavera. Llegué del laboratorio extenuada, el calor era insoportable. Sentí placer de estar en la casa fresca, ordenada. Bendito trabajo que me agotaba y no me permitía rumiar sobre mi soledad. Besé la foto de mi hijo con su familia, el sistema era antiguo pero bueno yo también era antigua, a los cincuenta y cinco el alma tiene sus huellas aunque la apariencia siga lozana. Gran ventaja la de transitar esta edad a fines del siglo veintiuno, las pastillas y las cremas son milagrosas. Mientras me preparo una ensalada prendo el plasma, me encanta seguir la novela de las ocho, la trama es interesante, pero el sonido de los arroyos y los olores de la flora de la hacienda donde ocurre el drama era lo que me deleitaba. Recuerdo que cerré los ojos para respirar esa atmósfera, me prometí que en las vacaciones no iría al mar, contrataría una excursión a esa hacienda, cuando los abrí estabas vos Yunus, con la copa en la mano, de inmediato te reconocí, eras el ingeniero a quién le había hecho los análisis hace pocos días. Hice lo que nunca me atreví, con tus instrucciones manejé el control y así pudimos charlar ya ni recuerdo cuánto tiempo, nunca más me sentí sola. Desde ese día llegaba corriendo del laboratorio, me bañaba, perfumaba y cuando sentía que brillaba prendía el plasma y comenzaban nuestras charlas, cenábamos juntos, nos reíamos ante la disparidad de comidas que inventábamos. No querías mostrarme tu casa de manera virtual, querías que yo la conozca personalmente. Cuando decidí ir ya estábamos enamorados. Yo Mayra, viuda, sola, me había enamorado como una adolescente de vos Yunus, soltero, ingeniero de la Comunidad Latinoamericana, doce años menor.
Como todas las ciudades satélites de la Capital, Cappa era ultramoderna, aunque cobijaba en algunos de sus barrios casas del siglo pasado, como la mía ¡eran tan encantadoras! De a poco le fui inyectando el confort moderno, conviviendo en ella el pasado y el futuro. Nunca había visitado una casa especialmente diseñada con aire de siglo veintidós hasta que visité la de Yunus, al entrar no pude disimular el impacto que me causó; paredes acrílicas que se ahuman según el color deseado o se dejan transparentes para que fluya la luz; todo funciona a energía solar, en el extraordinario baño lucen unas extrañas y bellas plantas, obtenidas por una cruza genética especial, se autoriegan con la cantidad de nutrientes según los vayan necesitando. La bañera lo esperaba a Yunus con la temperatura ideal, él había programado la hora, la cantidad de agua, temperatura y espuma deseadas. Cenamos una comida exquisita ¿La cocinera? Un artefacto computarizado, la carne la untamos con una salsa que ni yo la hubiera logrado. ¿Quién había puesto la mesa? ¡Sorprendente! Pedro, el robot, hacía todos los quehaceres domésticos, hasta elegía la ropa que iría al lavarropas. Deslumbrada entré al universo de Yunus.
Nuestra vida juntos siguió con nuestra actividad normal, yo en el laboratorio de análisis clínicos, él con su profesión que le exigía algunos viajes para asistir a congresos planetarios pero los regionales los podía realizar desde la casa.
Cuando me quedaba sola me divertía con Pedro, al que le faltaba reír y llorar ya que decía algunas frases programadas para ocasiones especiales, también me entretenía con las extrañas plantas, según la hora del día destellaban tonos dorados o intensos lilas, variando a su vez el perfume que exhalaban, era una fiesta para los sentidos. En otras oportunidades, cuando Yunus se excedía en su trabajo, desde el dormitorio le cambiaba los colores de las paredes del escritorio, de un gris plateado a un rosado brillante, era un código entre nosotros, entendía que lo esperaba ansiosa. El instinto del amor y la pasión seguían incólumes a través de los tiempos. Algunas noches solíamos leer acostados, yo, con mis libros de papel, necesitaba sentir en mis dedos el contacto con sus hojas, Yunus con su computadora adaptable según la posición que tomara. En realidad era envidiable verlo cómo buscaba en instantes el significado de palabras desconocidas o programar hologramas según alguna secuencia de la novela que leía, entonces me maravillaba ver en tridimensión paisajes y personajes que describía el autor pero con la imaginación de Yunus. Por supuesto se burlaba de mi antigüedad para leer, no me importaba, mis argumentos resaltaban el enriquecimiento de mi mente, cosa que él también lograba, no podía con sus teorías. Desde ya debía acostumbrarme a esa forma de lectura, no se fabricaba más papel, los bosques eran santuarios sagrados proveedores de oxígeno y abrigo de especies en vía de extinción.
El tiempo transcurría con nuestra dicha, mi hijo se sentía feliz de verme tan plena y lejos de la soledad. Algunos fines de semana largos lo visitábamos en su hogar del país vecino, con las nuevas autopistas y el puente internacional con la línea asfáltica para viajar sobre elevación computerizada llegábamos en un rato. El trayecto era fascinante, ya no se veían las villas miserias de mi niñez, ahora eran miles de pequeñas poblaciones automatizadas, idénticas, separadas por parques trazados de manera perfecta, en éstos lucían unos artísticos artefactos que en realidad eran pararrayos. Desde la altura de la autopista parecían villas de antiguos bungalows africanos, ya que sus techos estaban diseñados para regular la luz del sol, no se usaba la energía orgánica, hace años se había agotado el petróleo; solo algunos pozos, ubicados de manera estratégica, eran resguardados para alguna emergencia. Aun así, se notaba la diferencia de clases y si bien la violencia estaba controlada no había desaparecido. El mundo estaba esperanzado en la nueva camada de políticos que gobernaban, éstos debían seguir una carrera política, cursar postgrados y realizar pasantías en distintas regiones, de esta manera adquirían conocimientos para regular los recursos naturales y económicos de la población. La humanidad fue sufriendo una transformación espiritual, luego de cruentas guerras por el agua entre países hermanos, la peligrosa situación ambiental de la Tierra provocó una sensación de unidad nunca conocida en la historia del hombre.
Mi quiebre emocional comenzó luego de las grandes catástrofes que ocurrieron en el planeta. A fines del dos mil setenta desaparecieron unas pequeñas islas del Mar del Norte, los científicos habían previsto la tragedia ocasionada por la elevación de los mares por el cambio climático global además de haber detectado un leve desvío de la Corriente Cálida Del Golfo lo que produjo un mayor enfriamiento en la Península Escandinava y las Islas Británicas, el paisaje nevado era una característica de Londres, aún en primavera y verano. En otras partes del planeta el calor tórrido era insoportable, solo la tecnología permitía su hábitat. La Región Pampeana sufría un clima subtropical y la Patagonia era un oasis templado con el consecuente y lento deshielo de sus glaciares. Una noche de agobiante calor entramos a la casa cerrándola herméticamente, ya no se podía estar en el patio disfrutando del pequeño jardín natural. Mientras Pedro nos servía un cóctel decidimos sentarnos en el living y mirar el universo, corriendo una parte del techo deslizante, a través de los vidrios especiales que funcionaban a manera de telescopio. Teníamos todo el esplendor del cosmos ante nuestra vista. Yunus me explicaba que según Stephen Hawking si seguimos un cono de luz hacia el pasado, éste se curva debido a la atracción de la materia del universo primitivo. En ese momento sentí el temblor, me recorrió la espalda, los muslos, y las estrellas parecieron titilar a mayor velocidad.
—Mayra,  la  casa  es  antisísmica,  no  sé  qué  pasa  pero  debe  ser algo  grave —dijo Yunus con preocupación. Encendió el plasma. Las imágenes eran de terror, se había desprendido una parte de la península de California, desapareciendo en el mar cientos de ciudades, el olor a azufre y a muerte inundó el living. El espectacular desprendimiento ocasionaba terremotos y remezones en todo el planeta, provocando tsunamis y desapariciones de costas habitadas. Ya los geólogos habían previsto estas catástrofes, sus investigaciones coincidían en que en miles de años la península se desprendería del continente americano e iría hacia la deriva a acoplarse con la península de Alaska. El proceso había comenzado.
Luego de esta tragedia surgió mi depresión. Era un pánico que entraba por mi cuerpo hasta hurgar en mi mente. En los círculos intelectuales se sabía que se preparaba un éxodo escalonado hacia otro planeta con condiciones para desarrollar la vida, por supuesto esto llevaría miles de años y los primeros en viajar serían las familias más poderosas de la tierra. Pasé meses en un estado de estupor, el amor de mi hijo y Yunus lograron rescatarme del abismo. Cuando tuve cierto equilibrio emocional y con ayuda profesional supe que debía enfrentarme a ese miedo ancestral de perder lo estable, a mis seres queridos y sobre todo el sentido de pertenencia a este maravilloso planeta azul.
Necesité visitar mi antigua casa, ahí es donde me encuentro al comenzar el relato, consejo del médico de recorrer y escribir sobre lo que provocara en mis sentimientos este rincón de mi vida. En el momento que guardaba algunas fotografías en el bolso sonó el móvil, la carita de mi nieta apareció en la pantalla.
—Abu, mirá la muñeca que me regaló Yunus.
Una Barbie de mi niñez lucía amorosa al lado de mi nieta, él a su lado, con su sonrisa que iluminaba el universo y no pude conmigo, lloré todo mi pasado y la transición que tuve que recorrer para llegar hasta este momento de la historia de la humanidad que aún no podía asumir. Sentí que hasta en la raíz de mis cabellos habitaba una memoria de mi lejana niñez y la de mis padres. Entre sollozos les pedí que no se preocuparan, era la emoción pero yo sabía que rompía el estanque del tiempo, tenía que aferrarme a mis amores. Al cerrar la puerta de mi antigua casa, quise de manera simbólica cerrar una época vivida, con amor, con heridas, de manera intensa, hasta la vorágine. Debía regresar al futuro, aceptar con humildad mi condición humana, hasta cuando Dios quiera, solo somos mortales.



Ana María Manceda
Ana María Manceda. Hace cuarenta años que vive en la Patagonia Argentina (San Martín de los Andes). Fue docente de Geografía y Biología I en C.P.E.M. n.º 13 por 25 años. Coautora del Libro de los cien años (libro homenaje a los CIEN AÑOS DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES; Historia, Geología, Educación, Geografía, Sociedad, Cultura, Turismo…). En octubre de 2008, recibió el 1.º Premio en Certamen Internacional Artes y Letras 2008 en narrativa por su obraDerrumbe; Editorial Novelarte; Córdoba (Argentina). Integrante de REMES (Red mundial de escritores en español), de Poetas del Mundo y de World Poets Society; Latin Heritage Foundation; Unión Escritores Hispanoamericanos. Integró el primer jurado del CEM (Centro Editorial Municipal de San Martín de Los Andes), donde se sentaron las bases para los concursos literarios municipales (tres años representando a la Biblioteca Popular 4 de febrero). Seleccionada en varias antologías nacionales e internacionales. Participa en diversas revistas literarias por Internet, entre ellasGuatiní, de Ernesto R. Del Valle (Miami), Hontanar, de Cervantes Publishing (Australia) y RevistaSinfín (México). Invitada a participar en la antología poética en homenaje a los estudiantes mexicanos desaparecidos Los 43 poetas para Ayotzinapa (2015). En septiembre de 2011 presentó su novela La noche de la flor del cactus, en la V Feria Regional del Libro de San Martín de Los Andes (2013). Finalista certamen internacional narrativa por la obra El eclipse y los vientos; CEN Ediciones (Argentina; 2013) y recibió el 1.º Premio certamen internacional narrativa «Huellas contemporáneas» por la obra anteriormente citada. En diciembre de 2014 fue nombrada «Embajadora de la palabra» por el Museo de la Palabra (Fundación César Egido Serrano) sito en Quero Toledo.

 Ilustración relato: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

martes, 13 de febrero de 2018

Ana María Manceda, Embajadora del idioma español.Febrero 2018

ME ENVIARON NUEVO DOCUMENTO PARA REALIZAR MEJOR LA COPIA¡ GRACIAS FUNDACIÓN CÉSAR EGIDO DEL MUSEO DE LA PALABRA!MADRID , FEBRERO, 2018.-

domingo, 29 de octubre de 2017

UN REGALO PARA MI ESPÍRITU







UN REGALO PARA MI ESPÍRITU. IÑAKI URLEZAGA, DIRECTOR DEL BALLET ARGENTINO(cuerpo de Ballet Nacional Del cual es primer bailarin coreögrafo y director artistico), MUESTRA EN SUS MANOS MI LIBRO DE CUENTOS, 1º PREMIO INTERNACIONAL EN 2013 "EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS" GRACIAS A Boris Zambrano, BAILARÍN DE SU COMPAÑÍA Y EXITOSO SANMARTINENSE .-

Iñaki Urlezaga
Información personal

Nacimiento 10 de diciembre de 1975 Ver y modificar los datos en Wikidata (41 años)
La Plata, Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Artista, coreógrafo, director artístico y principal dancer Ver y modificar los datos en Wikidata
Web
Sitio web
www.inakiurlezaga.net Ver y modificar los datos en Wikidata
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Iñaki Urlezaga (La Plata, 10 de diciembre de 1975)1​ es un bailarín clásico y coreógrafo argentino.
Carrera[editar código · editar]
Se formó en su ciudad natal de La Plata. Estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires, donde recibió una beca para perfeccionarse en el American Ballet, donde permanece un año completo.
Integró el ballet del Teatro Argentino de La Plata bajo la dirección de Esmeralda Agoglia y en 1993 ingresó al Ballet Estable del Colón donde fue primera figura.
En 1995 se incorporó al Royal Ballet de Londres por invitación de Sir Dowel, en donde bailó hasta el 2005 en todas sus temporadas del Covent Garden. En 1999 recibió el Premio Konex en reconocimiento como uno de los mejores bailarines de la década en la Argentina.
En el año 2005 se une como Principal Guest Dancer en el Het de Holanda, invitado por Mr. Brandsen. debuta de forma oficial en 2006 con el Lago de los Cisnes en el Het Muziektheater Opera House. En el año 2006, es la figura elegida para cerrar la temporada de danza en el Teatro Colón de Buenos Aires hasta su reapertura en el bicentenario
Formó su propia compañía, Ballet Concierto, y se desempeña como coreógrafo. Ha realizado varias coreografías, como Sylvia con música de Delibes, Floralis con música de Prokofiev; Danzaria con música de Vivaldi; Constanza con música de Chopin, Cascanueces ; La Traviata con música de Verdi.; ^Dios se lo pague y el lago de los cisnes
Urlezaga bailó en diferentes festivales y galas, recorriendo con su arte los más importantes escenarios mundiales. A lo largo de su carrera ha realizado giras por Europa, América Central, del Sur, etc.
En el año 2009 estrenó La Traviata en la provincia de Salta e inmediatamente en Buenos Aires. En el año 2010 fue invitado como embajador cultural argentino a la Expo Shanghai; por el Ministerio de Cultura de Argentina. En el año 2010 estrena Cascanueces con coreografía propia.
En el año 2013 comienza el proyecto “Con más danza, más desarrollo social”; una propuesta del Ministerio de Desarrollo

Social para formar el cuerpo de Ballet Nacional Del cual es primer bailarin coreögrafo y director artistico.

Boris Zambrano: un destacado integrante de Danza por la inclusión
Boris Zambrano tiene 21 años y es oriundo de San Martín de los Andes, en provincia de Neuquén. Su gran talento le permitió formar parte de Danza por la inclusión.


DANZAEXPRESIÓN Y DESARROLLO


miércoles, 17 de agosto de 2016

VIAJE POR MI TIERRA, ANA MARÍA MANCEDA




VIAJE POR MI TIERRA, ANA MARÍA MANCEDA




Viajo…
Voy…regreso
cuando el río me llueve
y  mi reloj de arena
se detiene para dejar caer
sin tiempo
oro polvoriento del universo.

¿Hacia el norte olvidado de mi tierra?
¿Hacia el sur de la ignominia?
Viajo…vuelvo
por este pedazo de planeta
desgajado.
Recorro suspiros verdes de siembra
y ensueños de industria que fue.

Debajo de mi viaje,
siento
con los pies desnudos de esperanzas
que me va sosteniendo la riqueza
de este suelo.
Me electrizan los fósiles, la historia
hurgando mi cuerpo hasta  el  cerebro.
Me abanican los bosques, me sombrean
los sierras
y la pampa provoca mi vuelo.

Quieta…quieta arena del cosmos.
Quieta… detente.
Mira por un rato a los humanos
allí en la selva, la pampa,
las sierras, la cordillera…
las ciudades…
Allí…allá…¡ No!
¡ Tanta inequidad, olvido,
brutalidad, silencios! ¡ No!

Tengo la luna, el sol y las constelaciones
de mi hemisferio.
Veo los desiertos que avanzan
y nacer asombrosa una flor blanca
perfumada de vida
en un cactus solitario e enhiesto.
Tengo el perfume de los tilos, las alas
de los pájaros
los cerezos en flor
los ñires, las lengas, los raulí  helados
la nieve apenas suspendida
y los naranjos calientes  de los cerros.

Amado pedazo de planeta desgajado
viajo con una nota, sonrisa imperceptible
viajo con los recuerdo, los pies ligeros
las lágrimas perezosas.
Quiero tocar las estrellas en la pleamar
y adormecerme sumisa en la bajamar.
Hay palabras, ricas, tramposas, ilusionadas
que siembran mi boca
en este largo, loco viaje.
Una esperanza impulsa mi cuerpo
y me siento guiada por la brújula
besada por los vientos.

Viajo
Voy…regreso
cuando el río me llueve
y  mi reloj de arena
se detiene para dejar caer
sin tiempo
oro polvoriento del universo.***

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jueves, 4 de agosto de 2016

"EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS" LIBRO OBTENIDO POR PRIMER PREMIO INTERNACIONAL EN NARRATIVA 2013 POR EL CENTRO ESCRITORES NACIONALES










Hace justo un año, obtuve el PRIMER PREMIO EN NARRATIVA, CERTAMEN INTERNACIONAL AÑO 2013,otorgado por CENTRO ESCRITORES NACIONALES. Me llegaron ayer los libros (son el premio del certamen publicados en 2014) . Es un hermoso libro de 64 páginas con algunos de mis cuentos y por supuesto con el cuento ganador "El eclipse y los vientos". Agradezco al escritor del prólogo( afectuoso crítico), a quien admiro, Michael Gamarra, editor y escritor de la revista HONTANAR de Australia Cervantes Publishing. Comparto esta alegría con todos ustedes, la mayoría personas que aman la cultura y se que me aprecian. Cariños desde la Patagonia argentina


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sábado, 18 de junio de 2016

                               “EL BARCO DE PLATA”
AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA.



                  El Barco de Plata se desliza suave por el Océano Atlántico. Al amanecer hasta el anochecer brilla de manera intensa al reflejar la luz del sol, contrastando con las azuladas aguas del océano. A medida que avanza una estela blanca rodea su triangular estructura.
                 Dentro del barco la actividad es febril. Los marineros acatan las órdenes de sus superiores y trabajan de manera afanosa. En algunas   oportunidades se producen motines por lo que fuere; falta de alimentos, mala distribución de los mismos, injusticias en la sanción de delitos, los entregadores siempre tienen privilegios. Estos  actos de insurrección   son solucionados rápidamente, se da la orden de fusilar a los cabecillas y todo vuelve a la normalidad. El Barco de Plata sigue su rumbo majestuoso, brillante, por el Océano Atlántico.
               A pesar de la belleza  del entorno y de la riqueza que contiene, los tripulantes nunca tienen tiempo de disfrutarlos, siempre están atareados y de espaldas al mar, hasta ignoran el verdadero valor que lleva, no solo en su carga sino en su propia estructura.
            Una noche, en la que la Cruz del Sur brillaba como nunca, llegaron hasta el barco los sonidos de las voces de un coro cuyas voces  sonaban angélicas. Los primeros en detectarlas fueron los marineros,  ya que la superioridad estaba en los camarotes de los Almirantes y Capitanes  festejando, quién sabe bajo qué pretexto, una de sus periódicas fiestas. Instintivamente se pusieron en alerta, presintieron  la catástrofe  que sobrevendría si acudían al llamado  de las embrujadas voces. Pero la casta superior, la de las Almirantes, Capitanes y acólitos  de pronto las escucharon, eran dulces y penetrantes, atravesaron los sentidos enturbiados por el alcohol y la moral pulverizada por la codicia. En tropel subieron  a la proa, inquiriendo desesperados sobre el lugar de donde provenían los cantos. Éste se veía lejano, como si  las sirenas estuvieran en un montículo de rocas, más allá de los límites de la razón. A pesar que tuvieron conciencia de la lejanía y que debían desandar el rumbo impuesto, ordenaron viaje hacia el  utópico paraíso, solo les importaba alcanzar la morada que ofrecía lo que ellos codiciaban, eran cantos de promesas, de riquezas y lujurias infinitas.
                La vida en el Barco De Plata cambió, si bien siempre había sido dura, de alguna manera se cumplía con los códigos dispuestos por normas establecidas en la “ Constitución”. Ahora imperaba la intemperancia, el desorden y la violación a todos los derechos.  Los marineros se sentían cada vez más desprotegidos, trabajaban totalmente a desgano, adoptando actitudes semejantes a los de sus superiores. Ante cualquier amenaza de motín se castigaba duramente a los subversivos. La represión era indirectamente proporcional;  a mayor caos en las altas esferas, mayor castigo hacia los marineros que osaban en protestar.
                  Al pasar los días el canto de las Sirenas  se escuchaba más nítido y seductor. Los Almirantes y Capitanes lucían como nunca condecoraciones de oro y bronce en oposición a los marineros que deambulaban harapientos. Esta antinomia era evidente de manera vergonzosa, ahora las autoridades vivían recorriendo la proa, aturdidos, confusos, soberbios, mostrando sus medallas de  honores  supuestos. A medida que se acercaban al lugar encantado,  el caos en el Barco fue aún mayor. Éste ya no brillaba a pesar del sol y el azul del mar, hasta fue perdiendo la estela blanca que lo rodeaba.
                    Ante tanto paroxismo, los marineros decidieron ponerse algodones en sus oídos, les resultaba insoportables el sonido de esas voces, no sentían placer escucharlas, al contrario, los invadía el terror. Llegó un momento que los Almirantes y Capitanes, que habían adherido cada vez más a sus trajes con condecoraciones, se tropezaban y caían por el peso de éstas, pero no se daban por vencidos, no claudicaban.
                     Asustados por lo que veían y a sabiendas que el envilecimiento de sus superiores ya no les permitía controlarlos como antaño, los marineros se sacaron los algodones y se acercaron a la proa. Por primera vez disfrutaron de la belleza del mar. En esos momentos el canto de las sirenas se entremezcló con el ruido estremecedor que producían  los Almirantes y Capitanes al caer, derrotados por el peso de sus trofeos,  como estatuas de bronce, con los ojos muy abiertos, sin ver nada.
           Luego del estrepitoso ruido, el barco y sus tripulantes quedaron devastados, como si una bíblica tempestad los hubiera sorprendido.
           La quietud ondea sobre el mar calmo, pero el barco no se detiene, sigue lento y sin pausa hacia su destino; el paraíso de rocas. Desde allí, bellas, estáticas, inalcanzables, las sirenas los esperaban, pero sucede que ellas poseen una terrible arma más poderosa que su canto. Los esperan con su silencio.
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(EN ANTOLOGÍA “ EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS” DE ANA MARÍA MANCEDA. EDITORIAL CENTRO DE ESCRITORES NACIONALES. 2014