BLOG DE LITERATURA de ANA MARÍA MANCEDA: cuentos, poesías,pensamientos http://literaturadesdelapatagonia. blogspot.com.ar
EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats
"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.
"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/…
martes, 29 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
LOS ÁRBOLES SAGRADOS. ANA MARÍA MANCEDA
Sólo después de que el último árbol sea cortado.
Sólo después de que el último río sea envenenado
Sólo después de que el último pez sea apresado.
Sólo entonces sabrás que el dinero no se puede comer.
Profecía india
LOS ÁRBOLES SAGRADOS. ANA MARIA MANCEDA
Los “Seres Humanos” somos parte de la naturaleza, dentro de la jerarquía alimentaria necesitamos comer y respirar como todo ser vivo y para eso dependemos de los seres verdes, “ Los Vegetales”. Ellos son una maravillosa fábrica que capta la energía solar. A través de sus hojas absorben el dióxido de carbono y la luz, por sus raíces el agua del suelo, en una alquimia biofísico-química transforman estos elementos en alimento y oxígeno. Hace miles de millones de años que nacieron en la Tierra, nosotros los “ Homo Sapiens” hace solo 100.000 años( si bien los Homínidos que nos antecedieron tuvieron su origen unos pocos millones de años antes). En la cadena alimenticia somos consumidores, si ellos desaparecen, nos extinguimos. Las algas verdes marinas son las mayores productoras de oxígeno y en la tierra los bosques son los pulmones del mundo.
Podemos decir que un árbol es un mundo en sí mismo; nos da sombra, frutos, oxígeno, madera para nuestros muebles, papel, refugio a algunas especies animales, belleza, leyendas historias. Es imposible enumerar todas las funciones biológicas de un árbol, pero hay una especial que nos hace comprender otra importancia de los árboles añosos “ abuelos” de doscientos años o más. El tronco de un árbol es un testigo viviente de los cambios climáticos que sucedieron en sus años de vida, en el interior del tronco se encuentra el leño propiamente dicho, en él se individualizan tantos anillos concéntricos como años de vida del tronco. Anualmente el árbol, a medida que completa su desarrollo, encierra en una especie de abrazo su pasado, formando en su entorno un nuevo anillo de materia viva, por lo tanto su tronco es el producto de una labor tan antigua como el propio árbol. De esta manera los especialistas pueden " leer y reconstruir” mediante el número de anillos, espesor, morfología y tonalidad, la aventura de la vida del árbol, a partir del clima y las adversidades meteorológicas a las que ha estado expuesto, de las condiciones de la asociación en las que ha vivido y del aprovechamiento del que ha sido objeto por parte del hombre y de los animales. ”Los anillos de crecimiento son por lo tanto un registro inmediato e imperecedero de todos los acontecimientos que se han producido en las proximidades del árbol”.” Fue Leonardo Da Vinci, quien con su mente enciclopédica, intuyó que no sólo podía discernirse la edad de un árbol a través de sus anillos sino también, mediante su diversa amplitud, era posible conocer las condiciones climáticas de una época determinada. La influencia del clima sobre los anillos es completamente singular al igual que las huellas digitales.
Quedaría para otro comentario la importancia sagrada de los árboles en los pueblos antiguos. Cuando talen un árbol ( Asesinen), sobre todo si es un “ Abuelo” no seamos indiferentes a tal acción, por ahora “ HAGAMOS SILENCIO, EN ALGUN LUGAR DE LA TIERRA ESTA NACIENDO UN ARBOL”
ANA MARIA MANCEDA. San Martín de Los Andes. Patagonia Argentina
jueves, 9 de febrero de 2012
LOS JARDINES DEL PINTOR. Ana María Manceda
Parecía que
desde la eternidad había estado sentado en ese sillón de inválido, un útero-sillón,
del paraíso del vientre maternal a la vejez rígida que sostenía el metal
doblado. Sólo sus ojos saltones vagabundean a través del ventanal desde lo alto
del castillo, recorriendo los jardines y más allá los bosques.
Ahí estaba ella; su amor, su
vida, correteando por el césped, a veces parecía un hada, otras una ninfa, era “ La Primavera ” de Boticelli acompañada por un cortejo de jóvenes
enamorados. La poseían sobre las pastos y sobre los tiernos tréboles de
primavera. Él miraba la escena gozando, llegando junto a ella en
el momento preciso del paroxismo. Todo la escena era una ofrenda para el señor
que estaba pétreo en lo alto del castillo.
Por momentos no sabía si las
escenas ya habían ocurrido o si estaban ocurriendo ¡Qué importaba! Lo real eran
su amor y sus cuadros, sus cuadros que todo lo penetraban .Sus actitudes soberbias fueron impulsadas por los genios que le dieron el don de inmortalizar la ciencia en los colores. Hasta quiso detener el tiempo, así como así, con sus mágicas pinceladas;Los relojes blandos,
entregados a la relatividad del tiempo y el espacio, como su vida, luego Gala
en infinitas posturas, de infinitos
momentos por él buscados, por él amados. Cada partícula de su piel, cada poema
de su tiempo impregnados en su mirada y en su ser.
Nunca pudo
detectar la vejez, esa cruel ave que
anida al acecho en las cavernas del final.
Sus bigotes son las antenas que quisieron contactar el cielo, y él lo
había logrado. Con su pincel eternizó a
lo que más amaba, y allí estaba, siempre joven. Era el símbolo de su destino de
figuras y colores, jamás aceptaría que Gala no existiera, jamás. Aún en ese
instante infinito en el cual, sabía, que se estaba muriendo.***
viernes, 16 de diciembre de 2011
EL RÍO DE LA PLATA. ANA MARÍA MANCEDA
Anoche vi
como el Río De La Plata ascendía
cubriendo el cielo de azules y violetas
era una inmensa bóveda leonada
donde los barcos juegan a ser estrellas.
Anoche vi
como el Río De La Plata , lúdico, soberbio,
envolvía mis tristezas
y me pregunté
¿Acaso no será mi ensueño?
Quizás la noche de abril, perfecta
en realidad bajó a las aguas leoninas
para enredarse con los barcos vagabundos
tejiendo secretos entre las algas y la luna
y de manera mágica secar los prismas
que huyen de mis ojos
entreteniendo, solo por un rato
la verdad de mis tristezas.***
ABRIL 2009
miércoles, 16 de noviembre de 2011
EL VIENTO EN LOS CAMPOS DE MIMBRE. ANA MARÍA MANCEDA
Estoy transitando los campos de mimbre, el viento produce una llamarada roja.
Yo en el medio, creo doblarme, ondularme pero sigo rígida, quieta.
Puedo observar los amores caídos.
Es la hora de las despedidas, el crepúsculo adquiere el rosado
de la inocencia e invade la llamarada.
Cuando quiero aferrarme a los nuevos brotes, éstos se elevan en el aire.
Debo decidir, o me doblo o me quiebro, las lágrimas no son suficientes
para apagar el rojo campo de mimbre ondulado por el viento.
Y me elevo en el aire.***
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domingo, 30 de octubre de 2011
LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS.NOVELA DE ANA MARÍA MANCEDA, ESCRITORA PATAGÓNICA. Así comienza
ASÍ COMIENZA LA NOVELA
ROMAN. . Tenía que regresar. Y sí, lo haría, siempre lo supo. Era la tierra de sus viejos, sus piedras, sus bosques y lagos. Regresaría con lo nuevo, sus hijos, la línea del horizonte, el río más ancho, la humedad y nuevos olores en el alma. La aguja de su angustia apunta hacia el sur, maldita nostalgia, de nuevo al acecho, aleteando parásita. Todo comenzó con la muerte de Pedro, su pequeño hermano, asesinado hace tres años, allá, en la Patagonia. La familia quedó destrozada, en una dimensión donde la tristeza se burla del espacio y el tiempo mortales. El nacimiento de sus hijos mellizos, ese mismo año, palió la tragedia. ¡Pedro! sus visitas a La Plata , recordó su expresión de alegría y su excitación por conocerlo todo. Solían pasear por la zona de La Catedral en la infinitud de La Plaza Moreno « Román ¿Ahí vive Dios?» su curiosidad mística lo enternecía. Siguió caminando, quiso sacudir su tristeza y meterse en el otoño de la ciudad que se va vistiendo de oro. Caminar por las calles de La Plata era siempre una aventura que le causaba una sensación de felicidad. Recordaba cuando recién llegado se metía por una de sus diagonales e iba a parar a cualquier lugar, la desesperación lo divertía. Aún no dominaba el trazado moderno, de vanguardia, pero estaba seguro que si le taparan los ojos y tuviera que reconocer los lugares por sus olores reconocería a esta ciudad sobre todas las demás. Según la época sus calles huelen a tilos, a azahares de los naranjos y si el viento sopla del sudeste, se siente el olor del Río De La Plata , león apresado entre la tierra y el mar. En los ámbitos estudiantiles no cesaba la pasión por la discusión política, literaria, filosófica. Esta atmósfera lo hacía vibrar, pasaron muchos años desde que había logrado finalizar su carrera o en realidad comenzarla y formar su propia familia, muy lejos quedaban sus raíces patagónicas. Los pequeños estarían almorzando junto a su madre, luces en la vida de Román, las imágenes de Romina y Luciano hicieron brillar ese día otoñal. Cabizbajo recogió del suelo una pequeña pluma blanca, siempre lo hacía, le encantaban las plumas níveas que luego guardaba entre los libros, buenos augurios, los necesitaba, pronto cumpliría veintinueve años y le parecía haber vivido medio siglo. No se consideraba supersticioso, pero su profesión de arqueólogo y su niñez junto al viejo mapuche Abel Furiman provocaron en él cierta sensibilidad a los símbolos o señales. En uno de sus viajes de campaña al Noroeste, a comienzos de la década de los setenta, tuvo en sus manos una piedra tallada con figuras zoo-antropomórficas ─ cabeza de hombre y cuerpo de llama ─, recordó la impresión que sintió al acariciarla, como si fuera un presagio, un vacío, una sombra que se mueve dentro de la historia de su cuerpo.
Ya estaba cerca del Comedor Estudiantil, ahí se encontraría con gente del Museo, luego de las dos de la tarde tenía clases de trabajos prácticos en la Facultad. Al llegar reconoció el paisaje de siempre; sobre las escaleras de entrada al Comedor se encontraba un grupo de estudiantes que rodeaba a un orador, éste se despachaba apasionado, en esos días Cámpora asumiría el poder, había esperanzas que las tinieblas se alejaran luego de tantos años de gobiernos autoritarios. Anhelaba que no fuera un espejismo, otros grupos charlaban sobre sus asuntos académicos. Ahí estaba el atorrante de Victorio.
─Victorio, vení, tengo novedades, dale.
Victorio dejó riendo a sus casuales compañeros, siempre era el centro, traía consigo un bagaje pesado de cuentos e ironías patagónicas, esencia típica de los nacidos y criados de su pueblo. Luego del abrazo los amigos entraron a comer, Victorio era menor que Román, le faltaban pocas materias para recibirse de Abogado, pero su carácter extrovertido, carismático, hacía que las horas diarias no le alcanzaran para estudiar lo suficiente, Inés, su novia casi desde la niñez y hermana de Román, había comenzado la carrera de abogacía mucho tiempo después, pero estaba a punto de alcanzarlo. Román y Victorio se sentían hermanados por su origen, sus vidas, más ligadas aún de lo que ellos imaginaran…
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sábado, 15 de octubre de 2011
ANA MARÍAMANCEDA.-"EN EL BOSQUE" Defensa de la fantasía Por Ana María Matute. Discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua
EN EL BOSQUE"
Defensa de la fantasía
Por Ana María Matute
Discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua
Tengo que pronunciar un discurso y yo no sé pronunciar discursos. Apelo, pues, a vuestra benevolencia y os ruego que aceptéis estas palabras mías como la expresión de lo único que soy capaz de hacer y de la única razón por la que he llegado hasta aquí: yo soy una contadora de historias. Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez de la actitud que tan a menudo nos rodea, que se niega a ver la dimensión espiritual de lo material.
Así, es mi intención invitaros, en este discurso mío tan poco erudito y tan poco formal, a ensayar una incursión en el mundo que ha sido mi gran obsesión literaria, el mundo que me ha fascinado desde lo más temprano de la infancia, que desde niña me ha mantenido atrapada en sus redes: el «bosque» que es para mí el mundo de la imaginación, de la fantasía, del ensueño, pero también de la propia literatura y, a fin de cuentas, de la palabra.
Y desearía hacerlo bajo la invocación de «Alicia en el país de las maravillas», con los siguientes versos: «Recibe, Alicia, el cuento y deposítalo / donde el sueño de la Infancia / abraza a la Memoria en lazo místico, / como ajada guirnalda / que ofrece a su regreso el peregrino / de una tierra lejana».
El momento en que Alicia atraviesa la cristalina barrera del espejo, que de pronto se transforma en una clara bruma plateada que se disuelve invitando al contacto con las manitas de la niña, siempre me ha parecido uno de los más mágicos de la historia de la literatura, quizá el que ofrece un mito más maravilloso y espontáneo: el deseo de conocer otro mundo, de ingresar en el reino de la fantasía a través, precisamente, de nosotros mismos.
Porque no debemos olvidar que lo que el espejo nos ofrece no es otra cosa que la imagen más fiel y al mismo tiempo más extraña de nuestra propia realidad. Desearía, pues, exhortaros a participar, durante el breve tiempo de este atípico discurso, de la fascinación que sin duda constituye la cifra de mi obra, y acaso también de mi vida: la posibilidad de cruzar el espejo e internarse en el bosque de lo misterioso y de lo fantástico, pero también del pasado, del deseo y del sueño. No pretendo que abandonemos este mundo, nuestro mundo, sino tan sólo que nos aventuremos por unos instantes en los otros mundos que hay en éste.
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martes, 4 de octubre de 2011
SAN MARTÍN DE LOS ANDES.-PRESENTACIÓN DE NYC Y VYQ. EDIT. TRIBU SALVAJE EN 5º FERIA REG. DEL LIBRO. SMA. PATAGONIA ARGENTINA
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domingo, 2 de octubre de 2011
FRAGMENTO DE LA NOVELA "LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS" ANA MARÍA MANCEDA
Fragmento de la novela “LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS” ANA MARÍA MANCEDA.
«Debo encontrarte, Pedro ¡Te tuve tan cerca ! Pero cuando te voy a tocar te alejás, tengo que explicarte Pedro, hijo, esa noche maldita morimos los dos. Cada vez me cuesta más subir la colina, pero no voy a doblegarme. ¿Sabés Pedro? Te vi en los arco iris de la nieve y te escucho en las noches que sopla el viento, no le cuento a tu madre, eso la desesperaría más, sé que estás por mí, solo por mí, es mi secreto. Anoche las lunas bailaban indicándome el lugar, sentí miedo, el bosque reía con la cascada y esas lunas Pedro, esas lunas que me llamaban, pero hoy voy a llegar, lo siento aquí adentro, voy a llegar. ¡Mm..!. Los olores de la cabaña son de incienso quemado, me recuerda a la niñez. Don Furiman me mira, se cree que estoy loco ¡Tipo fiel! No lo quiero pero lo respeto, sé de su amor por mis hijos, pero que no se equivoque el bosque es mío y voy a adentrarme cuando yo quiera, ahí está mi razón».
─¡Cómo va Don Gregorio! ¿Un mate?
─Sólo uno, voy hacia la cascada.
─¿Algún problema?
─No, no, es la razón no más.
Don Furiman se puso alerta, la cascada ya la había pasado, quedaba entre su casa y la cabaña, el se dirigía a los cerros boscosos ¿Qué era eso de la razón? ¿Qué estaba diciendo? Si bien no le gustaba hablar por teléfono pensó que era hora de hablar con Román. Cada día notaba de manera más marcada los desvaríos de Don Gregorio. Ya lo había visto en otras oportunidades meterse en la espesura del bosque y volver aterido de frío, hablando solo, como si alguien lo acompañara. A Doña Leonor no quería preocuparla más de lo que estaba, siempre andaba con su perro Séneca y sus plantas, parecía aislada del mundo. Tendría que avisar a Román, él estaría ocupado participando de las ceremonias que su pueblo realizaba para el “WE TRIPANTU” ─ “Renovación de las energías del mundo mapuche, también llamado Wiñoi Tripantu”. La ceremonia comienza antes que el Sol se oculte en el horizonte. Habitualmente se realiza durante la noche del 23 de junio, y se espera hasta el amanecer la llegada del "nuevo Sol que regresa" por el oeste. El ritual, que invoca a los antepasados es dirigido por una “machi” o por el “lonko” del lugar ─. Un manto de nieve iba cubriendo los cerros y los bosques, no había tiempo que perder, tenía que avisarle a Román no más. Lo entretuvo con la charla y se ofreció para acompañarlo, éste lo rechazó.
Al seguir, luego de un trecho, Gregorio creyó oír los sonidos del Cultrum, la música lo acompañaba en su caminata, cuando “ encontró” la cascada “observó” a un mapuche tocando la trutruca, ésta hecha de tallo de Colihue de cuatro metros de largo, emitía un sonido lastimero, él mismo se sorprendió saludando al indígena en su lengua ¡ Mari-mari! La imagen ilusoria no le contestó.
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