EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/…


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viernes, 6 de abril de 2018

VIAJE HACIA LA CURVATURA DE LA LUZ. CUENTO DE ANA MARÍA MANCEDA


  VIAJE HACIA LA CURVATURA DE LA LUZ
      Ana María Manceda
  
                           
                No es lo mismo, desde ya, pero siento una caricia en la piel, este viejo zaguán con su puerta vidriada dejando fluir la luz del crepúsculo, con sus macetones repletos de flores me devuelven el olor de las plantas del pasado. La casa me espera con sus fantasmas, si no fuera por la alarma que parece presentirme y se apaga sola, creería que los años se hubieran detenido en mi niñez. Al entrar en la cocina-comedor siento un escalofrío, ahí está, la pantalla gigante, apagada, sin embargo te veo Yunus, estas ahí, ofreciéndome una copa de champaña y una sonrisa. Te eternizaste Yunus                                ¿Cómo poder vivir sin vos? Aquí estoy, tratando de aceptar esta existencia que atraviesa condiciones tan distintas de vida, pero existe algo que el hombre aún no ha podido cambiar, los sentimientos y eso es un gran triunfo de nuestra condición de humanos.
                Nuestra historia comenzó un atardecer de primavera. Llegué del laboratorio extenuada, el calor era insoportable. Sentí placer de estar en la casa fresca, ordenada. Bendito trabajo que me agotaba y no me permitía rumiar sobre mi soledad. Besé la foto de mi hijo con su familia, el sistema era antiguo pero bueno yo también era antigua, a los cincuenta y cinco el alma tiene sus huellas aunque la apariencia siga lozana. Gran ventaja la de transitar esta edad a fines del siglo veintiuno, las pastillas y las cremas son milagrosas. Mientras me preparo una ensalada prendo el plasma, me encanta seguir la novela de las ocho, la trama es interesante, pero el sonido de los arroyos y los olores de la flora de la hacienda donde ocurre el drama era  lo que me deleitaba. Recuerdo que cerré los ojos para respirar esa atmósfera, me prometí que en las vacaciones no iría al mar, contrataría una excursión a esa hacienda, cuando los abrí estabas vos Yunus, con la copa en la mano, de inmediato te reconocí, eras el ingeniero a quién le había hecho los análisis hace pocos días.   Hice lo que nunca me atreví, con tus instrucciones manejé el control y así pudimos charlar  ya ni recuerdo cuanto tiempo, nunca más me sentí sola. Desde ese día llegaba corriendo del laboratorio, me bañaba, perfumaba y cuando sentía que  brillaba prendía el plasma y comenzaban nuestras charlas, cenábamos juntos, nos reíamos ante la disparidad de comidas que inventábamos. No querías mostrarme tu casa de manera virtual,  querías que yo la conozca personalmente. Cuando decidí ir ya estábamos enamorados. Yo Mayra, viuda, sola, me había enamorado como una adolescente de vos Yunus, soltero, ingeniero de la Comunidad Latinoamericana, doce años menor.
                Como todas las ciudades satélites de la Capital, Cappa era ultramoderna, aunque cobijaba en algunos de sus barrios casas del siglo pasado, como la mía ¡eran tan encantadoras! De a poco le fui inyectando el confort moderno, conviviendo en ella el pasado y el futuro. Nunca había visitado una casa especialmente diseñada con aire de siglo veintidós hasta que visité la de Yunus, al entrar no pude disimular el impacto que me causó;  paredes acrílicas que se ahuman según el color  deseado o se dejan transparentes para que fluya la luz; todo funciona a energía solar, en el extraordinario baño lucen unas extrañas y bellas plantas, obtenidas por una cruza genética especial, se auto riegan  con la cantidad de nutrientes según los vayan necesitando. La bañera lo esperaba a Yunus con la temperatura ideal, él había programado la hora, la cantidad de agua, temperatura y espuma deseadas. Cenamos una comida exquisita ¿La cocinera? Un artefacto computarizado, la carne las untamos con una salsa que ni yo la hubiera logrado ¿Quién había puesto la mesa? ¡Sorprendente! Pedro, el robot, hacía todos los quehaceres domésticos, hasta elegía la ropa que iría al lavarropas. Deslumbrada entré al  universo de Yunus.
                Nuestra vida juntos siguió con nuestra actividad normal, yo en el laboratorio de análisis clínicos, él con su profesión que le exigía algunos viajes para asistir a  congresos planetarios pero los regionales los podía realizar desde la casa.
                Cuando me quedaba sola me divertía con Pedro, al que le faltaba reír y llorar ya que decía algunas frases programadas para ocasiones especiales, también me entretenía con las extrañas plantas, según la hora del día destellaban tonos dorados o intensos lilas, variando a su vez el perfume que exhalaban, era una fiesta para los sentidos. En otras oportunidades, cuando Yunus  se excedía en su trabajo, desde el dormitorio le cambiaba los colores de las paredes del escritorio, de un gris plateado a un rosado brillante, era un código entre nosotros, entendía que lo esperaba ansiosa. El instinto del amor y la pasión seguían incólumes a través de los tiempos. Algunas noches solíamos leer acostados, yo con mis libros de papel, necesitaba sentir en mis dedos el contacto con sus hojas, Yunus con su computadora  adaptable según la posición que tomara. En realidad era envidiable verlo como buscaba en instantes el significado de  palabras desconocidas o programar hologramas según alguna secuencia de la novela que leía, entonces me maravillaba ver en tridimensión paisajes y personajes que describía el autor pero con la imaginación de Yunus. Por supuesto se burlaba de mi antigüedad para leer, no me importaba, mis argumentos resaltaban el enriquecimiento de mi mente, cosa que él también lograba, no podía con sus teorías. Desde ya debía acostumbrarme a esa forma de lectura, no se fabricaba más papel, los bosques eran santuarios sagrados proveedores de oxígeno   y abrigo de especies en vía de extinción.
                El tiempo transcurría con nuestra dicha, mi hijo se sentía feliz de verme tan plena y lejos de la soledad. Algunos fines de semanas largos lo visitábamos en su hogar del  país vecino, con las nuevas autopistas y el puente internacional con la línea asfáltica para viajar sobre elevación computarizada llegábamos en un rato. El trayecto era fascinante, ya no se veían las villas miserias de mi niñez, ahora eran miles de pequeñas poblaciones automatizadas, idénticas, separadas por parques trazados de manera perfecta, en éstos lucían unos artísticos artefactos  que en realidad eran pararrayos. Desde la  altura de la autopista parecían villas de antiguos bungalows africanos, ya que sus techos estaban diseñados para regular la luz del sol, no se usaba la energía orgánica, hace años se había agotado el petróleo, solo algunos pozos, ubicados de manera estratégica, eran resguardados para alguna emergencia. Aún así, se notaba la diferencia de clases y si bien la violencia estaba controlada no había desaparecido. El mundo estaba esperanzado en la nueva camada de políticos que gobernaban, éstos debían seguir una carrera política, cursar post-grados y realizar pasantías en distintas regiones, de esta manera adquirían conocimientos para regular los recursos naturales y económicos de la población. La humanidad fue sufriendo una transformación espiritual, luego de cruentas guerras por el agua entre países hermanos,  la peligrosa situación ambiental de la Tierra provocó una sensación de unidad nunca conocida en la historia del hombre.
                Mi quiebre emocional comenzó luego de las grandes catástrofes que ocurrieron en el planeta. A fines del dos mil setenta desaparecieron unas pequeñas islas del Mar del Norte, los científicos habían previsto la tragedia  ocasionada por la elevación de los mares por el cambio climático global además de haber detectado un leve desvío de la Corriente Cálida Del Golfo lo que produjo un mayor enfriamiento en la Península Escandinava y las Islas Británicas, el paisaje nevado era una característica de  Londres, aún en Primavera y verano. En otras partes del planeta el calor tórrido era insoportable, solo la tecnología permitía su hábitat. La Región Pampeana sufría un clima subtropical y la Patagonia era un oasis templado con el consecuente y lento deshielo de sus glaciares. Una noche de agobiante calor entramos a la casa cerrándola herméticamente, ya no se podía estar en el patio disfrutando del pequeño jardín natural. Mientras Pedro nos servía un cóctel  decidimos sentarnos en el living y mirar el universo, corriendo una parte del techo deslizante, a través de los vidrios especiales que funcionaban a manera de telescopio. Teníamos todo el esplendor del cosmos ante nuestra vista. Yunus me explicaba que según  Stephen Hawking si seguimos un cono de luz hacia el pasado, éste se curva debido a la atracción de la materia del universo primitivo. En ese momento sentí el temblor, me recorrió la espalda, los muslos y las estrellas parecieron titilar a mayor velocidad.
—Mayra, la casa es antisísmica, no sé que pasa pero debe ser algo grave─. Dijo Yunus con preocupación. Encendió el plasma. Las imágenes eran de terror, se había desprendido una parte de la península de California, desapareciendo en el mar cientos de ciudades, el olor a azufre y a muerte inundó el living. El espectacular desprendimiento ocasionaba terremotos y remezones en todo el planeta, provocando tsunamis y desapariciones de costas habitadas. Ya los Geólogos habían previsto estas catástrofes, sus investigaciones coincidían que  en miles de años la península se desprendería del continente americano e iría hacia la deriva a acoplarse con la península de Alaska . El proceso había comenzado.
                Luego de esta tragedia surgió mi depresión. Era un pánico que entraba por mi cuerpo hasta hurgar en mi mente. En los círculos intelectuales se sabía que se preparaba un éxodo escalonado hacia otro planeta con condiciones  para desarrollar la vida, por supuesto esto llevaría miles de años y los primeros en viajar serían las familias más poderosas de la tierra. Pasé meses en un estado de estupor, el amor de mi hijo  y Yunus lograron rescatarme del abismo. Cuando tuve cierto equilibrio emocional y con ayuda profesional supe que debía enfrentarme a ese miedo ancestral de perder lo estable,  a mis seres queridos y sobre todo el sentido de pertenencia a este maravilloso planeta azul.
                Necesité visitar mi antigua casa, ahí es donde me encuentro al comenzar el relato, consejo del médico de recorrer y escribir sobre lo que provocara en mis sentimientos  este rincón de mi vida. En el momento que guardaba algunas fotografías en el bolso sonó el móvil, la carita de mi nieta apareció en la pantalla.
—Abu mirá la muñeca que me regaló Yunus.
 Una  Barbie de mi niñez lucía amorosa al lado de mi nieta, él a su lado, con su sonrisa que iluminaba el universo y no pude conmigo, lloré todo mi pasado y la transición que tuve que recorrer para llegar hasta este momento de la historia de la humanidad que aún no podía asumir. Sentí que hasta en la raíz de mis cabellos habitaba una memoria de mi lejana niñez y la de mis padres. Entre sollozos les pedí que no se preocuparan, era  la emoción pero yo sabía que rompía el estanque del tiempo, tenía que aferrarme a mis amores. Al cerrar la puerta de mi antigua casa, quise de manera simbólica cerrar una época vivida, con amor, con heridas, de manera  intensa, hasta la vorágine. Debía regresar al futuro, aceptar con humildad mi condición humana, hasta cuando Dios quiera, solo somos mortales***



domingo, 24 de julio de 2011

REFLEXIONES SOBRE NUESTRO PROTAGONISMO COMO ESPECIE EN EL PLANETA TIERRA. ANA MARÍA MANCEDA, escritora argentina





REFLEXIONES SOBRE NUESTRO PROTAGONISMO COMO ESPECIE EN EL PLANETA TIERRA. ANA MARÍA MANCEDA.




No soy New Age, solo busco reflexionar sobre nuestra conducta y el destino que como especie tenemos en nuestro planeta. La Tierra es una pequeña roca sin luz propia que gira alrededor de una estrella llamada “ Sol”, que se encuentra en la cola de una galaxia en espiral “LA VÍA LÁCTEA” compuesta por cien mil millones de estrellas. A su vez viaja en un espacio en expansión con mil millones de galaxias hacia no sabemos donde. Todavía nuestro cerebro “tan inteligente” no ha podido descifrar.


Reflexiono basada en estudios básicos de cinco años en la disciciplina  “ECOLOGÍA” en la década de los setenta. En esa época de mi juventud me he encontrado sorprendida, admirada, estudiando sobre “Evolución del hombre y las especies”;”Antropología”; “Geología”; “Etología”; “Fitogeografía”;”Zoogeografía”; “Química biológica”; “Biodiversidad”; “Oceanografía””Origen y evolución del Universo” etc..etc. Recuerdo la impresión que me causó la práctica que hicimos en la facultad en una cápsula de Petri ( cápsula de vidrio conteniendo alimentos específicos) con la evolución de una colonia de bacterias Escherichia Coli. Esta colonia se desarrolló exitosamente en el alimento de la cápsula, pasados los días llegó un momento que las bacterias se  reprodujeron de tal manera que la cápsula comenzó a contaminarse con los propios desechos de la colonia, no tenían manera de buscar salida y la colonia se auto-exterminó. Desde ese momento no pude dejar de hacer un paralelismo ( nos nos olvidemos que somos seres pensantes pero al fin y al cabo parte de la cadena de vida en la Tierra)entre la cápsula y el planeta, este planeta azul, privilegiado de alimentos con agua, este planeta que nos contiene como especie “Homo sapiens”. Somos una especie prolífica, dominamos a los otras especies, deforestamos, explotamos el medio ambiente, cambiamos el clima y nos estamos ahogando en nuestros propios desechos.

Como tantos otros humanos me siento impotente ya que los políticos (la mayoría) que gobiernan el mundo son incompetentes , no están preparados para guiarnos. Cualquiera quiere ser Concejal, Intendente, Gobernador, Presidente y ni hablar de los depredadores dueños de las comunicaciones nacionales e internacionales, de los dueños de las tierras que para explotarlas siembran plaguicidas y enfermedades.
Vamos a extinguirnos, no sabemos en cuanto tiempo por eso trato de serenarme cuando escucho a tanto idiota ventajista sea político, periodista, productor agropecuario etc. con tanta impunidad y desconocimiento. Humildemente creo que podríamos darnos un plazo más de vida en la Tierra con una educación global de medioambiente, de cultura y conocimientos para todos pues las enfermedades llegan de inmediato a los más pobres y explotados pero de manera inexorable llegará al último hombre o mujer que habita este maravilloso planeta que en algún tiempo geológico fue el privilegiado del Sistema Solar.***