EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


sábado, 31 de mayo de 2014

POEMA PARA MI HIJO. Ana María Manceda

 POEMA PARA MI HIJO.     ANA MARÍA MANCEDA



Hijo…No soy Dios, no soy omnipotente
¡Pero como quisiera cambiar este mundo injusto!
En el que brilla  más el plástico encerado
que la miel que produce la abeja inteligente.
Solo te voy dejando pequeñas huertas de ternuras
que cosecharás en la adultez.
Yo, te cuento,  me rebelé en los sesenta
contra la pacata tradición social,
usé mini, vestí blanco y negro, fumé con boquilla
bailé rock and roll y amé a los Beatles.
Sufrí mucho la soledad del rebelde.
Estudié francés, ecología y grité ¡ Paz!
ante las guerras del mundo.
Mi generación fue partícipe y testigo aterrada
de la época más trágica de nuestra patria.
Cerca del fin del milenio, sigo tejiendo,
 junto a tu padre, claro, una red de valores cotidianos;
 La comida caliente, muchas plantas, muchos libros,
cinco perros, algunos gatos, asados los domingos.
Y mirarte, mirarte todo el tiempo.
Besos que te doy y otros que me guardo para no cansarte.
 El consejo pensado y el enojo espontáneo.
¡Qué vida hijo! Todo nos ha costado tanto,
pero te hemos engendrado con amor.
Planté muchos árboles, escribí un libro,
pero aún no termina mi tarea.
Tú debes partir, pichón amado vuela.
Yo guardaré en el arcón de la rutina mágicas  luces
de recuerdos,
y  fumando  en el silencio de la casa un cigarrillo  con boquilla
enjugaré mis lágrimas por tu vuelo.
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miércoles, 14 de mayo de 2014

LAS PALABRAS. ANA MARÍA MANCEDA. SMA.PATAGONIA ARGENTINA

       

Las palabras emiten energía. ¿ Porqué si no mi cuerpo se sacude ante ciertos sonidos?

Las palabras tienen memoria, de olores, de tacto, visuales, pensamientos, nostalgias.

Leo hielo y me imagino una extensa historia de soledad.

Leo esquina y me llega rosada La obra de Borges.

Leo amor y surge una canción desesperada. Leo locura y aparece Don Quijote

Leo mar y escucho los poemas de Alberti. Verde es la tierra de Guillen

Sangre es García Lorca. Juegos son los libros de Cortázar.

Veo y huelo las hojas de una enciclopedia y aparece mi niñez.

Escribo palabras, palabras en español y  aparece mi vida.***

viernes, 21 de marzo de 2014

EL CAMINO DE LOS POETAS. ANA MARÍA MANCEDA.( EN EL DÍA DE LA POESÍA. UNESCO)

EL CAMINO DE LOS POETAS. AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA.





Caminamos...
Construimos el camino deslizando las arenas
Triturando los vientos
Hurgando la historia que se desvanece
Caminamos...
Apretando con los dedos una lágrima de mar.
Caminamos...
Nuestras narices se independizan
Inhalan todo el olor del universo
Se sumergen en el polvo cósmico
Que originó los rostros de la vida
En los pétalos de las rosas húmedas
En las hierbas mojadas por el rocío.
Caminamos...
Como huyendo , como buscando
No queremos y sí queremos
Estar acompañados de la soledad
Caminamos...
Con la piel herida de tanto sentir
Y el milagro llega en cualquier momento.
Hay una complicidad de luces
Entre las noches y los días
Cuando nace un poema.
Luego
Seguimos caminando
Cual errantes nómades por el desierto
Escudriñando los silencios
Tapándonos y desnudándonos en los solsticios.
Caminamos y caminamos...
Hasta oír, olfatear, sentir en nuestra piel
El suave aleteo que se acerca
Hay una complicidad de luces
entre las noches y los días
Atentos, sabemos ,
que el poema está por llegar.

martes, 18 de marzo de 2014

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Colaboradores:

Lucy Alonso, Ana Matías Rendón, Edgar

Daniel Maldonado, Rocío Muñoz Peralta,

Moisés Torres López, Jorge Daniel Ferrera

Montalvo, Ana María Manceda, Simón

Paulino Escamilla, Renato Galicia Miguel

(Colectivo Xuumy), Ángel Padilla,

Eduviges Villegas Pastrana, Gilberto

Blanco Hernández, Netzahualcóyot

lunes, 3 de marzo de 2014

UNA PIEDRA EN EL DESIERTO. Ana María Manceda


                 


                                                                             
               El viento ardiente esparce la arena, mientras el sol dibuja en la atmósfera  millones de pequeñísimos arcoiris con las partículas danzantes. De pronto la  quietud y el silencio. Un pequeño insecto, cuyo color se confunde con el paisaje, deambula entre las olas de arena, sorprendido observó un obstáculo, para él una montaña, decidido comenzó su ascenso de manera pertinaz. Al llegar a la cima buscó una estrategia y finalmente se deslizó hacia el mar dorado.
              En ese espacio desolado el tiempo cobra otro ritmo, la temperatura no encuentra escollos civilizados y baja a medida que la luna se va desplazando en su nocturno viaje. La piedra, estática durante el día, se encoge durante la noche, como respuesta a la crueldad climática.
              En esos días sin horas, un guerrero montado en su negro caballo, cruza veloz, su cuerpo y cara protegidos evita el ardor de la arena. Sus armas en la espalda, su mente en la guerra. Las patas del animal tropiezan con una piedra  pero sigue su camino, luego todo sigue igual.
                Un mercader fatigado va junto a su camello cargado de valiosas mercancías. Los cálculos monetarios que realiza  pensando en las ventas que realizará en el pueblo del próximo oasis, lo estimulan a seguir el viaje. Mira de reojo a la piedra, es rara, no brilla, no tiene ningún valor, ni siquiera para adorno.
                Siempre el sol presente y el aire que quema. Llega hasta la piedra un sabio. Éste recorre el desierto una vez al año con la esperanza de encontrar una señal divina, una revelación. Al sentarse observa la quietud de la pequeña roca, el viento sopla suave, aún así provoca el desplazamiento de las dunas de arena. Luego de varias horas de reflexión concluye que ese cuerpo,  ¿Inorgánico? No se mueve, a pesar de ese universo donde todo es movimiento, debe ser por algún mandato divino y debe quedar ahí.
               Las estaciones se suceden, pero en esos paisajes, las variaciones de solsticios y equinoccios apenas se detectan, el sol es el mago, sus juegos de luces son los que descubren los cambios. En dirección hacia el pueblo se acerca un jinete, es un guerrero malherido, las patas del animal atropellan la piedra, ésta no se mueve, sólo parece estremecerse ante las gotas de sangre que caen sobre ella.
             Una tarde, en la que el desierto agoniza en llamas, llega una mujer cuyo cuerpo y rostro delatan un gran sufrimiento, agotada se deja caer en la arena y rompe en sollozos. Las lágrimas caen sobre  la piedra, exangüe se adormece. El sol está en camino e ocultarse, la temperatura comienza a bajar, la mujer se despierta, le parece haber vivido una pesadilla, pero no, su marido, el guerrero, ha muerto. Súbitamente queda asombrada al mirar la piedra, ésta se había abierto en una perfecta simetría, transformándose en una bella flor. Le pareció una imagen esperanzadora, en medio de la aparente nada, sobrevivía ese extraño ser.
            En el horizonte comienza a divisarse el brillo de las estrellas, la arena se iba vistiendo de opacidad. La flor luego de eternizarse comenzó a desaparecer en la piedra quieta. La mujer, solitaria en su camino, retorna a su casa con una certeza; lo aparente no es lo real y  cuidará amorosa  su jardín de rocas.***



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sábado, 15 de febrero de 2014

Para el "DÍA DE LOS ENAMORADOS" un fragmento de mi novela "La noche de la flor del cactus" Ana María Manceda

            


       Antes de despedirse, mientras tomaban café, él le entregó de regalo un libro “Antes que la naturaleza muera” de Jean Dorst, al abrirlo Florencia leyó una dedicatoria ;  “Desde que la tortuga sostenía el planeta te amo. Ahora...que sabemos que los Quásares  crean nuevas Galaxias y los Agujeros Negros esperan nuestro final de viaje  igual te amo” Román. La Plata. Abril de 1974
.


             Sobre la dedicatoria una suave pluma blanca, constante ofrenda que él le hacía. Lo abrazó emocionada                                                                                  Después decís que no sos poeta.A su vez  sacó de su bolso una carta y se la entregó.




            “Román ¡Te amo! Es un amor tan inmenso que a veces siento un peso, una opresión, una culpa por sentirlo. Te amo a vos, lo que es decir que amo tu historia, tu profesión, tu pueblo de cuento y a tu Dios.


             Creo,de manera egoísta,  que mi amor debe ser más fuerte, más poderoso que el tuyo; vos me tenés sólo a mí, con una historia de vida simple. Eso sí, tengo una condición que pedirte, aceptame a mí y a mi  libertad,  ella habita en mi mente, no la coartes, no la espíes, no la ignores. Amame así, soy yo y mi libertad.

                                                                Florencia. La Plata. Otoño 1974.



                                     

domingo, 26 de enero de 2014

RELOJ DE ARENA.(descripción de un objeto) Ana María Manceda



                                         



                                 
Elegí este objeto pues en él está como sellado todo el tesoro de mi juventud, como los insectos atrapados en el ámbar.
Es un regalo de mi hermano René y me acompaña desde hace  cuarenta y siete años. Ha sido testigo de mi vida de estudiante en La Plata, lo que es decir horas de intenso estudio, charlas interminables con compañeros sobre el origen y evolución de la Tierra,  mientras por los ventanales de la facultad  nos invadían narcotizantes olores, de las plantas exóticas que exhalaba el bosque
que nos rodeaba: tilos, palos borrachos, magnolias, eucaliptos, naranjos. Época maravillosa de fiestas, amores, alegría, asombro e incertidumbres. Recuerdo a  los Smilodontes a ambos lados de las escalinatas del Museo de Ciencias Naturales como  custodiando nuestras esperanzas.
        Es un reloj de arena, incrustado en un cuerpo prismático triangular, suave al tacto, dos de sus ángulos aparecen rotos, pero esto no empalidece la belleza de este reloj con su arena color fucsia que a pesar de los años cae inexorable marcando el paso del tiempo. -                                    


miércoles, 8 de enero de 2014

MIENTRAS CAE LA NIEVE. ANA MARÍA MANCEDA

MIENTRAS CAE LA NIEVE. ANA MARÍA MANCEDA.(Seleccionada en certámen internacional para antología “Pinturas literarias” Editorial Novelarte.Córdoba.Argentina 2006)




Increíble, estaba ahí. Como siempre luciendo ese toque de irrealidad ¡ Qué manera de nevar! Los copos caen sobre su cabello rubio y su largo tapado negro. Su visita me iluminó estos días. Muy gracioso verla llegar después de un día de viaje en ese armatoste antediluviano.
-¡ Es maravilloso como vivís!
No opino lo mismo, yo andaba en La Plata de tacos altos y minifalda, ahora aquí, en este valle glaciario, estar cortando leña con una camisa de lana y muerta de frío, no lo veo maravilloso, pero sí mágico. ¡Bueno! dejá el tango, el encierro me permite leer mucho, tejer chalecos sin forma, mientras se hace el puchero, cuatro horas por lo menos, en la salamandra, con peligro de incendio en el techo de chapa por las piñas que puse de más para avivar el fuego, y leo y tejo la lana y los recuerdos que van llenando la pequeña cabaña hasta engordarla.
-Hola, estás aquí. Sus guantes espantan la nieve como cuervos aleteando en el país del silencio. Silencio..silencio.
-¡ No me digas que no hay una emisora argentina!
Y no, solo chilenas
-¡ Qué música romántica pasan! Con razón son tan prolíficos, todo esto te hace olvidar de lo que pasa en Buenos Aires. Y sí, pensar que Isabelita esta cerca de aquí, en La Angostura. Ni sabés lo que se comenta, cosas terribles ocurren en la Capital.
N
o, no, sólo recordar un poco lastima, me veo en el tren, es continúa esa imagen. Adiós, y vos y los otros amigos, las manos en alto, las miradas brillantes. ¡Flash, flash! ¡ Kaputt, kaputt!
-Te invito, salgamos por la noche. En la colina está el casino, es un mundo distinto al nuestro, de paso te cuento la visita del ingenieri ¡Estaba tan emocionado cuando vió el cambio de vida que hice!
Salimos, la noche estaba confusa por las chispas de nieve. Subimos caminando.          -Tranquila, despacio,te espero. 

Y ahí viene, subiendo la cuesta en cámara lenta. Al verla me cachetean los recuerdos         ¡ Tantas cosas vividas! ¡Qué lejos quedaron nuestras discusiones sobre la evolución de las especies! Pero es ella. ¡ Lástima ese rictus duro y obstinado de su cara! Es muy linda, se sorprende por todo .
-Mirá, mirá, desde aquí se ven las luces del pueblo. ¡Qué belleza!
El humo de las chimeneas queda suspendido entre las luces y el llanto de nieve.

-Ni bien entremos nos tomamos un café irlandés, es riquísimo, nos va a hacer entrar en calor.
-Sí, yo me voy a pedir uno con doble wisky.¿ Es cierto que el flaco ingenieri lloró cuando te vio cortar leña?
-Sí , me abrazó y lloró, no lo podía creer, seguro era la heroína de sus fantasías, no pudo convencer a su mujer de vivir en la chacra del Bolsón, ella es muy bonaerense, vivir en el sur para él es una utopía.
-¿ Estamos muy lejos de su chacra?
-Y sí , doscientos kilómetros.
Llegamos, nos cuesta el último tramo, el edificio iluminado se ve imponente.
- Es bello- dice impresionada.
- Es muy confortable pero a la gente no le gusta el diseño, no va con el estilo del pueblo. Dame la mano, la nieve está congelada y te podés resbalar, ya no uso taquitos, ahora uso zapatones de suela de goma bien marcados, evita que te resbales y te rompas el alma.
-No te hagás problema, el alma se me rompió hace rato.
Tus ojos amiga, de azules se volvieron negros, profundos, heridos de despedidas, toda la luz de una época quedó absorbida en esa oscuridad.
-Bueno, vamos a divertirnos, adentro vas a ver, es un despelote.
-¿Estoy bien? ¿ No me despeiné? Já...já...

- No, la nieve está bien seca, te sacudís y listo.
-Che¿ Me dejarán entrar? ¿No tengo cara de menor?

- Já...Já.. Seguramente. Entremos, ¡ Qué bueno! ¡ Qué placer! Calor y luces, luces.
-Che y esas pitucas ¿De dónde salieron?
-Y bueno, son de otro ambiente se alojan aquí, vienen a esquiar y por la noche bajan al Casino.
-Debe ser carísimo una noche aquí. Y sí. ¡ Hum..! Qué ceremoniosos los croupiers, smoking negro, son solícitos. El ambiente es bastante silencioso a pesar de la cantidad de gente, música suave
-¡ No va más...! 

Estamos hundidas en los mullidos sillones, el café irlandés me hizo entrar en calor, la escucho entre una nebulosa, por un rato le saco la lengua al destino y al tiempo, me siento feliz, tengo que disfrutarla, es una parte, una región de mi historia en este lugar lejano, diría que muy lejano. Otro irlandés, se huele a perfume importado, se escuchan ruidos de azar y risas contenidas. Chin, chin, olvidemos amiga, olvidemos ¿Qué será de nosotras? Los solícitos smokinados hacen girar la rueda. Las pitucas apuestan. Nos reímos, viajamos por los recuerdos haciendo malabarismos entre una fina malla para no caer en la nostalgia. Por los grandes ventanales, iluminada por las luces del parque, se ve caer la nieve de manera porfiada ¡ No va más... no va más! Luego se escucha cómo la pequeña esfera salta en la rueda que comienza de nuevo a girar.***

jueves, 19 de diciembre de 2013

JAZMÍN DEL CABO, UN OBSEQUIO PARA LAS NAVIDADES


A mis queridos amigos les obsequio para estas navidades este bello Jazmín del Cabo( mi flor preferida), que su perfume los impregne de Paz, Alegría y Buenos deseos.



 J
Jazmín del Cabo de la familia de las gardenias. Aunque se trata de un arbusto cultivado durante muchos años en Occidente por sus hermosas flores, en realidad, procede de lugares paradisíacos y exóticos. Los orígenes se encuentran en Sudáfrica y Asia Oriental. 

Existen dos variedades: la asiática tiene por nombre científico 'Gardenia jasminoides' y es la más extendida en Europa. Procedente de África es la 'Gardenia thunbergia', que sirve de modelo genético para otras variedades de Gardenias. Su nombre proviene de un botánico sueco, Thunberg.