EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


jueves, 6 de septiembre de 2018

REVISTA ALMIAR, VIAJE HACIA LA CURVATURA DE LA LUZ, ANA MARÍA MANCEDA

Viaje hacia la curvatura de la luz


N
o es lo mismo, desde ya, pero siento una caricia en la piel, este viejo zaguán con su puerta vidriada dejando fluir la luz del crepúsculo, con sus macetones repletos de flores me devuelven el olor de las plantas del pasado. La casa me espera con sus fantasmas, si no fuera por la alarma que parece presentirme y se apaga sola, creería que los años se hubieran detenido en mi niñez. Al entrar en la cocina-comedor siento un escalofrío, ahí está, la pantalla gigante, apagada, sin embargo te veo Yunus, estas ahí, ofreciéndome una copa de champaña y una sonrisa. Te eternizaste Yunus. ¿Cómo poder vivir sin vos? Aquí estoy, tratando de aceptar esta existencia que atraviesa condiciones tan distintas de vida, pero existe algo que el hombre aún no ha podido cambiar, los sentimientos, y eso es un gran triunfo de nuestra condición de humanos.
Nuestra historia comenzó un atardecer de primavera. Llegué del laboratorio extenuada, el calor era insoportable. Sentí placer de estar en la casa fresca, ordenada. Bendito trabajo que me agotaba y no me permitía rumiar sobre mi soledad. Besé la foto de mi hijo con su familia, el sistema era antiguo pero bueno yo también era antigua, a los cincuenta y cinco el alma tiene sus huellas aunque la apariencia siga lozana. Gran ventaja la de transitar esta edad a fines del siglo veintiuno, las pastillas y las cremas son milagrosas. Mientras me preparo una ensalada prendo el plasma, me encanta seguir la novela de las ocho, la trama es interesante, pero el sonido de los arroyos y los olores de la flora de la hacienda donde ocurre el drama era lo que me deleitaba. Recuerdo que cerré los ojos para respirar esa atmósfera, me prometí que en las vacaciones no iría al mar, contrataría una excursión a esa hacienda, cuando los abrí estabas vos Yunus, con la copa en la mano, de inmediato te reconocí, eras el ingeniero a quién le había hecho los análisis hace pocos días. Hice lo que nunca me atreví, con tus instrucciones manejé el control y así pudimos charlar ya ni recuerdo cuánto tiempo, nunca más me sentí sola. Desde ese día llegaba corriendo del laboratorio, me bañaba, perfumaba y cuando sentía que brillaba prendía el plasma y comenzaban nuestras charlas, cenábamos juntos, nos reíamos ante la disparidad de comidas que inventábamos. No querías mostrarme tu casa de manera virtual, querías que yo la conozca personalmente. Cuando decidí ir ya estábamos enamorados. Yo Mayra, viuda, sola, me había enamorado como una adolescente de vos Yunus, soltero, ingeniero de la Comunidad Latinoamericana, doce años menor.
Como todas las ciudades satélites de la Capital, Cappa era ultramoderna, aunque cobijaba en algunos de sus barrios casas del siglo pasado, como la mía ¡eran tan encantadoras! De a poco le fui inyectando el confort moderno, conviviendo en ella el pasado y el futuro. Nunca había visitado una casa especialmente diseñada con aire de siglo veintidós hasta que visité la de Yunus, al entrar no pude disimular el impacto que me causó; paredes acrílicas que se ahuman según el color deseado o se dejan transparentes para que fluya la luz; todo funciona a energía solar, en el extraordinario baño lucen unas extrañas y bellas plantas, obtenidas por una cruza genética especial, se autoriegan con la cantidad de nutrientes según los vayan necesitando. La bañera lo esperaba a Yunus con la temperatura ideal, él había programado la hora, la cantidad de agua, temperatura y espuma deseadas. Cenamos una comida exquisita ¿La cocinera? Un artefacto computarizado, la carne la untamos con una salsa que ni yo la hubiera logrado. ¿Quién había puesto la mesa? ¡Sorprendente! Pedro, el robot, hacía todos los quehaceres domésticos, hasta elegía la ropa que iría al lavarropas. Deslumbrada entré al universo de Yunus.
Nuestra vida juntos siguió con nuestra actividad normal, yo en el laboratorio de análisis clínicos, él con su profesión que le exigía algunos viajes para asistir a congresos planetarios pero los regionales los podía realizar desde la casa.
Cuando me quedaba sola me divertía con Pedro, al que le faltaba reír y llorar ya que decía algunas frases programadas para ocasiones especiales, también me entretenía con las extrañas plantas, según la hora del día destellaban tonos dorados o intensos lilas, variando a su vez el perfume que exhalaban, era una fiesta para los sentidos. En otras oportunidades, cuando Yunus se excedía en su trabajo, desde el dormitorio le cambiaba los colores de las paredes del escritorio, de un gris plateado a un rosado brillante, era un código entre nosotros, entendía que lo esperaba ansiosa. El instinto del amor y la pasión seguían incólumes a través de los tiempos. Algunas noches solíamos leer acostados, yo, con mis libros de papel, necesitaba sentir en mis dedos el contacto con sus hojas, Yunus con su computadora adaptable según la posición que tomara. En realidad era envidiable verlo cómo buscaba en instantes el significado de palabras desconocidas o programar hologramas según alguna secuencia de la novela que leía, entonces me maravillaba ver en tridimensión paisajes y personajes que describía el autor pero con la imaginación de Yunus. Por supuesto se burlaba de mi antigüedad para leer, no me importaba, mis argumentos resaltaban el enriquecimiento de mi mente, cosa que él también lograba, no podía con sus teorías. Desde ya debía acostumbrarme a esa forma de lectura, no se fabricaba más papel, los bosques eran santuarios sagrados proveedores de oxígeno y abrigo de especies en vía de extinción.
El tiempo transcurría con nuestra dicha, mi hijo se sentía feliz de verme tan plena y lejos de la soledad. Algunos fines de semana largos lo visitábamos en su hogar del país vecino, con las nuevas autopistas y el puente internacional con la línea asfáltica para viajar sobre elevación computerizada llegábamos en un rato. El trayecto era fascinante, ya no se veían las villas miserias de mi niñez, ahora eran miles de pequeñas poblaciones automatizadas, idénticas, separadas por parques trazados de manera perfecta, en éstos lucían unos artísticos artefactos que en realidad eran pararrayos. Desde la altura de la autopista parecían villas de antiguos bungalows africanos, ya que sus techos estaban diseñados para regular la luz del sol, no se usaba la energía orgánica, hace años se había agotado el petróleo; solo algunos pozos, ubicados de manera estratégica, eran resguardados para alguna emergencia. Aun así, se notaba la diferencia de clases y si bien la violencia estaba controlada no había desaparecido. El mundo estaba esperanzado en la nueva camada de políticos que gobernaban, éstos debían seguir una carrera política, cursar postgrados y realizar pasantías en distintas regiones, de esta manera adquirían conocimientos para regular los recursos naturales y económicos de la población. La humanidad fue sufriendo una transformación espiritual, luego de cruentas guerras por el agua entre países hermanos, la peligrosa situación ambiental de la Tierra provocó una sensación de unidad nunca conocida en la historia del hombre.
Mi quiebre emocional comenzó luego de las grandes catástrofes que ocurrieron en el planeta. A fines del dos mil setenta desaparecieron unas pequeñas islas del Mar del Norte, los científicos habían previsto la tragedia ocasionada por la elevación de los mares por el cambio climático global además de haber detectado un leve desvío de la Corriente Cálida Del Golfo lo que produjo un mayor enfriamiento en la Península Escandinava y las Islas Británicas, el paisaje nevado era una característica de Londres, aún en primavera y verano. En otras partes del planeta el calor tórrido era insoportable, solo la tecnología permitía su hábitat. La Región Pampeana sufría un clima subtropical y la Patagonia era un oasis templado con el consecuente y lento deshielo de sus glaciares. Una noche de agobiante calor entramos a la casa cerrándola herméticamente, ya no se podía estar en el patio disfrutando del pequeño jardín natural. Mientras Pedro nos servía un cóctel decidimos sentarnos en el living y mirar el universo, corriendo una parte del techo deslizante, a través de los vidrios especiales que funcionaban a manera de telescopio. Teníamos todo el esplendor del cosmos ante nuestra vista. Yunus me explicaba que según Stephen Hawking si seguimos un cono de luz hacia el pasado, éste se curva debido a la atracción de la materia del universo primitivo. En ese momento sentí el temblor, me recorrió la espalda, los muslos, y las estrellas parecieron titilar a mayor velocidad.
—Mayra,  la  casa  es  antisísmica,  no  sé  qué  pasa  pero  debe  ser algo  grave —dijo Yunus con preocupación. Encendió el plasma. Las imágenes eran de terror, se había desprendido una parte de la península de California, desapareciendo en el mar cientos de ciudades, el olor a azufre y a muerte inundó el living. El espectacular desprendimiento ocasionaba terremotos y remezones en todo el planeta, provocando tsunamis y desapariciones de costas habitadas. Ya los geólogos habían previsto estas catástrofes, sus investigaciones coincidían en que en miles de años la península se desprendería del continente americano e iría hacia la deriva a acoplarse con la península de Alaska. El proceso había comenzado.
Luego de esta tragedia surgió mi depresión. Era un pánico que entraba por mi cuerpo hasta hurgar en mi mente. En los círculos intelectuales se sabía que se preparaba un éxodo escalonado hacia otro planeta con condiciones para desarrollar la vida, por supuesto esto llevaría miles de años y los primeros en viajar serían las familias más poderosas de la tierra. Pasé meses en un estado de estupor, el amor de mi hijo y Yunus lograron rescatarme del abismo. Cuando tuve cierto equilibrio emocional y con ayuda profesional supe que debía enfrentarme a ese miedo ancestral de perder lo estable, a mis seres queridos y sobre todo el sentido de pertenencia a este maravilloso planeta azul.
Necesité visitar mi antigua casa, ahí es donde me encuentro al comenzar el relato, consejo del médico de recorrer y escribir sobre lo que provocara en mis sentimientos este rincón de mi vida. En el momento que guardaba algunas fotografías en el bolso sonó el móvil, la carita de mi nieta apareció en la pantalla.
—Abu, mirá la muñeca que me regaló Yunus.
Una Barbie de mi niñez lucía amorosa al lado de mi nieta, él a su lado, con su sonrisa que iluminaba el universo y no pude conmigo, lloré todo mi pasado y la transición que tuve que recorrer para llegar hasta este momento de la historia de la humanidad que aún no podía asumir. Sentí que hasta en la raíz de mis cabellos habitaba una memoria de mi lejana niñez y la de mis padres. Entre sollozos les pedí que no se preocuparan, era la emoción pero yo sabía que rompía el estanque del tiempo, tenía que aferrarme a mis amores. Al cerrar la puerta de mi antigua casa, quise de manera simbólica cerrar una época vivida, con amor, con heridas, de manera intensa, hasta la vorágine. Debía regresar al futuro, aceptar con humildad mi condición humana, hasta cuando Dios quiera, solo somos mortales.



Ana María Manceda
Ana María Manceda. Hace cuarenta años que vive en la Patagonia Argentina (San Martín de los Andes). Fue docente de Geografía y Biología I en C.P.E.M. n.º 13 por 25 años. Coautora del Libro de los cien años (libro homenaje a los CIEN AÑOS DE SAN MARTÍN DE LOS ANDES; Historia, Geología, Educación, Geografía, Sociedad, Cultura, Turismo…). En octubre de 2008, recibió el 1.º Premio en Certamen Internacional Artes y Letras 2008 en narrativa por su obraDerrumbe; Editorial Novelarte; Córdoba (Argentina). Integrante de REMES (Red mundial de escritores en español), de Poetas del Mundo y de World Poets Society; Latin Heritage Foundation; Unión Escritores Hispanoamericanos. Integró el primer jurado del CEM (Centro Editorial Municipal de San Martín de Los Andes), donde se sentaron las bases para los concursos literarios municipales (tres años representando a la Biblioteca Popular 4 de febrero). Seleccionada en varias antologías nacionales e internacionales. Participa en diversas revistas literarias por Internet, entre ellasGuatiní, de Ernesto R. Del Valle (Miami), Hontanar, de Cervantes Publishing (Australia) y RevistaSinfín (México). Invitada a participar en la antología poética en homenaje a los estudiantes mexicanos desaparecidos Los 43 poetas para Ayotzinapa (2015). En septiembre de 2011 presentó su novela La noche de la flor del cactus, en la V Feria Regional del Libro de San Martín de Los Andes (2013). Finalista certamen internacional narrativa por la obra El eclipse y los vientos; CEN Ediciones (Argentina; 2013) y recibió el 1.º Premio certamen internacional narrativa «Huellas contemporáneas» por la obra anteriormente citada. En diciembre de 2014 fue nombrada «Embajadora de la palabra» por el Museo de la Palabra (Fundación César Egido Serrano) sito en Quero Toledo.

 Ilustración relato: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

sábado, 1 de septiembre de 2018

HUELLAS EN LA PATAGONIA. Ana María Manceda


HUELLAS EN LA PATAGONIA. Ana María Manceda






Hay una huella, hay miles de huellas
¿Cómo se forma un destino?
He sentido, siento, luces y sombras
que hieren, me hieren la piel y el alma.

Me despierto en el amanecer tardío
del sol patagónico
la valentía me eleva,
me energizan los bosques y
los lagos glaciarios.
En las noches patagónicas
las estrellas compiten con los cerros
para mostrar su belleza,
luces y sombras.

Me van doblando los tiempos
de estos largos inviernos.
Nieve y lluvia.

Hay huellas, pero juego a diseñar
meandros de mi río-destino imaginario.
En esta absoluta infinitud
de espacio, de eclécticas historias
geológicas, zoológicas, botánicas
antropológicas.
Hay huellas de la historia trágica
de los pueblos originarios.

Estoy aquí, jugando a un diseño
pero atrapada entre huellas y destino.
Luces y sombras.
En la Patagonia.***




viernes, 24 de agosto de 2018

calledelorco agosto 24, 2018 Fotografía, Literatura Bullen más cosas en la literatura de las que sueñan los filósofos, Julien Gracq

Bullen más cosas en la literatura de las que sueñan los filósofos, Julien Gracq

Julien Gracq
Lo que la novela tiene el deber de ser o de no ser, los elementos en que tiene el derecho a surtirse y los puntos de vista que deben vedarse, los sentidos cuyo uso le es lícito al escritor, la limitación de los adjetivos, el empleo permitido o no del presente, del pretérito perfecto o del imperfecto, del yo, del él, o del se, de la lengua de la calle o de la lengua según el Littré son cuestiones que no me quitan el sueño. Están justificadas sin excepción todas las técnicas salvo cuando aspiran a la exclusividad en lo referido a los demás. Yo me atengo modestamente, en lo que a mí se refiere, a reivindicar la libertad ilimitada (aunque a veces, pues no es algo prohibido, fecundada: en arte no hay reglas, sólo ejemplos). Ahora bien, es por interdictos así por los que llevamos peleándonos veinticinco años, desde los primeros ensayos críticos de Sartre, digamos. El Manual del Inquisidory el Índice se hallan entre el material de escritorio de más de un crítico que no ha pasado aún de niño de pecho. Lo que me fastidia, mientras se va acomodando la teología, es esta impresión que tengo de que es más bien la fe la que está desapareciendo.
Volveré sobre este tema más adelante. De momento, vamos a prescindir de la creencia en que se basan esas excomuniones y esas condenas capitales, a saber, la idea de que, tras esta o aquella “adquisición” definitiva de la literatura, tales o cuales caminos quedan definitivamente cerrados; de que no es ya posible, tras aparecer este o aquel hombre genial, mediante quien la época tomó conciencia de sí misma y de sus problemas, mirar sino en determinada dirección. En política sabido es que hay personas que le guardan un rencor feroz a la historia del mundo porque está aún parcialmente en estado de futuro; son esas mismas que te dicen: “no cabe duda de que la Historia va a tirar por aquí; así que no deje que lo dé de lado, quítase de en medio”. Se trata de un procedimiento de intimidación bastante conocido. Bien, pues a gran parte de la literatura actual -en la que incluyo a los novelistas teóricos- la contamina esa peculiar pretensión: ser ya historiadora de la literatura del porvenir. “De lo vivido y escrito hasta ahora no puede por menos de derivarse evidentemente para los novelistas de nuestra época que… Ya no les queda sino…”. ¡Pues desgraciadamente no! Bullen más cosas en la literatura de las que sueñan los filósofos. No existen para la novela más direcciones prohibidas que esas por las que nadie tirará a fin de cuentas; y quien legisle en literatura debe tener al menos la cortesía y la prudencia de decirles a las obras: “Usted primero…”.
Julien Gracq
Capitulares
Foto : Julien Gracq

sábado, 18 de agosto de 2018

Literatura afrolatinoamericana y oralidad. Entrevista con Alfredo Vanín

Literatura afrolatinoamericana y oralidad. Entrevista con Alfredo Vanín


“Escribir desde nuestros países contribuye a la descolonización mediante nuestra propia experiencia y visión estética y ética”: Alfredo Vanín

Alfredo Vanín. Fotografía: cortesía Biblioteca Nacional de Colombia 


Por: Catalina Ávila*
Alfredo Vanín, reconocido escritor del Pacífico colombiano, fue uno de los invitados especiales al primer Simposio Palabra Tomada realizado en Cartagena de Indias, escenario en el que habló sobre literatura afrolatinoamericana y oralidad. 

Vanín es poeta, etnólogo y escritor nacido a orillas del río Saija, cerca de Guapi (Cauca) en 1950. Estudió Literatura y Antropología. Su obra ofrece una cosmovisión que mezcla lo afrodescendiente, hispánico e indígena, raíces trenzadas cuidadosamente en sus poemas y en su propuesta narrativa. Toda su obra ensalza la memoria, el Pacífico, el cimarronaje, el erotismo y la búsqueda de un lenguaje poético propio.

Entre sus libros de poemas se destacan Cimarrón en la lluvia (1990), Islario (1998), Desarbolados (2004) y Jornadas del Tahúr (2005), y su obra poética que reúne Cimarrón de lluvia y Jornadas del Tahúr, publicada por el Ministerio de Cultura en 2010. También publicó la novela Los restos del vellocino de oro (2008) y diversos trabajos etnográficos enfocados a la causa de la afrocolombianidad del Pacífico. 

Para el escritor, “la riqueza de un país pluriétnico y multicultural como el nuestro debe reflejarse en su literatura, artes plásticas, música y danzas, donde dialoguen los diferentes mundos, cosmovisiones y memorias”. Sobre esto y otros temas relacionados con la literatura Afrolatinoamericana, nos habló Vanín


- ¿Cómo contribuye la literatura a conservar, visibilizar y potencializar la cultura e historia afrodescendiente? 
Un pueblo que no se narre a sí mismo necesariamente estará narrado desde la óptica del otro, y en este caso del descendiente del colonizador, de buena o mala fe. Escribir desde nuestros países contribuye a la descolonización mediante nuestra propia experiencia y visión estética y ética. Esto permite visibilizar aspectos culturales, morales y estéticos que no pueden ser vistos de manera directa por quienes escriben desde afuera. 


 Palabra Tomada quiere generar una mirada integral sobre la literatura escrita desde afrolatinoamérica. A un mundo global corresponde una crítica y una mirada que desde su sitio pueda tomar posición frente a lo global, del que todos hacemos parte, desde nuestros diferentes oficios


- ¿Qué lo motivó a visibilizar y expresar la realidad sociocultural del Pacífico colombiano por medio de la literatura? 

La motivación surge de las mismas vivencias. El Pacífico colombiano es mi lugar de origen y el lugar que jamás he abandonado. Desde luego, las primeras memorias, personajes, historias, surgen de allí y eso dio contornos y voces a mi obra, tanto poética como narrativa e incluso investigativa. Yo he sido voraz en la búsqueda de la historia del mundo y América Latina para poder entender muchas cosas del Pacífico. Pero no un Pacífico segregado del mundo sino parte de él, donde también transcurren historias, donde hay voces, alegrías y quebrantos, donde hay injusticias, exclusiones y rebeldías, y donde la historia de toda la humanidad se entrecruza de una u otra manera, así como esta región rica en culturas, oro y biodiversidad, ayudó a cambiar el rumbo del mundo. 


- ¿Usted cree que la literatura escrita por afrodescendientes debe enfocarse en algunos temas específicos? ¿Cuáles? ¿Por qué? 
No puede haber temas específicos para la creación artística. El autor debe enfocarse en lo que surge desde su experiencia y momento creativo, sin pretender enviar mensajes explícitos a través del arte, salvo cuando se trata de un trabajo de crítica, de ensayo histórico o de propuesta académica, en donde la sustentación metodológica es una regla. La verdadera creación literaria es también una herramienta crítica. Los tiempos cambian. Antes era muy urgente referirse de manera directa al proceso de esclavización y liberación, por ejemplo, o remedar ciertas particularidades dialectales, ciertos usos y costumbres como si aparecieran por primera vez a los ojos del mundo. Ahora apenas aparecen en los textos, dado que las obras se han abierto a públicos diversos y de alguna manera enfrentan nuevos desafíos históricos y sociales, por ejemplo la globalización, la discriminación en un mundo donde supuestamente se ha conquistado la ciudadanía plena.


- ¿Cómo percibe el estado actual de la literatura afrocolombiana y afrodescendiente en general? 
Si bien hay un marcado camino en autores afrocolombianos, se siguen rumbos que marcan ahora una universalidad y una integralidad al interior de la historia, la estética y el pensamiento. Hablo de autores de distintas apuestas como Roberto Burgos Cantor (La Ceiba de la memoria), Rómulo BustosÓscar CollazosSonia Truque, y otros contemporáneos, hombres y mujeres más jóvenes. 


- ¿Qué autores afrodescendientes admira y por qué? 
Entre los autores afrolatinoamericanos debo citar a colombianos como Manuel Zapata OlivellaArnoldo Palacios y Helcías Martán Góngora, por sus aportes fundantes a la narrativa, el ensayo y la poesía en nuestro país. Desde luego Nicolás Guillén, de Cuba, por asumir la fuerza, el ritmo y el compromiso que permitieron la palabra desde lo negro. Y de santa Lucía y Martinica, aunque sean angloparlante el uno y francoparlante el otro, debo mencionar a Derek Walcott y a Aimé Cesaire por el sentido tan universal aportado desde las Antillas, con una clara muestra de que el universo también nos pertenece. 


- ¿Cuáles libros de literatura afro son los que más le gustan? 
Toda lista es ilimitada, pero unos de los libros escritos por afrolatinoamericanos que más me gustan se llaman Humano Litoral (Helcías Martán Góngora), Changó el Gran Putas (Manuel Zapata Olivella), Cantos para soldados y Sones para Turistas (Nicolás Guillén); Omeros (Dereck Walcott) y Cuaderno de un retorno al país natal (Aimé Cesaire). 


Para finalizar, Vanín nos deja estas palabras: “Palabra Tomada quiere generar una mirada integral sobre la literatura escrita desde afrolatinoamérica. A un mundo global corresponde una crítica y una mirada que desde su sitio pueda tomar posición frente a lo global, del que todos hacemos parte, desde nuestros diferentes oficios: quienes cuidan los libros, el que investiga en ellos, el que los imprime, el que los vende, el que los propaga entre los niños y los jóvenes como un tesoro que jamás los abandonará porque impregnará sus vidas con el toque de lo mágico, de lo perdurable”

miércoles, 25 de julio de 2018

Este 25 de julio se celebra el Día Internacional de las Mujeres afrodescendientes, desde una perspectiva social, cultural y política.

BELLAS Y VALIENTES MUJERES-Este 25 de julio se celebra el Día Internacional de las Mujeres afrodescendientes, desde una perspectiva social, cultural y política. Esta conmemoración nació en 1992 durante el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas realizado en Santo Domingo (República Dominicana).25 jul. 2016
25 de Julio Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente | Ministerio ...
www.minmujer.gob.ve/…...

miércoles, 13 de junio de 2018

FELIZ DÍA DEL ESCRITOR




A TODOS MIS ESTIMADOS AMIGOS ESCRITORES, LOS QUE PUBLICAN O LO HACEN PARA SU PLACER PERSONAL, FELÍZ DÍA. “Las palabras son todo lo que tenemos”. – Samuel Beckett.
Los escritores o los que amamos escribir somos unos apasionados de las palabras, son nuestro más fiel compañero y siempre saben expresar qué es lo que sentimos. Recurramos a ellas 😉
“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. – Jorge Luis Borges.
Y cuando escribas, recuerda la grandeza de los libros y todos los buenos momentos que te han dado.
“La escritura es la pintura de la voz”. – Voltaire.
No lo podría definir mejor: la escritura es el medio por el que los escritores transmitimos el mensaje que queremos inculcar, la historia que queremos que sea narrada.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”. – Francisco Umbral.
Muy cierto: todo escritor es, además, un buen observador.


martes, 5 de junio de 2018

La convicción que exigen tanto la prosa como la poesía, Jorge Luis Borges








por calledelorco
Hablemos ahora (y será nuestro último asunto) sobre esa convicción que exigen tanto la prosa como la poesía. En el caso de una novela, por ejemplo (¿y por qué no podríamos hablar de novela cuando hablamos de poesía?), nuestro convencimiento radica en que creamos en el personaje principal. Si nos resulta creíble, todo va bien. Yo no estoy –y espero que esto no les parezca una herejía– demasiado seguro de las aventuras de don Quijote. Desconfío de algunas de ellas. Creo que probablemente algunas son exageradas. Estoy casi seguro de que, cuando el caballero hablaba con el escudero, no urdía aquellos largos y estereotipados discursos. Sin embargo, esas cosas no importan; lo verdaderamente importante es el hecho de que yo creo en el propio don Quijote. Por eso libros como La ruta de don Quijote de Azorín, o incluso Vida de don Quijote y Sancho de Unamuno, se me antojan irrelevantes en cierta medida, pues se toman las aventuras demasiado en serio. Mientras que yo creo realmente en el propio caballero. Incluso si alguien me dijera que jamás han sucedido esas cosas, yo seguiría creyendo en don Quijote como creo en la personalidad de un amigo.
Tengo la suerte de contar con muchos amigos admirables, y de ellos se cuentan múltiples anécdotas. Algunas de esas anécdotas –lamento decirlo, estoy orgulloso de decirlo– las he inventado yo. Pero no son falsas; son esencialmente verdaderas. De Quincey decía que todas las anécdotas son apócrifas. Yo creo que si se hubiera entretenido en profundizar más en el asunto habría dicho que son históricamente apócrifas pero esencialmente verdaderas. Si se cuenta una historia sobre un hombre, entonces esa historia se parece a él; esa historia es su símbolo. Cuando pienso en queridos amigos míos como don Quijote, el señor Pickwick, el señor Sherlock Holmes, el doctor Watson, Huckleberry Finn, Peer Gynt y otros por el estilo (no estoy seguro de tener muchos amigos más), siento que los hombres que escribieron esas historias contaban cuentos chinos, pero que las aventuras que desarrollaron eran espejos, adjetivos o atributos de esos hombres. Es decir, si creemos en el señor Sherlock Holmes, podemos mirar con irrisión al sabueso de los Baskerville; no tenemos por qué temerle. Por eso digo que lo importante es que creamos en un personaje.
En el caso de la poesía, podría parecer que hay alguna diferencia, pues el escritor trabaja con metáforas. Las metáforas no exigen ser creídas. Lo que verdaderamente importa es que pensemos que responden a la emoción del escritor. Yo diría que con eso basta. Por ejemplo, cuando Lugones escribió que la puesta de sol era violento pavo real verde, delirado en oro», no hay que preocuparse por el parecido –o, mejor, la falta de parecido– entre el ocaso y un pavo real. Lo importante es que se nos ha hecho sentir que Lugones, impresionado por el ocaso, necesitó esa metáfora para transmitirnos sus sensaciones. Esto es lo que yo entiendo por convicción en poesía.
Jorge Luis Borges
Pensamiento y poesía
Arte Poética
Foto: Jorge Luis Borges
Raúl Urbina / Getty Images


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viernes, 18 de mayo de 2018

REVISTA LITERARIA Nº 27 EL NARRATORIO

GRACIAS RENATE MÖRDER Y EL NARRATORIO POR PUBLICAR MI CUENTO EN TAN DESTACADA REVISTA LITERARIA. MI CUENTO "LA CATEDRAL DE ULRICO EISLEBEEN" EN PÁ´G. 127
Siempre es una alegría anunciar la salida de EL NARRATORIO.
El número 27 ya está listo. Podés leerla online en ISSUU o descargarla en formato PDF o EPUB en MEDIAFIRE, links acá;
http://elnarratorio.blogspot.com.ar/p/blog-page_23.html
Este mes con #cuentos de BARBA (MÉXICO) BARRIOS PAYARES (COLOMBIA) BUGARÍN (ARGENTINA) BUSQUETS FARIÑA (CUBA) CANDIA CORVALÁN (CHILE) CASTRO ALFARO (PERU) DI LORENZO (ARGENTINA) FEDERICI (URUGUAY) FOLCH (ARGENTINA) FERNANDEZ MULATTIERI (URUGUAY) FONTANA (ARGENTINA) FRINI (ARGENTINA) GARCÍA GONZÁLEZ (ESPAÑA) GASSON PACHECO (VENEZUELA) GONOROWSKY (ARGENTINA) GOÑI CAPURRO (ARGENTINA) HUERTA (PERÚ) KING (MÉXICO) LABORDE (ARGENTINA) LAMELA (ARGENTINA) LUDLOW CÁNDANO (MÉXICO) MANCEDA (ARGENTINA) MORALES (URUGUAY) MOREL (ARGENTINA) PAZ PANANA (PERÚ) PONCE (ARGENTINA) PRINZO (ARGENTINA) RENGEL (VENEZUELA) RODRÍGUEZ MARTÍNEZ (PUERTO RICO) ROUSSEL PERLA (ESPAÑA) SA (ARGENTINA) SALDIVAR (PERU) SOSA (ARGENTINA) VALLE (ARGENTINA) VICTORIANO (ARGENTINA) VILLALBA (ARGENTINA)
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