EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats





"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.


"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/


jueves, 12 de septiembre de 2013

LA ABUELA ROSARIO . Ana María Manceda

       LA ABUELA ROSARIO . Ana María Manceda                                     




Crecí junto a ella, la abuela Rosario.
La vida nos trajo hacia tierras húmedas
rociadas, mojadas por gotas de plata.
Quedaron tan lejos los cañaverales
las zambas, los ritos, pequeños lagartos.
Quedaron las tumbas, fantasmales gritos
de guerras patrióticas, de indígenas sabios.
Quedaban...quedaban...todas las raíces
el trópico, la selva, los cerros
perfumes lejanos.

¿Qué trajo con ella la abuela Rosario?
Más que palabras evoco sus silencios
trágicos silencios, silencios de ausencias
y su mirada, tierra oscura de musgos,
doliente, sorprendida de ver horizontes.
Su olor a naranjos y su caramelo de menta
y el cigarrillo de chala que fumaba por semana.
Sus velas, sus santos, su fe inquebrantable.

En la gran cocina de la casa platense
ella esculpía, pintaba con sus manos mágicas
el aroma lujurioso, el sabor profundo, misterioso
de las antiguas, exquisitas comidas del Noroeste;
tamales, tortillas, locros, empanadas
ají molido, cebolla de verdeo, ternura
y una niña quieta que heredó nostalgias
mirando asombrada, como se amasaba
con las manos mágicas, repletas de historia
un destino errante.
Imágenes, largos cabellos canosos, peinetones
Imágenes, arrugas morenas y el tiempo
abuela Rosario.
Está por nevar y no entiendo
al viento, a tu ausencia, ni a iconos olvidados
 de la infancia.*************************

(En diversas antologías y páginas de revistas digitales)


martes, 10 de septiembre de 2013

“EL DEDO DE DIOS”. ANA MARÍA MANCEDA. ( INTEGRA ANTOLOGÍA “ POESÍA Y NARRATIVA ACTUAL” EDIT.NUEVO SER.2003).

       “EL DEDO DE DIOS”.  ANA MARÍA MANCEDA.
( INTEGRA ANTOLOGÍA “ POESÍA Y NARRATIVA ACTUAL” EDIT.NUEVO SER.2003).



                                                                   


                  Tengo una fábrica de chocolates, parece muy simple y terminante esta afirmación, pero es una artesanía de exquisita y paciente elaboración. En esta tarea todo debe ser creativo, higiénico. Una vez que la plancha del producto está preparada para su relleno empiezo a jugar con mi imaginación y hago posar sobre ella; cerezas al marraschino, higos al coñac, maníes, dulces regionales y demás confites.
                  Para inspirarme observo por las pequeñas ventanas de la gran cocina, el arroyo cristalino que viene bajando desde lo alto de la vega. El bosque autóctono llega hasta el parque de la casa. Siempre me parece ver la figura alta de mi padre vagando por los senderos, su recio cuerpo reflejado en la laguna, mancha amada sobre el agua, cruzada por la familia de patos. Me veo pequeña, leyendo al lado de la cocina a leña, esperando su entrada con los brazos repletos de troncos prolijamente cortados.
                  En la actualidad, ya no se ven desde la casa, parte de los cerros de  redondeado perfil, que parecen deambular hacia el noroeste. Los árboles están muy altos y el terreno loteado, ya se han construido varias cabañas para turismo. Miro el almanaque; veintinueve de Junio de mil novecientos noventa y cuatro. Hay agujas de hielo bordeando el arroyo, tengo que apurarme en la fabricación, ya están llegando turistas y este año promete ser bueno, Chapelco ya tiene nieve, los festejos comenzarán.
                 El domingo decidí aceptar una invitación de Juana para ir a la cabaña de Lago Hermoso con unos amigos, sentí deseos de compartir. Mi vida a los veintisiete años es rutinaria pero tiene la magia del paisaje patagónico. Luego de la tragedia de perder a mis padres me volqué de lleno a seguir con sus tradiciones y sus sueños, entre ellos mantener la fábrica de chocolates y a las familias que dependían económicamente de este trabajo artesanal. Conmigo viven doña Naillanca ( en mapuche: Joya que bajó del Cielo), originaria del lugar, orgullosa y fiel a la que amo entrañablemente, dos perros; un Collie y un raza perro, y Espartaco un gato capón blanco con una mancha negra alrededor de un ojo. La esterilización se la ganó luego de varias peleas amorosas de las que salía siempre salía malherido. Este es mi mundo, mi refugio.
                   Juana y su familia viven en las cercanías de mi casa. Son mis amigos y parte de mi niñez; veranos, cumpleaños, nochebuenas...compartíamos la vida. Era nuestra familia sustituta ya que la nuestra venía de raíces muy lejanas. Juana es más joven que yo, esa condición y su fresco carácter tenían el poder de sacarme de mi mutismo. Por estos días me sentía contenta y esperaba con ansiedad el paseo.                                                                          .                 Luego de cargada la camioneta, previa compra de víveres para dos días, partimos por la ruta que a pesar de estar en los primeros días de Julio, estaba despejada de nieve.  Llegamos a la cabaña cerca de las diez de la mañana. El grupo era ruidoso, comunicativo. Juana y yo éramos consultadas continuamente, pues conocíamos los quehaceres típicos de nuestra región, todos colaborábamos excepto Dany, el novio de Juana, que había ido al aeropuerto a buscar dos amigos que arribaban de Buenos Aires.
                  Hacia el mediodía  el almuerzo estaba  preparado; el asado sobre las brasas del hogar, la mesa puesta, las ensaladas esperando los condimentos. Decidimos tomar mate sentados sobre inmensos troncos, preparados como bancos, ante los ventanales de la cabaña. El sol aparecía y desaparecía entre densas nubes gris topo jugando con la frondosidad del bosque, hacía mucho frío, la nieve, medio congelada, cubría el suelo y se acostaba sobre las copas de los árboles, provocando una suave danza de silenciosa melodía entre las ramas. Estábamos exultantes, toda la charla derivaba en anécdotas o experiencias en la nieve. Se sentía el silencio del paisaje, lo que hacía que nuestras voces y risas restallaran en el espacio, lo constante y equilibrado eran las llamas crepitantes del hogar y el olor deliciosa de la carne asada.    Por el sendero aparece el jeep de Dany, de él bajan los amigos. Los tres hombres entran a la cabaña sacudiéndose  el frío acercándose instintivamente al hogar, nos presentan. Cuando Nathaniel me dio la mano y un beso  sentí que el tiempo se detenía. Los días transcurrieron vertiginosamente, como si huyeran de toda realidad.
                  Ya en la casa seguí con mis tareas, pero parecía que me deslizaba y las horas no pasaban, por la noche nos citábamos con Nathan, ahí sí el tiempo huía. Nos enamoramos. En ese tiempo de locura, en la soledad de mi cuarto, invocaba a mi padre. Fue un sabio, todo lo que hacía y decía era para mostrarme un camino. Lo necesitaba, Nathan era judío y yo era agnóstica, si bien no nos importaba, existían tradiciones y costumbres a las cuales debíamos avenirnos. Busqué entre los cuadernos de mi padre donde anotaba sus reflexiones. No tenía una religión, había leído sobre distintos creencias; la Biblia, el Talmud, sobre la Torá, y sabiduría oriental. El creía que una Energía Cósmica mantenía el equilibrio de un Universo en constante movimiento y expansión. Me solía decir «Lo difícil es encontrar la simplicidad en la perfección de la naturaleza, en el milagro de cada instante, en el maravilloso privilegio se existir». Con sus amigos discutían sobre el origen del hombre, razonaba sobre el destino, me educó libre y con la convicción de eternidad, yo era su eternidad. Entre los papeles encontré un poema dedicado a mí.

POEMA PARA ARIADNA

Infierno y paraíso. Estupidez.
Todo nació en el instante Supremo del Big-Bang.
¿ Qué alquimia tenebrosa gestó parte de esa energía
en monstruos ignorantes?
Son pedazos de Averno que deambulan por el mundo.
Pero...
miremos los pájaros querida Ariadna,
ellos nos regalan los colores del espectro solar,
danzan, ayudan a hacer el amor a las flores.
Pero...
miremos los cachorros, amada Ariadna,
 Sí, los cachorros de cualquier especie
y sabremos por instinto de ternuras ancestrales.
Pero...
miremos las plantas en primavera hija mía
¡Cuánto deleite para el alma!
Pero sobre todo, miremos al niño que nace
y a la muerte dulce de un viejo, esto nos atañe.
Seguramente
estamos viajando con nuestra Galaxia
hacia un puerto más allá del Cosmos.
durante este largo viaje, deberíamos educar a los monstruos.
Dios nos guiará, su Dedo marcará el camino
y quizás sea luminosa la llegada.
Hija, te dejo como ofrenda
todas las religiones de la Tierra
sus luces te alumbrarán, no habitarán
en tu mente, ni el odio, ni la avaricia,
ni la discriminación, ni la injusticia
ni el desdén hacia cualquier criatura.
Si tendrás dignidad,
la dignidad de “Ser Humano”
querida Ariadna.

                  La lectura me trajo paz,  como si mi padre hubiera sabido que tendría  que vivir esta situación.
                  Las horas fluían, nos amábamos con las miradas, con un suave roce, con nuestros cuerpos, con nuestras risas. El mundo viajaba a un ritmo alocado. Paseábamos todo el tiempo, decidimos ir a Bariloche, todo era motivo de sorpresa para Nathan y yo le explicaba secretos de la naturaleza que me había transmitido mi padre. El me contaba de su profesión fascinante; era periodista, especialista en cuestiones políticas sobre el Medio Oriente. Por supuesto su vida transcurría entre hoteles, aviones y faxes. Me nombraba  «Ari» y yo me estremecía. «Ari... el desierto... Ari... las bombas...Ari… El Muro de Los Lamentos». Éramos el movimiento y la quietud; el torbellino y la risa; La historia y la leyenda.
                   Cruzamos Confluencia, nos detuvimos un  rato a observar la belleza del lugar, donde el río Traful se une a las aguas del Limay. La nieve cubría parte del paisaje. Ya en el Parque Nahuel Huapi entramos al Valle Encantado, Nathan escuchaba entusiasmado mi explicación «El viento esculpe las rocas, formando un sinfín de figuras que la mente codifica según su imaginación». Aminoramos la marcha, una forma erguida, dominante, señalaba hacia el cielo ¡El Dedo de Dios! Así lo habían denominado los lugareños ─¿Nathan, creés en el destino? ─Hasta llegar a Bariloche la charla tomó un cariz filosófico, pero una vez  arribados nos olvidamos del mundo. El regreso fue silencioso, como presagiando la despedida.
                  El quince de Julio Nathan debió partir, viajaba a Europa la próxima semana y desde ahí a Israel. Lo llevamos con Juana y Dany   al aeropuerto de Bariloche ya que Chapelco estaba inoperable por la nieve caída. Se sentía el frío, la ruta estaba peligrosa, la nieve se congelaba. Y nos despedimos, no me sentí triste, sabía que siempre estaríamos juntos. Lo vi subir al avión, el brazo en alto, estaba iluminado. Era Energía Cósmica dispersa en el Universo.
                  El dieciocho de Julio Nathaniel esperaba mi llamado en la A.M.I.A., estaría allí, pues debía realizar unos trámites con su tía Esther. Me levanté temprano, prendí la cocina a leña, encendí la radio. La nieve caía copiosamente ¡Qué confortable es mi hogar! Espartaco arrollado al lado del calor, me miraba sabiamente desde su misteriosa existencia y yo no podía dejar de admirar su pelaje blanco. A las nueve horas llamé a la A.M.I.A, siempre ocupado. Insistí. Mientras recordaba lo vivido apareció en mi mente la  figura del “Dedo de Dios”. La radio daba sus flaches informativos, en ese instante sentí que el mundo comenzaba a viajar lentamente. Miré la hora: 9:55 hs. Como cuando era pequeña, me senté al lado de la cocina a leña, poco a poco fui tomando posición fetal y TODO SE PARALIZÓ. ***

















lunes, 5 de agosto de 2013

DORADAS LUNAS DEL APOCALIPSIS. DESDE LA PATAGONIA: Ana María Manceda, finalista en concurso literario...

DORADAS LUNAS DEL APOCALIPSIS. DESDE LA PATAGONIA: Ana María Manceda, finalista en concurso literario...: De nuestra mayor consideración:                                                     Tenemos el agrado de comunicarle que ha resul...

Ana María Manceda, finalista en concurso literario Internacional "Huellas Contemporáneas" por su obra "EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS"


De nuestra mayor consideración:
                                                    Tenemos el agrado de comunicarle que ha resultado FINALISTA en nuestro Certamen HUELLAS CONTEMPORÁNEAS   motivo por el cual le hacemos llegar nuestras sinceras ¡Felicitaciones.  Siendo su/s obra/s seleccionada/s: “El eclipse y los vientos”   en género Narrativa.



Estimado/a autor/a:
Le enviamos la notificación de resultar Finalista en el concurso “Huellas Contemporáneas” en un adjunto, esto significa que su producción literaria se ha destacado, mereciendo como autor/a tal calificación, confiamos se integre a la antología y nos veamos al final del certamen en la entrega de premios que realizaremos en el Encuentro Literario Internacional el 9 de noviembre en la ciudad de Córdoba (enviaremos detalles del mismo oportunamente).
Agradeciendo su pronta respuesta, le saludamos cordialmente
                                                                                  Centro Escritores/as Nacionales
                                                                             Cen Ediciones-Córdoba-Argentina

HOMENAJE A ERNESTO SÁBATO. FRAGMENTOS DE LA NOVELA " LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS" ANA MARÍA MANCEDA


         ...    La jornada había sido intensa y todos estaban agotados. Inés aceptó la invitación de pasar la noche en casa de su hermano. Luego de despedir a Victorio, bajo la promesa de éste de ir a preparar la materia que tenía pendiente hace meses se dedicó a  los mellizos. Éstos se alborotaron más de la cuenta y acapararon la atención de su tía,  los disfruto al máximo, los acompañó en su baño, los ayudó a ponerse los  pijamas y ante la insistencia de los mellizos les leyó unos cuentos condimentados con datos de cosecha propia. La dejaron sin imaginación, las preguntas sobre brujas y monstruos se mezclaban con personajes reales, debió buscar la forma de no alarmarlos y así lograr  que se durmieran plácidos.


             Una vez  en su dormitorio, Inés se preparó a disfrutar de la soledad y el silencio que reinaba en la casa, situada en la zona aledaña al centro de La Plata, donde predominaban casa-quintas y residencias de fin semana. Se dispuso a seguir leyendo “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto  Sábato,  se sentía más  madura para interpretarlo, lo había intentado cuando tenía diecisiete  años, pero le fue imposible  seguir esa manera  en la que el escritor expresaba la simultaneidad de pensamientos diferentes e inconexos casi al mismo tiempo, de esa permanencia del pasado en el presente, sin estar organizado cronológicamente. Siguió leyendo un rato, el cansancio la fue venciendo, el libro se le cayó de las manos y se durmió. El tiroteo comenzó a la madrugada, Inés se despertó aterrorizada. ¡Pedro...Pedro!Creía vivir la trágica noche del asesinato de su hermano menor, su cuerpo paralizado parecía a su vez correr por los pasillos de la casa, se mezclaban el sonido del tiro con el murmullo del movimiento de las ramas del bosque y  el  salto de las aguas de la cascada...
Fragmento del capítulo "Semana Santa en Gonnet" de la novela de Ana María Manceda "LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS"

miércoles, 17 de julio de 2013

Noble y significativa enhorabuena

Noble y significativa enhorabuena


Estimado Michael:
He terminado de leer tu hermosa novela . El insólito retorno
del pasado y me ha dejado una sorprendente sensación de
placer. Si bien su trama es apasionante –ya que reúne todos
los condimentos de una novela de misterio, aventura, amores,
geografías varias y fascinantes–, en su trasfondo están todas
las angustias del hombre: sus orígenes, sus migraciones, la
honestidad, la infamia, el amor y la vida.
    Te felicito y agradezco poder compartir tu amistad a través
de miles de kilómetros.
Ana María Manceda. San Martín de Los Andes. Patagonia
argentina.


Nota necesaria:
Debo expresar aquí mi sincera gratitud a esta destacada
escritora argentina, quien entre muchos otros lauros
ha recibido Primer Premio en Certamen Internacional
Artes y Letras en narrativa por su obra Derrumbe
(2008). Además fue seleccionada con Mención de
Honor y primeros premios para diversas antologías por
certámenes convocados a nivel nacional e internacional
en poesía y narrativa (en forma continua desde el año
2000). Autora de la novela La noche de la flor del
cactus, y coautora de El libro de los Cien Años. Sus
cuentos se han publicado en decenas de revistas de
habla hispana (incluso Hontanar). Ha sido profesora
de geografía y biología en el C.E.P.E.N.Nª 13 de San
Martín de los Andes durante veinticinco años, y posee
un abultado C.V. imposible de ser incluido aquí por su
extensión. En Internet podrán encontrarse sus Blogs
literarios: http://doradaslunasdelapocalisis.blogspot.com
y http://murmullosenelviento.blogspot.com
   Su breve pero sincero comentario al libro, sin una
gota de recelo –que comparte otras opiniones recibidas
desde Suecia, España, Uruguay, México, EE. UU. y
dentro de Australia–, muestra su dignidad y decoro, al
dar su honesto dictamen sin circunloquios.
Millón de gracias, Ana María y que continúen tus éxitos.

Michael Gamarra

martes, 28 de mayo de 2013

RELATO LIBROS VEO “ CARTA A FEDERICO SOTELLO” Ana María Manceda


                  
    RELATO  LIBROS VEO  “ CARTA A FEDERICO SOTELLO”
Ana María Manceda

                  Necesito decírtelo, necesito gritártelo, porque sino el asco que sentí ayer por la tarde puede envenenar mi cuerpo y enfermarme. ¡Cómo en un instante se nos puede derrumbar la imagen de una persona que por años fue construyendo, ladrillo por ladrillo, una personalidad de marketing!
                   En mi inocencia y mi amor jamás hubiera dado cabida a la mínima sospecha de tus acciones, Sí, veía a veces un brillo  extraño en tus ojos cuando alguna nueva amistad podía brindarte algún beneficio, alguna ventaja. yo me decía Qué ser extraordinario  es Federico Sotello, a pesar que estas personas no satisfacen sus expectativas espirituales, de que manera tierna y considerada los atiende. Aceptabas alegremente sus invitaciones y ahí íbamos a pasar un fin de semana a sus casas de campo. Solamente un espíritu muy rico puede adaptarse a soportar gente tan ligera y diferente a nuestras costumbres. Qué escalones  bien pensados has ido construyendo para subirlos lentamente y que aguantaran el peso de tu ambición, de tu estúpida ambición.
                   En el último tiempo veo, capto señales muy tenues, que me fueron derrumbando. Ya tu última actitud frente a mi madre enferma me dejó un resabio de amargura, que aunque buscara excusarte, no pude superar. Me dejaste sola, espiritual y materialmente. Al morir tu esposa, mi madre, usaste la tristeza y una compostura soberbia para que la gente admirara tu dignidad ante la desgracia. Quizás por eso decidí ir a la ceremonia de tu consagración. Quería ver de cerca la puesta en escena, con el teatro rutilante, tu postura de político progresista. Cuando juraste por Dios y por la Patria me dije Pobre dios y pobre Patria y te miré. Aún no sé como entre la multitud encontraste mi mirada, yo intuí que captaste mi mensaje ¡ Nunca me imaginé que llegarías a esto! Yo, Karina Sotello ¡Tú hija! comenzaré a andar sola. Algo es positivo, heredo tu fortaleza y tu constancia, pero la usaré para construir un destino auténtico, sin falsedades. Quizás con el tiempo comprenda y deba admitir que igualmente te amo. Ahora no puedo.
                                                                           KARINA.


jueves, 16 de mayo de 2013

SOY TRANSPARENTE. Ana María Manceda

 Soy transparente no porque sea bella etérea, luminiscente,
 soy transparente porque soy mamá de un hijo adolescente.
 El vaga por la casa repartiendo de forma dadivosa; calzones, medias, zapatillas.
 Soberbia juventud sonámbula, no me ve, no me oye
 pasa a mi lado de figura de fantasma, dejándome la estela del perfume a esperanza,
 y se prende mi amor en ese aroma.
Yo sé que estoy sembrando semillas que germinarán cuando él sea padre,
 mientras tanto desde mi transparencia,
 armo todo los días este hogar de plantas perros y gatos.
 Soy transparente tengo un hijo adolescente,
 pero sé que en la historia de mi vida esto es solo un rato. ***

POESÍA PALMERIANA( ALICANTE. ESPAÑA):POETAS ARGENTINAS; Poemas de Ana María Manceda

POESÍA PALMERIANA: Poemas de Ana María Manceda

viernes, 3 de mayo de 2013

EL LOCO DE LAS ESTRELLAS. ANA MARÍA MANCEDA

                                              mirar estrellas.gif


“EL LOCO DE LAS ESTRELLAS”   ANA MARÍA MANCEDA
En Antología “ Mundo poético” 2003.Bs.As                                                                                                                                  

                          Por primera vez en mi vida me siento mortal. Ahora viajo por la cornisa de mi destino presintiendo el abismo de la muerte ¡ Yo, que creí estar cerca de Dios! Año tras año entre las paredes del laboratorio; fórmulas, telescopios, complejos sistemas computarizados. Las madrugadas nos sorprendían a Ricardo y a mí, analizando, discutiendo, filosofando sobre la extraordinaria energía que captábamos a millones de años-luz. Necesito contarlo, dejarlo escrito, porque lo que me ocurrió demuestra que el poder más asombroso que tiene el hombre es lograr gobernar su mente, irónicamente con mi cerebro tan trabajado no lo pude hacer. He comprobado que un linyera tiene más sabiduría y equilibrio para errar por este mundo que mi propia persona.


                         Hace seis meses mi colega y amigo murió, la ciencia tan avanzada no pudo con su enfermedad. En el momento de su muerte sentí el colapso de mi vida. El dolor que experimenté fue tan terrible que trataba de enmascararlo, evaluando de manera sistemática el poder de los virus, esas partículas que son un eslabón entre los seres vivos y lo inorgánico y de cómo pudieron vencer un cerebro tan evolucionado como el de Ricardo. Nosotros, hombres de la ciencia, estábamos cerca de llegar a la comprobación de la Singularidad del Universo. Estos estudios nos elevaban a una claridad de pensamiento que rozaba la religiosidad, sentíamos que estábamos cerca del secreto de Dios. Luego, todo se derrumbó, fue nuestro propio Bing- Crasch.
                      Pasaron los meses, el trabajo quedó estancado, ya no podía seguir solo. Comencé a deambular por la ciudad. No sé por qué extraña razón evadía los lugares mundanos y glamorosos para internarme en las zonas más oscuras, insondables, miserables de la noche. Yo, que venía de un universo que brillaba desde el origen del todo, me arrastraba en la oscuridad total, pero a la vez sentía el impacto de algo nuevo, asombroso. Comencé a sentir el dolor y el placer de mi carne, a experimentar la sensualidad de la obscenidad. Me rebelé contra mi estilo de científico atildado y fui logrando cambios en mi aspecto antes de vagabundear por la zona prostibularia de la ciudad, hasta conseguir una verdadera metamorfosis. Mi mujer y mis hijos no notaron mi transformación, para ellos yo seguía hasta el amanecer con el rito de la investigación. Y,  a mi manera, estaba descubriendo no el origen del universo, sino lo que pasa en la vida  subterránea de nuestra sociedad.
                   Llegaba a mi hogar con un agotamiento total. Me dolían las piernas por los tacones altos, la cara me ardía de tanto fregarla para sacarme el maquillaje y el sentido de culpa por la vejación sexual comenzó a ser reemplazada por el placer. Perdí el temor al rechazo social y cada noche era un desafío, no quería ni justificarme ni culparme. Era dueño de mi  vida, de mi destino. A veces, en soledad me preguntaba si no estaba en la búsqueda del desafío final, la muerte. Conocí el cinismo, la mentira, la abyección. Cuando el cansancio me vencía y un atisbo de angustia comenzaba a germinar, buscaba a mi nuevo amigo, el linyera y juntos recostados sobre el puente, paliando el frío de la noche con un té caliente al lado de una pequeña fogata, mirábamos las estrellas. Me admiraba su sapiencia empírica  respecto al cosmos. Pude saber de bellezas y conocimientos que jamás hubiera sospechado. Pero estos momentos especiales terminaron a los pocos meses,  mi  amigo decidió seguir por otros caminos. No tengo más deseos de escribir, vacié mi existencia.
                   Con el tiempo Alberto desapareció, la búsqueda por parte de la familia fue angustiosa. El mundo científico quedó conmocionado. Mientras esto ocurría, los linyeras se reunían bajo el puente, como en congreso, para escuchar las historias del vagabundo sobre la amistad y las constelaciones. La harapienta comunidad lo llamaba  “ El loco de las estrellas”
                   Un invierno muy crudo el vagabundo fue hallado muerto. Entre sus harapos sólo tenía un cuaderno con extraños relatos sobre la muerte de un  tal Ricardo, datos del  cosmos, apuntes sobres virus y una foto en la que se veían a dos científicos de espaldas mirando una gigantografía en la que se destacaban estrellas muy brillantes. Curiosamente, algunas constelaciones parecían figuras de ángeles mutilados.***