BLOG DE LITERATURA de ANA MARÍA MANCEDA: cuentos, poesías,pensamientos http://literaturadesdelapatagonia. blogspot.com.ar
EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Si fuesen míos los paños bordados de los cielos, tejidos con luz de oro y plata, los paños azules, sombríos y oscuros de la noche, la luz y el crepúsculo, los tendería a tus pies. Pero yo, siendo pobre, sólo tengo mis sueños. he esparcido mis sueños bajo tus pies. Camina suave porque pisas mis sueños. w.b. Yeats
"Pero aquí abajo abajo,cerca de las raíces,es donde la memoria ningún recuerdo omite. Y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible. Que todo el mundo sepa que el Sur también existe" Mario Benedetti.
"Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir es aullar sin ruido" M. Duras http://t.co/…
lunes, 5 de agosto de 2013
DORADAS LUNAS DEL APOCALIPSIS. DESDE LA PATAGONIA: Ana María Manceda, finalista en concurso literario...
DORADAS LUNAS DEL APOCALIPSIS. DESDE LA PATAGONIA: Ana María Manceda, finalista en concurso literario...: De nuestra mayor consideración: Tenemos el agrado de comunicarle que ha resul...
Ana María Manceda, finalista en concurso literario Internacional "Huellas Contemporáneas" por su obra "EL ECLIPSE Y LOS VIENTOS"
De
nuestra mayor consideración:
Tenemos el agrado de comunicarle que ha resultado FINALISTA en nuestro Certamen “HUELLAS CONTEMPORÁNEAS” motivo por el cual le hacemos llegar
nuestras sinceras ¡Felicitaciones. Siendo su/s obra/s seleccionada/s: “El eclipse y los vientos” en género Narrativa.
|
Estimado/a autor/a:
Le enviamos la notificación de
resultar Finalista en el concurso “Huellas Contemporáneas” en un adjunto, esto significa
que su producción literaria se ha destacado, mereciendo como autor/a tal
calificación, confiamos se integre a la antología y nos veamos al final del
certamen en la entrega de premios que realizaremos en el Encuentro Literario Internacional el 9 de noviembre en la ciudad
de Córdoba (enviaremos detalles del mismo oportunamente).
Agradeciendo su pronta
respuesta, le saludamos cordialmente
Centro
Escritores/as Nacionales
Cen
Ediciones-Córdoba-Argentina
HOMENAJE A ERNESTO SÁBATO. FRAGMENTOS DE LA NOVELA " LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS" ANA MARÍA MANCEDA
... La jornada había sido intensa y todos estaban agotados. Inés aceptó la invitación de pasar la noche en casa de su hermano. Luego de despedir a Victorio, bajo la promesa de éste de ir a preparar la materia que tenía pendiente hace meses se dedicó a los mellizos. Éstos se alborotaron más de la cuenta y acapararon la atención de su tía, los disfruto al máximo, los acompañó en su baño, los ayudó a ponerse los pijamas y ante la insistencia de los mellizos les leyó unos cuentos condimentados con datos de cosecha propia. La dejaron sin imaginación, las preguntas sobre brujas y monstruos se mezclaban con personajes reales, debió buscar la forma de no alarmarlos y así lograr que se durmieran plácidos.
Una vez en su dormitorio, Inés se preparó a disfrutar de la soledad y el silencio que reinaba en la casa, situada en la zona aledaña al centro de La Plata , donde predominaban casa-quintas y residencias de fin semana. Se dispuso a seguir leyendo “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato, se sentía más madura para interpretarlo, lo había intentado cuando tenía diecisiete años, pero le fue imposible seguir esa manera en la que el escritor expresaba la simultaneidad de pensamientos diferentes e inconexos casi al mismo tiempo, de esa permanencia del pasado en el presente, sin estar organizado cronológicamente. Siguió leyendo un rato, el cansancio la fue venciendo, el libro se le cayó de las manos y se durmió. El tiroteo comenzó a la madrugada, Inés se despertó aterrorizada. ¡Pedro...Pedro!Creía vivir la trágica noche del asesinato de su hermano menor, su cuerpo paralizado parecía a su vez correr por los pasillos de la casa, se mezclaban el sonido del tiro con el murmullo del movimiento de las ramas del bosque y el salto de las aguas de la cascada...
Fragmento del capítulo "Semana Santa en Gonnet" de la novela de Ana María Manceda "LA NOCHE DE LA FLOR DEL CACTUS"
miércoles, 17 de julio de 2013
Noble y significativa enhorabuena
Noble y significativa enhorabuena
|
Estimado Michael:
He terminado de leer tu hermosa novela . El insólito retorno
del pasado y me ha
dejado una sorprendente sensación de
placer. Si bien su trama es apasionante –ya que reúne todos
los condimentos de una novela de misterio, aventura, amores,
geografías varias y fascinantes–, en su trasfondo están todas
las angustias del hombre: sus orígenes, sus migraciones, la
honestidad, la infamia, el amor y la vida.
Te felicito y
agradezco poder compartir tu amistad a través
de miles de kilómetros.
|
Ana
María Manceda. San Martín
de Los Andes. Patagonia
argentina.
|
Nota necesaria:
Debo expresar aquí mi sincera gratitud a
esta destacada
escritora argentina, quien entre muchos
otros lauros
ha recibido Primer Premio en Certamen
Internacional
Artes y
Letras en narrativa por su
obra Derrumbe
(2008). Además fue seleccionada con Mención
de
Honor y
primeros premios para diversas
antologías por
certámenes convocados a nivel nacional e
internacional
en poesía y narrativa (en forma continua
desde el año
2000). Autora de la novela La
noche de la flor del
cactus,
y coautora de El
libro de los Cien Años. Sus
cuentos se han publicado en decenas de
revistas de
habla hispana (incluso Hontanar). Ha sido profesora
de geografía y biología en el
C.E.P.E.N.Nª 13 de San
Martín de los Andes durante veinticinco
años, y posee
un abultado C.V. imposible de ser
incluido aquí por su
extensión. En Internet podrán
encontrarse sus Blogs
literarios: http://doradaslunasdelapocalisis.blogspot.com
|
y http://murmullosenelviento.blogspot.com
Su breve pero
sincero comentario al libro, sin una
gota de recelo –que comparte otras
opiniones recibidas
desde Suecia, España, Uruguay, México,
EE. UU. y
dentro de Australia–, muestra su
dignidad y decoro, al
dar su honesto dictamen sin
circunloquios.
|
Millón de gracias, Ana María y que
continúen tus éxitos.
|
Michael
Gamarra
|
martes, 28 de mayo de 2013
RELATO LIBROS VEO “ CARTA A FEDERICO SOTELLO” Ana María Manceda
RELATO
LIBROS VEO “
CARTA A FEDERICO SOTELLO”
Ana María Manceda
Necesito decírtelo, necesito
gritártelo, porque sino el asco que sentí ayer por la tarde puede envenenar mi
cuerpo y enfermarme. ¡Cómo en un instante se nos puede derrumbar la imagen de
una persona que por años fue construyendo, ladrillo por ladrillo, una
personalidad de marketing!
En mi inocencia y mi amor jamás hubiera dado
cabida a la mínima sospecha de tus acciones, Sí, veía a veces un brillo extraño en tus ojos cuando alguna nueva
amistad podía brindarte algún beneficio, alguna ventaja. yo me decía ─Qué ser extraordinario es Federico Sotello, a pesar que estas
personas no satisfacen sus expectativas espirituales, de que manera tierna y
considerada los atiende─. Aceptabas alegremente sus invitaciones y ahí íbamos a pasar un fin de
semana a sus casas de campo. Solamente un espíritu muy rico puede adaptarse a
soportar gente tan ligera y diferente a nuestras costumbres. Qué escalones bien pensados has ido construyendo para
subirlos lentamente y que aguantaran el peso de tu ambición, de tu estúpida
ambición.
En el último tiempo veo, capto señales muy tenues, que me fueron
derrumbando. Ya tu última actitud frente a mi madre enferma me dejó un resabio
de amargura, que aunque buscara excusarte, no pude superar. Me dejaste sola,
espiritual y materialmente. Al morir tu esposa, mi madre, usaste la tristeza y
una compostura soberbia para que la gente admirara tu dignidad ante la
desgracia. Quizás por eso decidí ir a la ceremonia de tu consagración. Quería
ver de cerca la puesta en escena, con el teatro rutilante, tu postura de
político progresista. Cuando juraste por Dios y por la Patria me dije ─Pobre dios y pobre Patria ─ y te miré. Aún no sé como
entre la multitud encontraste mi mirada, yo intuí que captaste mi mensaje ¡
Nunca me imaginé que llegarías a esto! Yo, Karina Sotello ¡Tú hija! comenzaré a
andar sola. Algo es positivo, heredo tu fortaleza y tu constancia, pero la
usaré para construir un destino auténtico, sin falsedades. Quizás con el tiempo
comprenda y deba admitir que igualmente te amo. Ahora no puedo.
KARINA.
jueves, 16 de mayo de 2013
SOY TRANSPARENTE. Ana María Manceda
Soy transparente
no porque sea bella
etérea, luminiscente,
soy transparente porque soy mamá de un hijo adolescente.
El vaga por la casa repartiendo de forma dadivosa; calzones, medias, zapatillas.
Soberbia juventud sonámbula, no me ve, no me oye
pasa a mi lado de figura de fantasma, dejándome la estela del perfume a esperanza,
y se prende mi amor en ese aroma.
Yo sé que estoy sembrando semillas que germinarán cuando él sea padre,
mientras tanto desde mi transparencia,
armo todo los días este hogar de plantas perros y gatos.
Soy transparente tengo un hijo adolescente,
pero sé que en la historia de mi vida esto es solo un rato. ***
soy transparente porque soy mamá de un hijo adolescente.
El vaga por la casa repartiendo de forma dadivosa; calzones, medias, zapatillas.
Soberbia juventud sonámbula, no me ve, no me oye
pasa a mi lado de figura de fantasma, dejándome la estela del perfume a esperanza,
y se prende mi amor en ese aroma.
Yo sé que estoy sembrando semillas que germinarán cuando él sea padre,
mientras tanto desde mi transparencia,
armo todo los días este hogar de plantas perros y gatos.
Soy transparente tengo un hijo adolescente,
pero sé que en la historia de mi vida esto es solo un rato. ***
viernes, 3 de mayo de 2013
EL LOCO DE LAS ESTRELLAS. ANA MARÍA MANCEDA
“EL LOCO DE LAS
ESTRELLAS” ANA MARÍA MANCEDA
En Antología “ Mundo poético” 2003.Bs.As
Por primera vez en
mi vida me siento mortal. Ahora viajo por la cornisa de mi destino presintiendo
el abismo de la muerte ¡ Yo, que creí estar cerca de Dios! Año tras año entre
las paredes del laboratorio; fórmulas, telescopios, complejos sistemas computarizados.
Las madrugadas nos sorprendían a Ricardo y a mí, analizando, discutiendo,
filosofando sobre la extraordinaria energía que captábamos a millones de
años-luz. Necesito contarlo, dejarlo escrito, porque lo que me ocurrió
demuestra que el poder más asombroso que tiene el hombre es lograr gobernar su
mente, irónicamente con mi cerebro tan trabajado no lo pude hacer. He
comprobado que un linyera tiene más sabiduría y equilibrio para errar por este
mundo que mi propia persona.
Hace seis meses mi colega y amigo murió, la ciencia tan avanzada no pudo con su
enfermedad. En el momento de su muerte sentí el colapso de mi vida. El
dolor que experimenté fue tan terrible que trataba de enmascararlo, evaluando
de manera sistemática el poder de los virus, esas partículas que son un eslabón
entre los seres vivos y lo inorgánico y de cómo pudieron vencer un cerebro tan
evolucionado como el de Ricardo. Nosotros, hombres de la ciencia, estábamos
cerca de llegar a la comprobación de la Singularidad del Universo. Estos estudios nos
elevaban a una claridad de pensamiento que rozaba la religiosidad, sentíamos
que estábamos cerca del secreto de Dios. Luego, todo se derrumbó, fue nuestro
propio Bing- Crasch.
Pasaron los meses, el trabajo quedó estancado, ya no podía seguir solo. Comencé
a deambular por la ciudad. No sé por qué extraña razón evadía los lugares
mundanos y glamorosos para internarme en las zonas más oscuras, insondables,
miserables de la noche. Yo, que venía de un universo que brillaba desde el
origen del todo, me arrastraba en la oscuridad total, pero a la vez sentía el
impacto de algo nuevo, asombroso. Comencé a sentir el dolor y el placer de mi
carne, a experimentar la sensualidad de la obscenidad. Me rebelé contra mi
estilo de científico atildado y fui logrando cambios en mi aspecto antes de
vagabundear por la zona prostibularia de la ciudad, hasta conseguir una
verdadera metamorfosis. Mi mujer y mis hijos no notaron mi transformación, para
ellos yo seguía hasta el amanecer con el rito de la investigación. Y, a
mi manera, estaba descubriendo no el origen del universo, sino lo que pasa en
la vida subterránea de nuestra sociedad.
Llegaba a mi hogar con un agotamiento total. Me dolían las piernas por los
tacones altos, la cara me ardía de tanto fregarla para sacarme el maquillaje y
el sentido de culpa por la vejación sexual comenzó a ser reemplazada por el
placer. Perdí el temor al rechazo social y cada noche era un desafío, no quería
ni justificarme ni culparme. Era dueño de mi vida, de mi destino. A
veces, en soledad me preguntaba si no estaba en la búsqueda del desafío final,
la muerte. Conocí el cinismo, la mentira, la abyección. Cuando el cansancio me
vencía y un atisbo de angustia comenzaba a germinar, buscaba a mi nuevo amigo,
el linyera y juntos recostados sobre el puente, paliando el frío de la noche
con un té caliente al lado de una pequeña fogata, mirábamos las estrellas. Me
admiraba su sapiencia empírica respecto al cosmos. Pude saber de bellezas
y conocimientos que jamás hubiera sospechado. Pero estos momentos especiales
terminaron a los pocos meses, mi amigo decidió seguir por otros
caminos. No tengo
más deseos de escribir, vacié mi existencia.
Con
el tiempo Alberto desapareció, la búsqueda por parte de la familia fue
angustiosa. El mundo científico quedó conmocionado. Mientras esto ocurría, los
linyeras se reunían bajo el puente, como en congreso, para escuchar las
historias del vagabundo sobre la amistad y las constelaciones. La harapienta
comunidad lo llamaba “ El loco de las estrellas”
Un invierno muy crudo el vagabundo fue hallado muerto. Entre sus harapos sólo
tenía un cuaderno con extraños relatos sobre la muerte de un tal Ricardo,
datos del cosmos, apuntes sobres virus y una foto en la que se veían a
dos científicos de espaldas mirando una gigantografía en la que se destacaban
estrellas muy brillantes. Curiosamente,
algunas constelaciones parecían figuras de ángeles mutilados.***
martes, 30 de abril de 2013
“LAS LUCIERNAGAS DE LA CRUZ DEL SUR” ANA MARÍA MANCEDA. SAN MARTÍN DE LOS ANDES.En Inmigración, Arte y Cultura ( Buenos Aires); Revista Perito ( Alicante, España) Y Revista HONTANAR,Australia.
Alcancé a plantar la última
primavera en el macetero cuando comenzó a llover, las montañas quedaron
desdibujadas por el telón acuoso y ya no podía disfrutar del verde intenso de
los bosques, para mi sorpresa, se infiltraban entre las gotas, incipientes
copos de nieve que pugnaban por armarse y dominar la precipitación. Estábamos a
fines de septiembre, en el pueblo creíamos que ya había caído la última nevada,
pero la naturaleza sigue sus códigos, suspendo las tareas en el jardín y entro
a la casa, debo prender las leñas del hogar, el frío comienza a sentirse.
Disfrutar de un café, mirar
televisión, pequeño recreo, en pocas
horas estará la familia reunida y debo dedicarme a las tareas comunes.
─Mami, la maestra te mandó un
comunicado, debés firmarlo.
─Querida, mi camisa gris la necesito
para el jueves, tengo reunión.
─No quiero tomar más sopa, estoy harto.
─Planifiquemos el fin de semana largo,
quizás un breve campamento.
─¡Basta de rutina, relax, relax…!
Pero mi estado de relax
salta como un resorte, en la pantalla está la imagen de un hombre, un profesor
en ciencias políticas español que visita la Argentina , su nombre
produce mi conmoción. ¡José Carlos! Mi
mente comienza a desandar por un túnel que me lleva a recuerdos de la infancia.
Eran épocas de posguerra,
una mañana en la cual el viento proveniente del río traía anuncio de lluvias
estivales, el barrio se vio alborotado. Habían estacionado camiones del
ejército en el “ campito” que algún día sería plaza, de ellos comenzaron a
bajar familias de inmigrantes. Era un acontecimiento extraordinario, los
vecinos salían a las puertas de sus casas a observar el suceso, los más chicos
cruzamos las calles y nos metimos en el “campito” para ver de cerca todo lo que
ocurría. Se veían personas de todas las edades,
hablaban distintos idiomas. De ahí en más la vida de ese barrio platense
cambió totalmente.
Al estar de vacaciones
podíamos disfrutar desde la mañana temprano el movimiento de los extranjeros.
Yo los espiaba desde el dormitorio de mis padres cuya ventana daba a la calle,
tenía un mirador envidiable. Por la tarde me cruzaba al campamento que habían
levantado los nuevos y exóticos vecinos. Antes de hacerlo arreglaba mi pelo con
más esmero y robaba un poquitín de perfume a mi madre, tenía doce años, los
chicos inmigrantes me parecían hermosos. Algunos eran introvertidos, otros más
sociables, nos fuimos haciendo amigos. Con las chicas de mi edad jugábamos a
las figuritas, cara o seca, y a las muñecas. Entre todos a la rayuela,
escondidas, mancha venenosa o “Farolera Tropezó”. Si por alguna causa no
cruzaba me llamaban _¡Rita...Rita! y yo
salía presurosa con mis figuritas, las trenzas recién hechas por mi mamá y el
corazón palpitante de ilusiones.
Predominaban españoles, vascos franceses y portugueses.
Los vascos eran los más bellos, los veía inalcanzables más aún cuando hablaban
un idioma tan diferente al nuestro. Cada familia vivía en grandes carpas pero
al poco tiempo comenzaron a construir sus propias casas sobre terrenos que el
gobierno les había adjudicado, cercanos a la plaza. Eran muy trabajadores y
hasta los niños colaboraban en la construcción de sus futuros hogares. ¡ Cómo
me cautivaba verlos en su rutina! Las mujeres lavaban la ropa en bateas y las
fregaban con cadenciosa energía mientras entonaban canciones de sus terruños.
Me sorprendía ver tomar el vino en un objeto de cuero que lo llamaban bota. Don
Ramón, el portugués, comía fideos al pesto y tomaba el vino de esa manera. Aprendí
muchas costumbres, entre ellas la de bailar la jota aragonesa, y no dudo que
ellos aprendieron tradiciones nuestras, el mate era un ritual que lo asimilaron
de manera entusiasta. Valoraban sobre manera lo que obtenían, eran muy
ahorrativos, esto les daba un ligero aire de superioridad respecto a nuestras
costumbres, no podían creer la cantidad de alimentos que ingeríamos. ¡Nuestros famosos asados! Fue una época muy
feliz. Luego de la cena, en las noches de verano de calor abrumador, nuestros
padres nos dejaban jugar hasta tarde, a esa hora preferíamos jugar a las
escondidas, la noche participaba cómplice de nuestros refugios.
¡Rita! Época de sueños, rasguños a un futuro inventado, mejillas coloradas y
oleadas de sensaciones nuevas en el cuerpo. Sentido de vergüenza, la religión
implacable con su dedo acusatorio respecto a esas sensaciones. Culpas, culpas.
Pero la vida siempre gana. La intensidad de la vida.
La plaza tenía luz en las
esquinas y como era de una manzana de extensión, predominaba la oscuridad, cada
carpa tenía sus propios faroles. Recordando las imágenes de ese pasado se me
ocurren que eran mágicas. Las noches
estrelladas en las que reinaba la
Cruz del Sur, era para los inmigrantes la realidad que les
señalaba el cosmos de encontrarse al sur del planeta y tan lejos de sus
patrias. Miles, miles de luciérnagas danzaban alrededor de nuestras correrías.
Gritos, risas y silencios. Cuando la lluvia acechaba se sumaban a nuestro
juvenil alboroto el canto de los grillos y el croar de las ranas. Durante
nuestro escondite, el silencio dejaba escuchar nostálgicas castañuelas o dulces
melodías portuguesas.
¡ Cómo que no se ve La Cruz Del Sur!
¡ Y las Tres Marías tampoco?
- ¿Qué constelaciones se ven en el
Hemisferio Norte?
Con el tiempo me incliné hacia la
amistad de un “Galleguito” que en realidad era de la zona de Valencia. Contaba de su hermosa ciudad de
Alicante, el mar Mediterráneo, el Monte
Benacantil con su castillo de Santa Bàrbara, los Festejos en las noches de San
Juan con sus hogueras durante el solsticio de verano, los fuegos artificiales,
la tarta de atún que comían para la ocasión, fiestas cuyos orígenes se perdían
en la noche del tiempo. Yo quería estar todo el día con él, José Carlos era el
más serio del grupo, tenía quince años y una belleza enternecedora. Su piel de
nácar resaltaba sus grandes ojos negros y el gracejo que tenía para hablar me
tenían en un estado de éxtasis. Una de esas tantas noches jugábamos a las escondidas, pero las reglas
del juego, supongo que lo decidimos pícaramente, era hacerlo por parejas. Yo,
embriagada de vida, me adorné el pelo y la frente con luciérnagas y en los dedos
lucía anillos de falsos diamantes. Estaba iluminada, las estrellas habían
descendido para embellecer mi felicidad. Así, radiante de la mano de mi
príncipe extranjero, corrimos a escondernos. Nos arrodillamos, entre unos
pastos altos que crecían a la vera de la calle cuyas flores exhalaban un perfume
exquisito, nos miramos, fueron instantes sagrados, los sentimientos quedan
paralizados, es como una foto del alma. El mundo seguía su movimiento y
nosotros ahí, atrapados en las redes del espacio y el tiempo ¡ Flasch! y te marca para toda la vida. ¡Doce y quince
años! y la Cruz
del Sur, las luciérnagas y la vida que seguirá
de manera inexorable su camino. Nos tomamos de las manos sin hablar, de
pronto me abrazó y se puso a llorar. En ese momento comencé a dejar el juego de
la niñez para andar por otro sendero, el más espinoso, es el camino en el que
juegan los adultos y así como destrocé luciérnagas para adornarme, así
destruyeron los adultos nuestro mundo de
niños. Es la guerra, es el hambre, José Carlos me contó por la tragedia que
había pasado con su madre durante la Guerra Civil Española, la lucha, la dictadura de
Franco. Lograron llegar a América , cobijados por su tía, que era mi vecina, pero
sólo pensaban en regresar, su padre estaba preso, fue combatiente republicano.
Y así lo hicieron, nunca más supe de él hasta hoy.
Y la niñez se fue y las
noches del estío, en la ciudad de La
Plata , iluminadas por las luciérnagas y la Cruz del Sur y nosotros,
maravillosos niños arrodillados, quedaron para siempre.
Mi piel tensa y húmeda por
la emoción sintió un escalofrío, tenía su imagen de hombre ante mí. José Carlos pudo triunfar sobre su dolor, me
sentí feliz de haber sido un pequeño eslabón en una etapa maravillosa de la
vida.
Sentí pasos sobre la nieve
acumulada en el jardín de este lugar patagónico. Con lágrimas en los ojos me
levanté para espiar por la ventana el arribo de mi familia, la que armé con el
hombre que fue mi compañero del espinoso camino, el de la lucha cotidiana, con
el que juntos sufrimos los dramáticos sucesos, aquí también ocurrieron, de este
difícil, solidario, inmaduro, ultrajado,
bello país que se encuentra bajo la Cruz del Sur.***
“LAS LUCIERNAGAS DE LA CRUZ DEL SUR” ANA MARÍA MANCEDA. SAN MARTÍN DE LOS ANDES.En Inmigración, Arte y Cultura ( Buenos Aires); Revista Perito ( Alicante, España) Y Revista HONTANAR,Australia.
martes, 23 de abril de 2013
DÍA MUNDIAL DEL LIBRO- 23 ABRIL
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En 2001 a iniciativa de la UNESCO se nombró a Madrid Capital
Mundial del Libro. Desde entonces cada 23 de abril, diferentes capitales de
países del mundo han ido acogiendo este honor, realizan durante el año
diferentes actividades culturales relacionadas con los libros. En 2002 ocupó el puesto Alejandría, Nueva Delhi en 2003, Amberes en 2004, Montreal en2005, Turín en 2006, Bogotá en 2007,
Ámsterdam en 2008, Beirut en 2009, Liubliana en2010, Buenos Aires en 2011, Ereván en 2012, Bangkok en 2013 y Port Harcourt en 2014.2
A partir del 23 de abril de 2012 Ereván es
elegida como la capital mundial del libro, permaneciendo en el cargo hasta la
misma fecha de 2013 en la que será sustituida porBangkok.3
El comité de selección está integrado por
representantes de la Unión
Internacional de Editores (UIE),
la Federación
Internacional de Libreros (FIL),
la Federación
Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA)
y la UNESCO.2
Las siguientes ciudades han sido seleccionadas
como capitales mundiales del libro:
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Año
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Ciudad
|
País
|
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